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Desde aquel penaltito

Desde aquel penaltito

Larvada en el tiempo desde aquella noche del penaltito entre Belletti y Mista, la rivalidad que separa a Valencia y Villarreal sigue ahí, latente. Aunque hubo un tiempo en el que los cuchillos no eran tan largos. Una época -finales de los noventa- en la que, sin caer en la germanor efectista que vino después, ambos clubes sí mantenían una relación de cierta cercanía. Años en los que jugadores que serían determinantes en Mestalla con el paso del tiempo tenían la opción de foguearse a 70 kilómetros de distancia. Albelda y Palop, por ejemplo, reforzaron a la plantilla del submarino que se estrenaba en Primera tras el ascenso en Santiago de Compostela. Cómo ha cambiado la historia.

A la polémica semifinal de Copa de la UEFA y el inolvidable raje de Fernando Roig en Mestalla le han sucedido fichajes robados, tentativas frustradas (Bruno Soriano pudo ser el heredero de David Albelda que la dirección deportiva de Paterna sigue sin haber encontrado), alguna mano más alta que otra a pie de palco y, fundamentalmente, un gol de Jonas que contribuyó al descenso del Villarreal ahora hace cinco temporadas. Aquella derrota -ante un Valencia que ya era tercero matemáticamente- todavía se recuerda en los pasillos de La Cerámica. Con un punto de los seis que quedaban en juego, el submarino se hubiera mantenido en Primera.

Todo lo que ha venido después de ese añito amarillo en el infierno se resume con una palabra: antítesis. Los términos y la situación de ambos clubes se han invertido hasta tal punto que ahora es el Villarreal el que mira por encima del hombro, el que llega a partidos como el del domingo con la vitola de favorito, el que podría permitirse incluso el lujo de sentir cierto grado de superioridad moral.

La gestión económica y deportiva que ya permitió a una ciudad de 50.000 habitantes disfrutar de una semifinal de Champions en 2006 -aquel penalti de Riquelme contra el Arsenal- mantiene la hoja de ruta inalterable. Caiga quien caiga. Estrellas, entrenadores y/o directores deportivos. Excepto carambola inesperada, hablamos de un equipo que garantizará en Mestalla su cuarta presencia europea consecutiva. Hace exactamente cuatro temporadas que, precisamente con Marcelino García Toral en el banquillo, el Villarreal regresaba a Primera.

Ya firmaría Mateu Alemany que el técnico asturiano repitiera las dos sextas posiciones que protagonizó en El Madrigal tras ascender. El que suscribe firma ahora mismo. Con los ojos cerrados.

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