05 de enero de 2019
05.01.2019
Fútbol
Alavés21Valencia CF

Sin carácter y sin fútbol

El Valencia cae en Mendizorroza por sus errores a balón parado y por la falta de ambición de Marcelino

05.01.2019 | 15:23

El Valencia no ha tenido ni carácter ni fútbol en Mendizorroza, de ahí una nueva derrota que lo hunde en la mediocridad absoluta de la tabla. Desaprovechó la ventaja de un golazo de falta de Parejo por su blandura defensiva en los córners del Alavés a pesar de que Marcelino optó por jugar con tres centrales (Gabriel Paulista, Garay y Diakhaby). Entre los tres no sacaron ni una. La apuesta conservadora del técnico salió bien al principio, pero, tras ponerse el Alavés por delante, Marcelino no supo rectificar, mantuvo los tres centrales hasta el final (se dejó un cambio sin hacer, ahí estaba Kang In Lee), y el equipo apenas llegó al área de Pacheco en la segunda parte. Y cuando lo hizo, el árbitro, Medié Jiménez, le hurtó un penalti por empujón de Laguardia a Batshuayi dentro del área.

Valen lo mismo los golazos que los churros. El del Valencia fue una belleza de Parejo, una falta enroscada por encima de la barrera virotiana, sin que Pacheco pudiera ni tan siquiera pestañear.

El cambio de sistema introducido por Marcelino tenía un punto débil: Diakhaby. El central francés cometió un doble fallo. Primero se tragó el amago de Jony y a punto estuvo de agarrarlo dentro del área. Llegó Lato para enviar a córner. Del saque de esquina, Maripán le ganó la posición a Disakhaby y el tiro del central chileno lo desvió a gol Borja Bastón.

El VCF sufrió un calvario a balón parado. Pasaba ya el tiempo de un minuto de prolongación, cuando un nuevo córner castigó al cuadro de Marcelino. Ninguno de los tres centrales supo sacar la pelota, rematada finalmente por Pina. Los jugadores de Marcelino tampoco advirtieron que el córner estaba fuera de tiempo. Nadie protestó.

No pasaba nada en la segunda parte hasta que Ferran Torres entró por un intrascendente Wass. El VCF se acercó con más peligro al área de Pacheco, pero sin la claridad en los últimos metros para marcar. El once de Marcelino fue en ese tramo final un galimatías en el que casi nadie se sentía cómodo. El Valencia comienza el año con la misma vulgaridad con la que acabó el pasado. Y sin que Marcelino sepa cómo mejorar al equipo.

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