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La historia del Centenario. La Copa de Ferias

El Valencia ganó su primera copa europea al Barça

El Valencia ganó su primera copa europea al Barça

El Valencia ganó su primera copa europea al Barça

El Valencia, que se quedó anclado tras la final de Copa ante el Barcelona de 1954, tuvo ocasión de sumar títulos precisamente ante el equipo catalán, en la temporada 61-62. Fue la primera participación del Valencia en la entonces denominada Copa de Ciudades en Ferias. Fue un debú arrollador. La trayectoria hasta el final fue de constantes éxitos. El club había pasado de manos de Vicente Iborra a Julio de Miguel, y en el banquillo estaba Domingo Balmanya quien no pudo festejar la trayectoria que él dirigió porque la final se tuvo que aplazar hasta septiembre y en ese momento el equipo era dirigido por Scopelli.

La Copa Ciudades en Ferias que equivale a la Copa de la Uefa comenzó a disputarse a mediados de los cincuenta y en ella participaron solo ocho clubes. En las primeras temporadas el Valencia no pudo meter cabeza y el representante español era el Barcelona.

Los primeros clubes participantes eran representantes en parte de ciudades feriales e incluso se llegaron a montar selecciones de esas ciudades. La UEFA, que había obtenido los primeros éxitos organizativos con la Copa de Europa, que fue patrimonio madridista en los primeros cinco torneos, pensó en montar un segundo campeonato. De la misma manera que en la Copa de Europa no hubo avalancha de participantes y las primeras ediciones fueron de pocos competidores, ocurrió lo mismo con el segundo torneo continental. La FIFA dio el visto bueno y en Europa con la presencia en los puentes de mando de sir Stanley Rous, que finalmente fue presidente de la FIFA, se potenció este campeonato en el que el club valencianista no participó hasta la cuarta edición.

Costó que se admitiera al Valencia a pesar de poseer la más antigua de las ferias internacionales de cuantos pretendían participar. Antonio Román, directivo del Español, que formó parte del comité organizador, ayudó a que aumentara el número de equipos españoles. Fue un a cierto por su parte porque aportó a un nuevo ganador español. El Valencia sucedió en el historial al Barcelona.

En Mestalla hubo notables cambios en la plantilla ya que el portero titular, José Manuel Pesudo, de Almassora, había sido traspasado al Barça y en su puesto actuó en las primeras confrontaciones internacionales José Ginestá Andreu, natural de Mataró y que llegó del Sabadell. El club se la jugó con este joven necesitado de experiencia, y aunque se le catalogó como Hitchcock, por el suspense de sus actuaciones, acabó protagonizando buena temporada en los partidos internacionales que disputó. Finalmente fue sustituido por Goyo y éste, a su vez, por Ricardo Zamora. Ginestá, descontento con la suplencia, se marchó al Ceuta. Sus mejores recuerdos fueron las victorias ante el Nottingham Forest (1-5) y MTK de Budapest (3-7). Al equipo inglés se le ganó en Mestalla por 2-0. En octavos de final el Valencia se enfrentó al peor de los enemigos: el Inter de Milán. Estaba dirigido por «El Mago» Helenio Herrera y contaba con jugadores excepcionales. Uno de ellos, el coruñés Luis Suárez, a quien marcó con gran acierto Piquer. En aquel conjunto que causó sensación en Europa brillaron también Corso, Burgnich, Picchi, Facchetti y Mazzola, entre otros.

La ida en Mestalla se sustanció con 2-0, dos tantos logrados por Guillot, que aquel año se afincó como gran ídolo valencianista. El conjunto tuvo el refuerzo de Chicao, brasileño que poseía una potencia de disparo extraordinario. Yo le vi marcar un gol casi desde medio campo. También fue contratado el igualmente brasileño Recamán, volante que había pertenecido al Español. Con Goyo en la meta defendían el área Piquer, Quincoces II y Mestre. Chicao y Recamán manejaban el juego y en la delantera había cinco hombres con cierta facilidad goleadora: Héctor Núñez, Ribelles, Waldo, Guillot y Ficha. En Milán jugó Verdú como lateral derecho y el encuentro acabó con empate a tres goles marcados por Chicao, Recamán y Ficha.

En las semifinales tocó el MTK de Budapest que continuaba teniendo grandes jugadores a pesar del éxodo de años anteriores en los que fueron al exilio algunos de los mejores futbolistas de su historia como el madridista Puskas y los posteriormente barcelonistas Kocsis y Czibor. En Mestalla jugó Coll, que hizo uno de los tres tantos y le acompañaron en la función Waldo y Guillot. A Budapest se llegó con conciencia de que había que sufrir por la potencialidad magiar, pero el Valencia, aunque encajó tres tantos, marcó siete obra de Héctor Nuñez, que se anotó tres, y Waldo y Guillot fueron autores de un par cada uno. En los dos partidos recuperó la portería Ginestá.

De aquella tarde los cronistas de la ciudad destacaron sobremanera la actuación de Héctor Núñez apodado «Palomo» quien, posteriormente, jugó en el Levante donde volvió a marcar goles con cierta facilidad. Héctor, uruguayo de nacimiento, se convirtió espiritualmente en valenciano. Leía todos los días versos de Vicent Andrés i Estellés y tenía a orgullo hablar valenciano algo que no era frecuente entre los extranjeros, ni entre los nacionales que pasaban por el club. Con él y Juan Carlos Quincoces una noche en el coche cama al regreso de Pontevedra mantuve larga conversación sobre la importancia de las lenguas maternas. Hablamos de nuestra lengua porque alabé el gesto de Héctor Núnez. Juan Carlos, vasco de nacimiento, me hizo ciertas reflexiones sobre la importancia de conocer y hablar la lengua que heredamos. Me dijo que nunca la marginara y que debía ser orgullo para mí potenciarla.

Aquella primera copa europea llegó al derrotar en la final al Barcelona, que previamente había eliminado a una selección de Berlín, Dinamo de Zagreb, Sheffield y Estrella Roja de Belgrado.

La final se jugó a doble partido y al Valencia le tocó ser anfitrión en la primera confrontación. Nunca pudimos imaginar que nuestro equipo sometería a autentica humillación al ganarle por 6-2. El Barça que gozaba de la aportación de jugadores húngaros ya mencionados, Kocsis y Czibor no fue el enemigo que se presumía. Fue Koccis quien marcó primero y Yosu logro el empate. De nuevo Kocsis batió a Zamora, pero luego volvió a marcar Yosu y Guillot hizo tres de los tantos. A la fiesta se sumó Héctor con la sexta diana. Como se ha dicho, Balmanya no estuvo en el banquillo porque había nueva temporada y el club había fichado a Alejandro Scopelli. Se jugó en septiembre.

El Valencia alineó a Zamora; Piquer, Quincoces, Mestre; Sastre, Chicao; Héctor Núñez, Ribelles, Waldo, Guillot y Yosu. El Barça jugó con Pesudo; Benítez, Rodri, Gracia; Vergés, Olivella; Cubilla, Villaverde, Re, Kocsis y Camps. En la vuelta el equipo barcelonés intentó la gran remontada pero el Valencia se mantuvo firme y el marcador no pasó empate a un tanto. Kocsis y Guillot fueron los autores.

En aquel torneo los goleadores valencianistas fueron Guillot, (9), Waldo (8), Héctor Núñez (7) Coll, Ribelles y Yosu hicieron dos cada uno y Chicao, Recamán y Ficha cerraron la lista.

El Valencia se había reforzado para la temporada con Zamora en la meta y Pepe Sastre en la media. Éste, ondense que saló del Villarreal, fue a parar al Español. Sastre y Pepe Cheza fueron los dos jugadores jóvenes que destacaron en El Madrigal. A Sastre se lo llevó a Sarriá un villarrealense apodado «Mossén Vaivé», por su afición a entrar en los conventos y salir de los mismos, y Cheza fue a Mestalla. Fichó de pie en la carretera general en Villarreal en las cartulinas color rosa que puso en sus manos Vicente Pechuán, entonces hombre de la oficina valencianista. La anécdota de aquella firma la recuerdo perfectamente. Como estábamos en la calle apoyaron las cartulinas en mi espalda a modo de mesa para estampar las firmas.

El argentino Alejandro Scopelli, que dirigió la primera Copa europea valencianista, fue jugador del Estudiantes de la Plata del que era forofo el escritor Ernesto Sábato que se mezcló en peleas por ello. Scopelli se hizo famoso en España porque dirigió al Español equipo que hizo buenas campañas e implantó la fórmula de que en los descansos los jugadores se enchufaban a botellas de oxígeno. En aquel Español estaban los valencianos Catá, Alcoyano y Bolinches, Onteniente. Delantero centro era Marcet con familia en Villarreal y jugador de Primera con el Castellón.

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