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Las bajas influyen pero no explican -ni mucho menos legitiman- el colapso de un equipo convertido en la caricatura del campeón que fue

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En tres partidos consecutivos contra dos rivales directos por la cuarta plaza en Champions (Getafe y Real Sociedad) y Atalanta, el Valencia ha encajado tres goleadas humillantes. El conjunto que dirige Albert Celades es un filón para sus rivales. Concede opciones de todas las formas imaginables: en balones al espacio, a pelota parada, al cometer excesos reculando hacia la propia área€ Un desastre. Las sensaciones han sido incluso peores que el marcador definitivo en cada uno de los enfrentamientos. Las bajas influyen pero no explican -ni mucho menos legitiman- el colapso de un equipo convertido en la caricatura del campeón que fue.

Las caras -y las confidencias- de algunos jugadores lo dicen todo. Perdida la inercia competitiva 19/20, existen dudas con respecto a la capacidad de Celades para levantar la situación. Venimos explicando que el futuro a corto plazo de la SAD dependería de lo que aguantaran los futbolistas. Y el vestuario envía señales de desgaste evidente. Algún componente de la segunda unidad no estuvo muy de acuerdo con la distribución de minutos por parte del cuerpo técnico en la Copa del Rey. Cillessen no juega desde el expediente X del calentamiento en Logroño y Guedes no tuvo ni un minuto en San Sebastián a pesar de las nueve bajas. El dedo acusador del capitán señalando a la defensa como responsable de los dos primeros goles encajados en el Reale Arena tampoco ha ayudado mucho. Con repetidas pérdidas de balón y un evidente bajón en su nivel de juego en el último mes y medio, Parejo no está para meterse con nadie.

Así las cosas, no es difícil imaginar la siguiente escena de esta película de terror con el sello Meriton y la dirección de Peter Lim y Anil Murthy. Si la pelotita sigue entrando con tanta facilidad en la portería del Valencia, el personal despertará de su incomprensible letargo y pedirá cambios. Aunque debería apuntar al palco y/o a la propiedad, la tomará con el banquillo. Y, como suele suceder en situaciones de este pelaje, alguien tendrá que tomar una decisión con respecto al entrenador. Me pregunto quién será.

Si el marrón le cae a César Sánchez, el asunto tendrá su miga. Conviene no perder de vista que fue Celades el que le recomendó para el cargo de director deportivo. Digamos que el de Coria no tiene la independencia que requeriría una decisión de tamaña importancia. Lo recomendable -y lo más inteligente- es que delegue el tema en el máximo accionista y su secretario en la ciudad. Esta es su obra. Con su pan se la coman.

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