14 de noviembre de 2010
14.11.2010
Jordi Hereu

«El AVE es el eje de la Barcelona metropolitana que liderará la recuperación económica»

El alcalde de Barcelona augura que la estación de la Sagrera será el centro neurálgico de la alta velocidad del sur de Europa. Usa el tren rápido en sus desplazamientos a Madrid y espera, en breve, poder desplazarse en el mismo medio a Valencia y a París.

14.11.2010 | 06:30

En plena vorágine por la organización de la visita de Benedicto XVI, Jordi Hereu hizo un hueco en su agenda para responder por correo electrónico a las preguntas de este diario sobre su experiencia como alcalde de una ciudad con AVE.
¿Qué ha supuesto la llegada del AVE para Barcelona?
Ha puesto fin a una situación anómala y a un retraso estructural que se había eternizado, creo, de manera inexplicable. La llegada de la alta velocidad a Barcelona ha supuesto el triunfo del sentido común pues era difícilmente justificable que las dos ciudades más importantes de España no estuvieran conectadas por alta velocidad. Hoy los buenos resultados, la calidad del servicio y el número de pasajeros corroboran esta realidad. Con la llegada del AVE, Barcelona ha recuperado la normalidad y la normalidad siempre es una buena noticia.
¿Cuáles eran en 2008 cuando se abrió la línea las expectativas?
En estos casi tres años los resultados han superado, con creces, las previsiones iniciales. Entre 2008 y 2009 la línea de alta velocidad Barcelona-Madrid registró cerca de cinco millones de pasajeros. En un año la cuota de mercado creció en un 30%. En lo que llevamos de 2010 ya hemos superado los dos millones de usuarios.
¿Cuáles son las asignaturas pendientes?
La asignatura pendiente es que la Alta velocidad enlace España, a través de Barcelona y del corredor del Mediterráneo, con Europa. Esta infraestructura es imprescindible para el futuro económico de toda España. En Barcelona estamos construyendo, con esta perspectiva, la estación de la Sagrera llamada a convertirse en el centro neurálgico de la alta velocidad del sur de Europa, con una capacidad anual de 100 millones de pasajeros.
¿Qué cambios urbanísticos ha supuesto la llegada del AVE?
Nos ha permitido soterrar buena parte del mar de vías que tenía la entrada de Barcelona; recuperar espacio urbano y coser e interconectar territorios. Nos ha permitido actualizar la infraestructura de la red de cercanías, coincidiendo con la gestión de este servicio a la Generalitat de Cataluña. Estamos ampliando la Estación de Sants y reurbanizando su entorno y, en el otro extremo de la ciudad, construimos alrededor de la estación de la Sagrera una nueva área de centralidad urbana, económica y ciudadana, que nos permite actualizar el territorio al norte de la ciudad e interconectar barrios, hasta ahora deslavazados por vías y equipamientos ferroviarios en desuso. La alta velocidad es un eje de comunicaciones central en la construcción de la Barcelona metropolitana, una Barcelona metropolitana llama a liderar la recuperación económica de Cataluña y España.
¿Por qué ha generado tanta polémica el túnel pasante? ¿Está en peligro la Sagrada Familia?
Después de muchos años de críticas y vaticinios catastrofistas la ­realidad es esta: la Sagrada Familia está intacta y el túnel que hace posible la intermodalidad entre la estación de Sants y la de la Sagrera que nos permite doblar la red de cercanías y constituir un auténtica red ferroviaria metropolitana, con la ampliación de varias de nuestras líneas de metro y la construcción de la L9, la línea de metro más larga de Europa. Este impulso es hoy un éxito de este alcalde que desde el primer día ha creído en este trazado y en la capacidad de construir infraestructuras de primer nivel, con las máximas medidas de seguridad. Este alcalde que apuesta por el futuro y está convencido que la obra pública ha de ser compatible siempre con la conservación de nuestro patrimonio arquitectónico.
¿Ha cambiado el AVE la estrategia del gobierno de la ciudad?
Yo he defendido una misma postura y una misma estrategia ante la llegada del AVE a Barcelona. He entendido, desde el primer día, que la alta velocidad es imprescindible no sólo para Barcelona, sino para el resto de España y una pieza estratégica clave para la recuperación económica. Una vez enlazadas por alta velocidad las tres capitales catalanas, a falta de Girona, constituimos la red de alcaldes de ambos lados de la frontera para reivindicar la conexión transfronteriza, que nos ha de permitir llegar al corazón de Europa e incidir en el potencial logístico y económico de la eurorregión mediterránea.
¿Viaja usted en el AVE, o prefiere el coche oficial?
Cuando viajo a Madrid, muchas veces lo utilizo, al menos ahora, cosa que no pasaba hace dos años. Desde hace dos años y medio largos tengo la opción de utilizar el tren o el avión. Espero en unos años tener la misma posibilidad y alternativa para viajar a Valencia y será una buena noticia, porque querrá decir que el corredor del Mediterráneo será para entonces una realidad. También espero viajar desde Barcelona a París por alta velocidad: una realidad que nos posicionará en el corazón de Europa y como centro de la Europa mediterránea.
¿Cómo valora la nueva línea Madrid-Valencia? ¿Supone competencia?
La competencia es siempre positiva ya que incentiva la calidad de los servicios y, sobre todo, aumenta las posibilidades de escoger por parte de la ciudadanía. Tengamos en cuenta que España este 2010 va camino de ser el país con más kilómetros de alta velocidad España en funcionamiento, por delante de países como Japón y Francia. En 2020 nuestro país tendrá en servicio 10 mil kilómetros de línea de alta velocidad y se prevé que todas la capitales de provincia estén conectadas a la esta red. El 90% de los ciudadanos tendrá, a 50 kilómetros, una estación ferroviaria conectada a la alta velocidad. Me congratulo de que Valencia disponga también de alta velocidad, pero reitero, tengamos todos claro que la red de pasajeros y mercancías necesita conectarse a Europa, y esta realidad pasa por Barcelona.
¿Algún consejo desde su experiencia como alcalde de una ciudad con AVE para Rita Barberá? Mi consejo es que desde las ciudades perseveremos y apostemos en hacer realidad el futuro corredor del Mediterráneo. Es una infraestructura básica para asegurar nuestro futuro estratégico y nuestra influencia económica y empresarial determinante, para la construcción de la Europa del Mediterráneo.

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