10 de enero de 2012
10.01.2012

El enésimo martirio del laicismo

Antonio Pérez Solís

10.01.2012 | 06:30

El Sr. Mario Puga, cofrade de S. Vicente Mártir de Alicante y miembro de Amigos la Vía Augusta de la Comunidad Valenciana, según afirma representar, reclama algo para él muy obvio como es la donación de La Roqueta al Arzobispado de Valencia y pretende redimir con esa petición lo que él llama «el segundo martirio de San Vicente».
Si antes de que los deseos del Sr. Puga se cumplan, la Iglesia Católica ya es la mayor propietaria de inmuebles en España (sin contar fincas rústicas), lo que este señor propone es poner nerviosa a la Duquesa de Alba ante la posibilidad de ver acrecentada su distancia con la Iglesia Católica en el ranking de mayores propietarios de España. Bien es verdad que ésta inició sus adquisiciones gratuitas en el siglo IV y en cambio la Casa de Alba sólo la inició, mediante conquista o compra, en el siglo XVI. Pero, al ritmo que vamos, la distancia va a ser insalvable.
Ya nos llama la atención el hecho de que entre las nuevas medidas del Gobierno para disminuir el déficit público no se haya tocado ninguna de las partidas correspondientes a la Iglesia Católica, ni se haya procedido a la denuncia del Concordato con la Santa Sede, cuyo costo para los españoles excede los 10.000 millones de euros anuales, tras la generosa revisión que llevó a cabo el Gobierno anterior. Pero es que si, además, la Iglesia Católica, a través de sus organizaciones civiles, accede gratuitamente a nuevos bienes comunales, ya el escándalo toma proporciones de sarcasmo.
Una Iglesia y sus Cofradías deben financiarse con las aportaciones de sus feligreses y socios o cofrades. Si, con dichas aportaciones, pueden ir adquiriendo las propiedades que consideren necesarias, nada hay que objetar. Si el Arzobispado o la Cofradía de San Vicente quieren adquirir La Roqueta, que la compren y cumplan con su necesaria conservación. El uso que den a esa propiedad no podrá ser criticado si se preserva su valor histórico.
Pero, por favor, no empobrezcan más el patrimonio común de los valencianos con peticiones de este tipo.

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