19 de septiembre de 2014
19.09.2014
Plan

El ayuntamiento aletargará bolsas de suelo hasta que alguien se interese por ellas

Novo admite que hay que ajustar las previsiones de construcción de viviendas a la realidad actual

18.09.2014 | 23:58

Tras diez años en tramitación, el Ayuntamiento de Valencia aprobará la revisión o actualización del Plan General de Ordenación Urbana (PGOU) a finales de año. Esa es al menos la previsión del concejal de Urbanismo, Alfonso Novo, quien ayer, al término de la visita de obras a la Harinera, negó que la revisión estuviese bloqueada. El concejal admitió que se están haciendo «ajustes» en las previsiones de expansión de la ciudad a costa de los terrenos de huerta para acoplar las previsiones «a la realidad actual».

La revisión del PGOU impulsada por el PP en 2004, antes de la crisis inmobiliaria, preveía la recalificación de 800 hectáreas de huerta y la creación de 12 nuevos barrios. En la actualidad, en la ciudad hay medio centenar de programas de actuación atascados y se calcula que queda suelo vacante para edificar hasta 40.000 viviendas en sectores como el Grao, Malilla, Font de San Lluís y el Parc Central.

El concejal de Urbanismo aseguró que en la actualidad hay sectores como el de la Torre, junto a Sociópolis, que «ahora no tienen tanto sentido». «La revisión se empezó a hacer entre 2003 y 2004 [en la etapa de Jorge Bellver como concejal de Urbanismo] y las perspectivas han cambiado», apuntó Novo. Consciente de que en el contexto actual las nuevas reclasificaciones de huerta no se entenderían, el equipo de gobierno está trabajando en fórmulas que permitan suavizar el impacto sin renunciar a futuras recalificaciones ni acabar de un plumazo con las expectativas de recalificación que se hayan podido generar entre los propietarios del suelo. Para ello se baraja dejar en una especie de planeamiento diferido las recalificaciones de huerta.

La previsión de recalificar la huerta se mantiene pero no se desarrolla y queda en espera de que en un futuro los agentes urbanísticos se interesen en desarrollarla o no.

Un ejemplo de planeamiento diferido es la prolongación de la avenida de Blasco Ibáñez en el PGOU de 1988. La avenida se incluyó como previsión de planeamiento pero no fue hasta la llegada de Rita Barberá a la alcaldía en 1991 cuando se presentó el plan que la desarrolló.
La oposición se oponen a la revisión en los terminos planteados al considerarla innecesaria y «trasnochada». El grupo socialista apuesta por acabar la ciudad prevista en el PGOU de 1988 y aparcar los planes de expansión a costa de más suelo de huerta.

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