13 de julio de 2018
13.07.2018

De familia fundadora y deseando que un «tres» se convierta en «cuatro» en el casal

13.07.2018 | 00:40
De familia fundadora y deseando que un «tres» se convierta en «cuatro» en el casal

e acerca el 50 aniversario de Pío XI-Fontanares y Marina afronta en el mes de septiembre una ilusión: «ser el cuarto cuadro en el casal». Todas las cortesanas de la comisión han sido adultas como ella: Isabel Costa en 1990 y las hermanas Araix, Amparo y María José, en 1999 y 2003. Algo tiene avanzado: «he superado la preselección y con el mismo número que llevaba Amparo Araix: el 3. A ver si es un buen augurio». Marina estrenará los 21 años prácticamente a la vez que conoce a los jurados de la Fonteta, el 5 de septiembre. Cuando se haga el recuento de oficios entre las 73 candidatas, una vez, más el liderato será para la pedagogía. «He estudiado el grado superior de educación infantil y la FP dual en escuelas infantiles» y ahora empezará el primer curso de magisterio en la UV para subir el ámbito de edad. Y a partir de ahí, como ahora, trabajar de educadora aprovechando bajas, bolsas de trabajo y esperar futuras convocatorias de oposiciones, por qué no. «Esto es muy vocacional. He estado en la clase de niños de 1 a 2 y en este último curso he pasado a los niños de 2 a 3. No te cansas. Es un oficio muy recíproco. Das mucho, pero los niños también te dan mucho».

Es Pío XI-Fontanares la comisión más grande del barrio de Jesús. Un proyecto que nació a primeros de los setenta del pasado siglo, entre los que estaban «mis abuelos, que fueron fundadores de la comisión, mi madre igual y yo, desde que nací, he sido de esta comisión. tengo veinte años, llevo veinte años. Y antes: mi primera Ofrenda fue en la barriga de mi madre». Por parte paterna también hay relación fallera, pero por otro lado: «era de En Sendra y mi tía fue una de sus primeras falleras mayores. Pero cuando conoció a mi madre se cambió de falla. La rama materna sí que son del barrio de toda la vida». Pero no fue fallera mayor infantil «porque vivimos en Paiporta, como entonces. Y de niña sólo íbamos en marzo. Habría sido muy difícil ir y venir desde allí». Pero ahora ha tenido prisa. Su reinado responde a un modelo cada vez menos frecuente: muy joven, con 19 para 20 años. Pero este grupo de edad tiene también su justificación: «además de que quería ser con la que ha sido mi infantil y llevábamos desde 2016 proyectándolo, quería ser fallera mayor para disfrutarlo, sin preocuparme por otras obligaciones. Conozco falleras mayores que tienen más edad o que son madres... y para las que hay más complicaciones». A lo largo de estos meses veremos en estos perfiles la diáspora de las ahora candidatas por todo el continente. Polonia, Hungría, Suecia... Marina no optó por el Erasmus, sino por el intercambio «con una chica de Eslovenia. El inglés me gusta mucho y mis padres se han esforzado para que lo practicara. ¿En esloveno? No, no. Inglés. También he estado en Burdeos».

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