La portavoz del PP y candidata a la alcaldía de València, María José Catalá, dio ayer por iniciada la precampaña electoral para las municipales de 2023 y anunció que maneja encuestas que hoy la convertirían en alcaldesa con el apoyo de Ciudadanos y Vox.

Catalá hizo estas declaraciones en un encuentro con la prensa en el que denunció que los gobiernos encabezados por Joan Ribó han dejado de invertir más de 500 millones de euros desde 2016 a 2021 por la «alarmante « falta de gestión de los equipos de Compromís, PSPV y Podemos en el ayuntamiento de València. Con el dinero que se ha dejado de ejecutar, abundó Catalá, ya se podrían haber construido en la ciudad «125 colegios, 166 centros de salud y 50 polideportivos», lamentó la concejala del PP. Respecto a la futura cita electoral Catalá afirmó que «quedan 500 días» y «estamos absolutamente convencidos de que vamos a tener un buen resultado», que permitiría alcanzar a la lideresa del PP la vara de mando de la alcaldía de València.

Los populares del Cap-i-Casal han realizado varias encuestas desde el verano del año pasado, «cada mes o mes y medio», que les dan «un incremento de tres y cuatro concejales». Esos mismos sondeos mantendrían a Ciudadanos con uno o dos regidores en la corporación municipal y arrojarían un aumento de Vox también de uno o dos munícipes. El resultado es que «el centro derecha y liberal» tendría un concejal más que la izquierda en el consistorio, expresó Catalá a preguntas de los periodistas, que fijó en hasta 12 los regidores que podría sacar en la cita de 2023. Con todo, la lideresa popular apuntó que estos sondeos ofrecen «una foto fija», una situación que puede «evolucionar y cambiar» en los próximos meses. Además, es consciente de que hay «una distancia reñida» entre el bloque de la derecha y el de la izquierda. Preguntada por Levante-EMV si aceptaría una candidatura común con Ciudadanos, la también secretaria regional del PP «no la descarta», aunque explicó que ese es un escenario a analizar en todo el ámbito autonómico y nacional, que estaría supeditado a posibles pactos globales. No lo descartó ni tampoco lo suscribió. «No tenemos nada cerrado», aunque apuntó que con la formación naranja «tenemos muchas cosas en común y muchas posturas unánimes y conjuntas».

Eso sí, avanzó que buscará «la coherencia en todo lo que hacemos» porque un acuerdo a esa escala «trasciende a lo local» y respondería a «una estrategia» global en toda España.

Respecto a Compromís y PSPV señaló que el gobierno local está «absolutamente roto», y perdido «en sus batallitas internas». De hecho, acusó, «no hablan entre ellos» como se ha visto esta semana «con tres ejemplos de disputas y de incoherencias» a cuenta de los proyectos de la acequia de Mestalla, el parque acuático de Rain Forest o el hotel-residencia en Saïdia.