31 de mayo de 2019
31.05.2019
Mascotas

Estos son los perros más peligrosos para los niños

Educar y socializar al can desde que es un cachorro es muy importante para reducir el peligro

31.05.2019 | 10:29

En el siglo XXI, los investigadores han alcanzado un consenso casi absoluto acerca de la domesticación del perro. Tal y como defienden los expertos, fueron los cánidos los que se acercaron a las sociedades humanas en busca de una vida con mayores facilidades. Desde entonces, la relación entre las personas y estos descendientes del lobo se ha ido fortaleciendo hasta convertirse en el mejor amigo del ser humano.

A día de hoy, son muchas personas las que disfrutan de convivir con un perro en casa y muestran una confianza ciega en su animal. Sin embargo, en ocasiones, se teme que el perro pueda adoptar un comportamiento fuera de lo habitual y ataque a alguien. Este miedo se multiplica cuando hay un niño en la familia.

Dependiendo de la raza del cánido, el peligro puede llegar a ser mayor por el tipo de mordedura y la capacidad física que posea el animal. Un estudio elaborado por la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Ohio y el Centro Médico Wexner explora las consecuencias de diferentes razas de perros y resalta los ataques de los pitbull.

Pitbull

Una niña con un pitbull. ShutteStock

Según apuntan los investigadores, los pitbulls y algunos perros de razas mixtas poseen una mayor propensión a morder. Además, los ataques de estos perros pueden ser muy graves, al igual que ocurre con los cánidos de cabeza ancha y corta que pesan entre 30 y 45 kilogramos. 

Bull terrier

Una niña con un bull terrier. ShutterStock

El irlandés, James Hinks, tras varios años cruzando diferentes razas de perros, presentó en la década de 1850 un cánido capacitado para los enfrentamientos y con un aspecto hermoso. Sus músculos definidos, su carácter implacable y su potente mandíbula pueden hacer de este cánido un animal temible. Sin embargo, su temperamento ha sido descrito como amante de la diversión, activo y gracioso. Como ocurre con cada ejemplar, la educación que haya recibido el animal será determinante para que haga gala de un buen comportamiento.

Dogo argentino

Un ejemplar de dogo argentino. ShutterStock

El médico argentino Antonio Mores Martínez creó el Dogo argentino en busca de una animal capaz de cazar presas de gran tamaño, como jabalíes, pecaríes, pumas y zorros colorados. Su cuerpo robusto y su estructura maciza lo convierten en un perro fuerte y de aspecto temible. Al igual que otros perros, el Dogo argentino, si recibe una buena educación y una temprana socialización, es una mascota fiel y protectora con los más pequeños de la casa. Pero, la fuerza de un posible ataque hace que muchas familias rechacen convivir con él.

Doberman

Una niña con un doberman. ShutterStock

La raza doberman fue creada mediante diferentes cruces con el fin de proteger a su dueño de posibles asaltantes interesados en la recaudación de impuestos que solía portar. Su musculoso cuerpo, sus orejas tiesas y su gran envergadura hacen que este perro esté incluido en la lista de perros peligrosos.

Rottweiler

Un ejemplar de rotweiler. ShutterStock

Los rottweiler aún se utilizan para el pastoreo, pero también realizan trabajos de rescate, búsqueda o guía, entre otros. Si bien, su comportamiento depende en gran medida del trato que haya recibido, la legislación española la recoge como una de las razas "potencialmente peligrosas". Y es que, en caso de ataque las consecuencias pueden ser graves, ya que su mordedura supera con creces a la poderosa mordedura del pitbull.

Proteger a los niños de las mascotas

Cualquier perro, independientemente de su raza puede ser potencialmente peligroso para los niños, ya que, tal y como señalan en el estudio antes mencionado, "Los pequeños son especialmente vulnerables a las mordeduras de perros porque les cuesta advertir las señales sutiles de un perro que va a morder".

Por ello, es de vital importancia educar al perro desde que es un cachorro, hacer que el niño y el animal se conozcan y ambos se respeten mutuamente. Además, siempre debe haber un adulto que supervise el encuentro entre el niño y el perro, ya que, en un momento dado puede darse una respuesta inesperada.

Además de al perro, también es recomendable enseñar a los niños a identificar las señales de los cánidos. Conocer la comunicación corporal del animal puede advertirnos del estado de ánimo del perro y saber cómo actuar.

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