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Crisis del coronavirus

Alergia y covid: la mascarilla "hace de pantalla" frente a los pólenes de primavera

El elemento de protección aminora los síntomas mientras el gel hidroalcohólico empeora lesiones cutáneas en atópicos

Una enfermera realiza pruebas de alergia a una paciente.

La primavera también altera las enfermedades alérgicas. La rinitis es constante en quienes sufren esta patología y los pañuelos de papel y los antihistamínicos sus mejores aliados. La zona en la que nos encontramos, principalmente por su climatología "provoca que tengamos un alto nivel de ácaros del polvo y de pólenes, por lo que se trata de una zona con alta carga alergénica", señala la doctora Mónica Antón, responsable del Servicio de Alergias del Hospital del Vinalopó.

Con respecto al covid y la prenda que más ha puesto de moda esta pandemia, la mascarilla, "hacen de pantalla y disminuyen el contacto directo con los inhalantes; por tanto, en primavera, si llevamos la mascarilla en zonas de exterior y en el campo, se reduce el contacto directo de los pólenes y se disminuirá su inhalación, aminorando la sintomatología presentada cuando se es alérgico a ellos". En cambio, "los alérgenos de interior, ácaros y epitelio de animales, no sufrirán diferencias a pesar de la mascarilla", indica la doctora Antón.

La meteorología augura un alto nivel de polinización, e incluso la mascarilla puede no aliviar los síntomas "y ser necesaria la inmunoterapia o vacunación antialérgica que es lo que cura la enfermedad y no precisemos medicación de por vida", agrega la especialista. En el litoral de la provincia los ácaros del polvo "están presentes durante todo el año en el ambiente, sobre todo cuando existe una temperatura media y una humedad relativa en torno al 65%", destaca la doctora, pero en esta época los más frecuentes son los pacientes que presentan síntomas debido a la polinización de las plantas más habituales de la zona como la salsola, el olivo, gramíneas o parietaria. Esta especialista recomienda evitar salir al campo en días con mucho viento, portar gafas de sol para evitar el contacto ocular con el polen, airear la casa a primera hora del día y atender los consejos y tratamiento de su médico alergólogo.

Picor, sequedad e irritación

La piel es nuestra carta de presentación y el órgano más grande de nuestro cuerpo. La primavera y el verano son las épocas fetiche para que los picores y eczemas empeoren, además, si un paciente es alérgico a algún alimento y lo ingiere o roza, puede presentar erupciones cutáneas, así como con el contacto con alguna planta.

"La dermatitis atópica en ocasiones empeora con exarcerbaciones al contacto con alérgenos ambientales, el estrés y las infecciones. Lo fundamental en esta patología cutánea es la hidratación con emolientes y el adecuado uso de cremas y cosméticos", puntualiza la presidenta del Comité de Alergia a Alimentos de la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica, quien destaca "el empeoramiento de las lesiones en pacientes con dermatitis" debido al frecuente uso del gel hidroalcohólico. La solución pasa por sustituirlo por lociones que sean toleradas por los pacientes.

Si algo distingue a la dermatitis atópica es la molestia y el irritante picor que causan los eczemas. Gracias a los avances en este campo, "tenemos posibilidad de usar diferentes tratamientos que controlen el picor y la inflamación cutánea. También en estadios moderados-graves existe la posibilidad de usar un tratamiento biológico monoclonal, como es dupilumab, que controla la reacción inmunológica inicial que provoca la enfermedad", apunta la doctora Mónica Antón.

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