Un estudio llevado a cabo por los científicos de la Facultad de Medicina Lewis Katz en Filadelfia, Estados Unidos, han demostrado que existe un alimento típico de la cocina mediterránea que podría ayudar a combatir enfermedades relacionadas con la pérdida de la memoria: el aceite de oliva virgen extra (AOVE).

Con el paso de los años y la entrada en la etapa de la vejez, aumentan las posibilidades de sufrir tauopatías, es decir, algún tipo de enfermedad neurodegenerativa, como el alzhéimer o la demencia, entre otras.

Superalimento contra la demencia

Un estudio probado en ratones que publicó la revista científica 'Aging Cell', probó la posibilidad de que el AOVE pueda ayudar contra un tipo específico de tauopatía, la conocida como demencia frontotemporal, ya que los investigadores comprobaron que el tejido cerebral de ratones alimentados con AOVE no mostraron características típicas del deterioro cognitivo.

Es más, los científicos trabajaron también con unos ratones diseñados para desarrollar tauopatía. En estos roedores la proteína tau se acaba acumulando en el cerebro, creando depósitos de la proteína neuronal dañinos. No obstante, se empezó a alimentar a este grupo de ratones con un dieta rica en AOVE a una edad relativamente temprana, comparable a los treinta o cuarenta años de los humanos. Medio año después, lo que supone aproximadamente una edad de sesenta años para las personas, los animales mostraron un 60 por ciento menos de depósitos dañinos de tau que los ratones que no habían sido alimentados con AOVE.

El investigador principal, Domenico Praticò, Scott Richards, presidente de la Fundación North Star para la Investigación del Alzheimer, profesor en los Departamentos de Farmacología y Microbiología y director del Centro de Alzheimer en Temple en LKSOM, explica que "la constatación de que el AOVE puede proteger el cerebro contra las diferentes formas de demencia nos da la oportunidad de aprender más sobre los mecanismos a través de los cuales actúa para apoyar la salud del cerebro", y añade que tanto él como su equipo estaban "particularmente interesados en saber si el AOVE puede revertir el daño de la tau y, en última instancia, tratar la tauopatía en ratones mayores".