13 de marzo de 2016
13.03.2016

Mujeres condenadas al olvido

La asociación Adona't reúne a trece artistas que reflejan a través de su particular mirada retales de la historia silenciada de las mujeres

13.03.2016 | 12:30
Mujeres condenadas al olvido
Mujeres condenadas al olvido

Exposición. El Museu de Belles Arts de Castelló acoge hasta el próximo 7 de abril la exposición Mnemòsines. Artistes contra l'oblit, en la que se recupera la voz y la experiencia de mujeres que sufrieron la violencia sistemática del régimen franquista y el adoctrinamiento del nacionalcatolicismo. El devenir histórico las relegó a la vida doméstica, las expulsó de los foros públicos y de la toma de decisiones.

Mnemósine es la diosa griega de la memoria y con su nombre la Associació de Dones Nacionalistes Terra (Adona't) ha querido bautizar la exposición que puede visitarse desde ayer en el Museu de Belles Arts de Castelló con motivo del Día Internacional de la Mujer. Trece artistas se encargan de rescatar del olvido, a través de lienzos, fotografías y un vídeo, la historia de las mujeres durante la Guerra Civil y la dictadura franquista, un periodo en el que fueron sistemáticamente condenadas al ostracismo.

Josefina Marzá Pallarés puede constatarlo. Es la única mujer viva de la Pobla Tornesa que experimentó el penoso castigo y la humillación cruel a la que se sometía a las esposas, madres e hijas de los llamados «enemigos del régimen». En un montaje de fotografía y audio de la artista Ester Pegueroles, Josefina narra su historia: «Cuando acabó la Guerra Civil, mi padre y mis hermanos fueron encarcelados. Mi madre, mi hermana y yo volvimos a la Pobla Tornesa y allí nos encerraron en la prisión. Rapaban y paseaban a las mujeres por las calles del pueblo. No teníamos ni una silla, ni un catre. Me quedaba sin uñas de arañar las paredes y no paraba de gritar. ¿Yo qué había hecho para estar encerrada? Si era una niña, ¿qué podía haber hecho? Nada».

Dolores es otra de las musas de la exposición. Su nieta, la artista María Ordóñez, relata a través de un lienzo la historia de esta mujer que quería ser maestra. Su padre no le dejó. Se casó y tuvo a su primera hija al estallar la Guerra Civil. «A lo largo de su vida desarrolló el papel que le fue asignado, el de una mujer con una actividad reducida al ámbito del hogar, un papel de sumisión primero hacia el padre y después hacia el marido, alejada del trabajo extradoméstico y de los foros de la vida pública. Mientras tanto, la Dolores maestra permanecía dormida y sólo despertaba cuando recitaba aquellos versos que años atrás había memorizado», relata Ordóñez.

Este homenaje es un clamor contra el olvido. «Las mujeres sufrieron la otra represión, una violencia menos normativizada, ejercida con mayor artbitrariedad, fueron víctimas de violencias ocultas y degradación social», señalan desde Adona't. La educación nacionalcatólica relegó a la mujer al ámbito doméstico arrebatándole su autonomía e independencia. «Ellas han sido las guardianas de la memoria, de las historias cotidianas. Un pueblo sin memoria no tiene proyecto de futuro, está condenado a la desaparición», afirmaba ayer durante la presentación Mari Rubio, la presidenta del colectivo.

La muestra Mnemòsines. Artistes contra l'oblit recupera la historia de mujeres anónimas como Conxa Betí, Emilia Benages, Rosa Albiol, Mercedes Álvarez, Manola Fernández, Dorita Moliner, Dolores Guiral y Enriqueta Querol, algunas de ellas centenarias, que relatan a través de un vídeo de la artista Marta Negre sus vivencias desde la segunda república hasta la dictadura en la provincia de Castelló.

Este repaso histórico y biográfico repara también en los métodos de tortura física y psicológica infligidos sobre las mujeres. «Las purgas con aceite de ricino estaban entre los más populares, se fundamentaban en su fuerte poder laxante, que depuraba el tóxico interior de aquellos que no seguían los ideales impuestos por la dictadura», recuerda la artista Lídia Díaz a través de su obra «Flor de ricí». Las maestras de la república también están representadas a través de la figura de Isabel Esteban, una mujer que fue fusilada por ser «de ideas avanzadas, muy amiga de los elementos de izquierda, no asistía a los actos religiosos que se hacían en la localidad, en la escuela no enseñaba Doctrina Cristiana...», explican Anna Moner y Sebastià Carratalà en el extracto de su obra, un óleo con el retrato de la maestra agujereado con lápices.

El elenco de «mnemósines» se completa con Gabriela Alemany, Sara Bellés, Ana Beltrán Porcar, Paula Bonet, Pilar Dolz, Jovita Pitarch, Lledó Queral y Claudia de Vilafamés. Todas estas artistas centran su particular mirada en distintas facetas y vivencias de las mujeres olvidadas por la Historia. La representación del luto impuesto cuando moría un familiar, la domesticación desde la infancia o la experiencia de una republicana que sobrevivió a los campos de exterminio nazis son algunas de las historias rescatadas del olvido.

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