17 de diciembre de 2015
17.12.2015

Nada es casualidad

17.12.2015 | 00:52

Ser líder en solitario trece años después o conseguir igualar una racha de victorias con una vigencia de dieciséis temporadas es algo que muchos pueden pensar que es anecdótico o bonito, pero esconde algo más.

En el Valencia Basket han pasado grandes jugadores y se han formado plantillas de alto nivel en lo deportivo y lo económico. Se han vivido grandes años, pero la ilusión que se está viviendo ahora es de las más candentes de los últimos tiempos. Y es que detrás de este gran inicio hay un gran trabajo en la pista y en los despachos. Es cierto que las campañas se miden al final, pero lo conseguido hasta ahora va a quedar ya en el recuerdo y en la memoria histórica del club y de los aficionados para siempre.

La Fonteta registra, partido tras partido, una entrada que es la envidia de la Liga. Y es que no sólo se ha afianzado a una masa social del baloncesto, sino también al aficionado al deporte valenciano que se ha identificado con la filosofía del Valencia Basket en su forma de hacer las cosas.

Este verano se optó por hacer una remodelación profunda de la plantilla, quizás de las más grandes que nunca se había hecho. Pocos podían pensar que con tanto jugador nuevo y un entrenador con experiencia, pero también debutante en la Fonteta, podría llegar a dar el rendimiento hasta ahora exhibido.

La temporada es larga. Seguro que llegarán momentos difíciles pero lo cimentado hasta ahora fortalece de cara al futuro. El hecho de jugar en bloque, de que no hayan egoísmos, de que se siga apostando por la prudencia y la humildad, son factores irrefutables en el equipo, que en esas situaciones complicadas harán que se pueda salir de ellas.

Del partido poco que decir. Suficiencia insultante en el tercer cuarto con un parcial de 28-8. Luego exhibición de otro lujazo en la Fonteta. Igualado el récord, ayer la Fonteta además tuvo el regalo de la visita de Vukovic. El «maestro» guió al Pamesa Valencia de aquel año 99 a las veinte victorias que ayer se igualaron. Gran premio sin duda para el preparador serbio que en la previa, durante y final del partido se le vio eufórico y feliz. Entrañable. El colofón llegó con el contraste del pasado en la figura de Vukovic y un joven con futuro, Josep Puerto, que debutó con el primer equipo y al que muchos auguran una carrera prometedora.

Ahora hay que seguir. El domingo en Manresa se puede hacer historia, y si todo sigue así, ampliar los registros para convertirse en leyenda. Enhorabuena.

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