10 de noviembre de 2017
10.11.2017

El vino de la Marina Alta pide paso

La Fira de Fires de Ondara arranca mañana con la reivindicación de la viticultura y el paisaje - Los bodegueros reclaman que los restaurantes de la comarca apuesten por los excelentes caldos locales

17.11.2017 | 02:08
El vino de la Marina Alta pide paso

"Veni, vidi, vici". La conocida expresión de Julio César puede ser en la Marina Alta «´vino´, vidi, vici». Los nuevos vinos de la comarca han llegado para convencer (también para vencer algunos injustificados prejuicios) y para reivindicar el «ver», el paisaje que modelan los bancales y viñedos desde hace siglos. Viticultura y paisaje van de la mano. El vino, las bodegas familiares, la tierra, la agricultura sostenible... son el futuro. Quizás ya el presente.

La Fira de Fires de Ondara, que ahora inicia su XXXII edición, ha tenido el tino de reivindicar el vino de la Marina Alta. El gobierno local y la Mancomunitat Cultural de la Marina Alta (Macma) acertaron hace tres años al imprimir carácter comarcal a esta feria que ocupa todos los fines de semana de noviembre. Arranca este sábado con la Fira Marina Alta amb els 5 sentits, dedicada esta vez al sentido del aroma y «als nostres vins».

El primer fin de semana está consagrado a la enología. Enología familiar, de autor y con sello comarcal. El sábado a las 11 horas se inaugura en el Prado de Ondara el foro, que coordina la Macma. El presidente de la Mancomunitat Cultural y alcalde de Dénia, Vicent Grimalt, y su gerente, Jovi Lozano-Seser, explicarán la filosofía. Luego, el enólogo Joan C. Martí, disertará sobre los caldos de la comarca. También se firmará el Manifest del Vi. El foro tiene un ribete reivindicativo que no hay que perder de vista.

En total, se harán ocho catas y otros tantos debates. El vino y la palabra hacen buena liga.

Las bodegas que participan son Fondarium, Joan de la Casa, Bodega Teulada-Cooperativa Agrícola Sant Vicent Ferrer, Brigà de Xoc, Essències de Muscat, Les Freses de Jesús Pobre, Gutiérrez de la Vega, Bodegas Parcent, Bodegas Xaló, Bodega Aguilar y Biomoscatell del Poble Nou de Benitatxell.

Paquita Oller, de la Cooperativa de Teulada, avanzó ayer que llevarán a la feria de Ondara sus vermús blanco y rojo, el vino blanco seco Viña Teulada y el nuevo Dolia, un moscatel blanco cristalino.

Mientras, Mara Bañó, de les Freses, acude con su vino criado en damajuanas y que descubre la potencialidad del moscatel para los caldos frescos que maridan a la perfección con la gastronomía de arroces, gamba roja y pescado de la Marina Alta. Sus viñedos están en la falda del Montgó.

Joan de la Casa, un viticultor que logra que el vino atrape toda la fuerza del paisaje, lleva su Nimi 2015, el Nimi Tossal 2015 (ambos son blancos secos de moscatel), el Nimi Naturalment Dolç 2016, que no tiene alcohol ni azúcares, y el vino tinto de giró, que es una variedad autóctona de la comarca.

El Biomoscatell del Poble Nou de Benitatxell también estará presente. Su vino Moraig es toda una filosofía. Ha permitido recuperar campos abandonados y demuestra que la producción ecológica, sin químicos, es posible.

Mientras, la bodega de Ondara Fondarium juega en casa. Sus producciones son pequeñas (5.000 botellas al año), pero de contrastada calidad. Y sin prisa por hacerse grandes. La sostenibilidad también es ir paso a paso.

Bodegas Parcent hace del vino una experiencia. También apuesta por caldos artesanales. Abrirá el próximo puente de diciembre su bodega a visitas y al turismo enológico.

Por su parte, Bodegas Aguilar, que está radicada en Ondara, representa en la foro al sector de la distribución. Desde hace años, apuesta por la Marina Alta, por la mistela Vall de Xaló o los caldos de Gutiérrez de la Vega.

La viticultura está tirando del carro de la recuperación de la agricultura comarcal. El moscatel de Alejandría es un cultivo histórico que ha dejado su impronta en los paisajes de bancales y muros de piedra en seco. Las bodegas de la comarca apuestan, además, por la calidad y la diferenciación. La Marina Alta no puede competir en grandes producciones, pero sí en el terreno de la singularidad y la calidad de sus vinos.

Eso sí, los bodegueros advierten de que los grandes restaurantes de la comarca, que precisamente beben de la filosofía del territorio y del producto de proximidad, todavía no se deciden a introducir en sus cartas los excelentes caldos de la Marina Alta. Falta ese impulso. Llegará. Este fin de semana, con las numerosas catas organizadas en el Prado de Ondara, los más reticentes pueden convencerse de la extraordinaria calidad de unos vinos del terreno y del paisaje.

La comarca guarda, además, el arcano del vino. En el Montgó, en el yacimiento de l´Alt de Benimaquia (ocupado en el siglo VI antes de nuestra era), se han hallado las evidencias arqueológicas más antiguas de producción de vino en Europa. Por tanto, en la Marina Alta, empezó todo.

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