07 de enero de 2016
07.01.2016

Don Gonzalo

07.01.2016 | 04:15

La situación anticiclónica, que algunos pronosticaban casi eterna, ha cambiado a zonal, con constante entrada de frentes desde el oeste, vientos, lluvias en todo el oeste y centro peninsular, sube y baja de temperaturas, en función del sector cálido o frío del frente, y sequedad y efecto Foëhn en el sector mediterráneo, desde Almería a Girona. En el último territorio es un poco como si todo hubiera cambiado para seguir igual, es decir, sin apenas lluvias y sin demasiado frío. En segundo de EGB (Enseñanza General Básica), en el bajo de un bloque de viviendas, aprovechado como aula del colegio público Juan XXIII en Alcoi, tuve un maestro, cercano a la jubilación, que nos contaba, con un mapa dibujado en la pizarra, como las borrascas que venían por el Atlántico, cargadas de agua, se iban dejando toda esa lluvia por el camino, tropezando con las montañas, y llegaban ya secas y sin fuerza al sector mediterráneo. Era el año 1978 y yo tenía 7 años, pero les aseguro que me acuerdo. Me acuerdo porque me parecía una explicación lógica, aunque probablemente este profesor no hubiese oído hablar nunca del efecto Foëhn y yo no tenía ni idea de que me iba a dedicar a estudiar estas cuestiones. Los agricultores de esta zona, entre ellos mis padres y tíos, también sabían, al menos entonces, que no se puede esperar mucha lluvia con los frentes de poniente. Algo debe haber pasado en la educación para que alguna gente crea que unos «hombrecillos malos» fumigan el cielo para deshacer la lluvia de un amenazador nubarrón, que en realidad es una seca nube media de poniente, o para que resulte misterioso y sospechoso para algunos que en las imágenes del Meteosat y los radares de precipitación, que no se veían en 1978, las bandas activas de precipitación se deshagan justo antes de entrar al entorno mediterráneo peninsular y se vuelvan a reactivar sobre el mar al llegar a las Baleares o, aún más, a Italia.
Siento la reiteración en este tema de los que acaban de ponerse a observar el cielo y todo lo ven raro, pero me siento obligado a ello, porque solo el conocimiento nos apartará de los falsos profetas.

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