19 de abril de 2016
19.04.2016

Sobre Cervantes y el Quijote

19.04.2016 | 19:30

Cervantes, uno de nuestros más insignes escritores de las letras españolas nacido a finales del siglo XVI, fue un visionario prohombre que plasmó con esfuerzo, dedicación y acierto, la vida de un personaje que cabalgó sobre su escuálido jamelgo, Rocinante, por las llanuras de La Mancha, buscando entuertos que resolver y damas en peligro que poder liberar de sus malvados opresores. Un personaje todo bondad y comprensión para el que la verdad y la amistad eran sus principales premisas, sin ofrecer ningún espacio a la mentira.

Cervantes consiguió hacer que su personaje Alonso Quijano, nuestro querido y entrañable Don Quijote, armado con una fe ciega en los demás y la esperanza de que su bienquerida Dulcinea del Toboso lo esperaba para curar todas las heridas recibidas de sus múltiples lides, se enfrentara a cualquier situación, sin miedo, sin un ápice de desgana y con todo el arrojo que su maltrecho cuerpo podía contener dentro de sí, aunque al enfrentarse a sus nuevas batallas, aún estuviera convaleciente de la anterior y dolorido hasta en sus más diminutos huesos.
En sus múltiples aventuras en busca de reponer la verdad y equilibrar la paz, siempre iba acompañado de su leal Sancho Panza, contrapunto de Don Quijote, así mientras el amo representa la utopía de unas metas casi inalcanzables, su fiel, bonachón y rechoncho escudero, representa la pura realidad y la crudeza de la misma, no dejando a la imaginación casi nada, pues esta no puede llenarle su enorme barriga, y tan sólo soñar con la ínsula prometida por su amo, tenía bastante.

Utopía y realidad unidas en un periplo que por generaciones ha atraído las miradas de los más ávidos lectores, y que ha provocado ríos de tinta en todos los sentidos, pero que nunca ha llegado a enturbiar el espíritu limpio y puro de ambos personajes nacidos de la fértil imaginación de Don Miguel de Cervantes Saavedra.

Ahora en nuestros tiempos actuales no disponemos de un jamelgo al que alimentar en cualquier prado y no portamos una lanza en ristre con la que poder deshacer entuertos o salvar esas damas en apuros que citaba al principio, pero lo que sí que deberíamos tener todos, es parte del espíritu de Don Quijote de intentar ayudar a todo aquel que lo necesite, sea una dama en apuros, un compañero de trabajo o un amigo€ Tampoco podremos deshacer entuertos venidos en Compañas por el bosque, pero sí que podemos apoyar a quien lo necesite e implicarnos en aquellas situaciones en las que podamos servir de guía, aportar luz o simplemente dejar en el aire una palabra amiga para quien sea menester.
En estas fechas que se conmemora la muerte de este gran escritor de Alcalá de Henares, y siempre y durante todos los días de nuestra vida, recordemos ser unos Quijotes, y que nos recuerden por ofrecer siempre, a todas las personas y en todos los supuestos, nuestras más sincera ayuda y amistad.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook
Enlaces recomendados: Premios Cine