18 de julio de 2016
18.07.2016

La preocupación de las multinacionales por la ciudadanía

18.07.2016 | 17:20
La preocupación de las multinacionales por la ciudadanía

En los últimos meses hemos sido testigos de grandes polémicas sobre la gestión de residuos, más en concreto sobre el anuncio de la Generalitat Valenciana de volver a vender las bebidas con depósito: contraposición de argumentos, numerosos discursos, datos, bien a favor, bien en contra, del sistema? El debate está servido. Y es curiosamente en estos momentos en los que ha surgido la preocupación de Ecoembes por la ciudadanía, cuando el Consell ha expresado su intención de implantar un sistema de depósito de envases. Pero, ¿es legítimo que una agrupación de grandes distribuidoras y envasadoras, grandes empresas del sector como Coca-Cola, Danone, Nestlé, Pepsi o Carrefour, entre otras, se erija como defensora de la ciudadanía en contraposición a las organizaciones de la sociedad civil que llevamos años velando por el interés general...

La principal preocupación de estas empresas son sus beneficios económicos, su rentabilidad, por lo que resulta poco verosímil un discurso empresarial preocupado por el interés general. Ecoembes es la agrupación de todas estas corporaciones que por ley han de hacerse cargo del reciclaje de sus envases. Sin embargo, se ha esforzado en desvincularse públicamente de estas multinacionales, declarándose una asociación sin ánimo de lucro. A pesar de estos intentos, sus asociados no pueden negar su ánimo de lucro, por lo que esta asociación tampoco puede negarlos.

Entre tanto discurso, alguno con más capacidad mediática, la ciudadanía necesita disponer de todos los datos para crearse una opinión informada sobre la gestión de residuos en Valencia y en el resto del territorio. Según datos de la Asociación de Latas de Bebidas, más de 119 millones de latas se abandonan al año en la Comunitat Valenciana, y no se reciclan. Solo este dato, sin entrar a valorar si son 119 millones de unidades o muchas más, sin contabilizar las botellas de plástico, las de vidrio o los brics, es suficiente motivo ambiental para volver a vender las bebidas con un depósito y así evitar su abandono en nuestras calles, plazas, ríos, playas o mares. Si esto no es un objetivo ambiental, desde luego Ecoembes y la sociedad civil no compartimos el mismo concepto de objetivo ambiental, una situación muy preocupante si se tiene en cuenta que esta agrupación de multinacionales es la encargada de gestionar el reciclaje de estos envases.

Desde Amigos de la Tierra, junto a otras organizaciones ecologistas, llevamos años reclamando un sistema de estas características por sus beneficios para el medio ambiente. No es la solución a todos los problemas de gestión de residuos, pero sí es una solución para los residuos de envases de bebidas y, por tanto, un paso muy significativo hacia la tan necesaria economía circular, un modelo donde los residuos sean considerados materiales útiles y donde reduzcamos el uso insostenible de recursos naturales. Esta medida debe ir acompañada de otras iniciativas como la separación selectiva de la materia orgánica o la ampliación del contenedor amarillo a otros plásticos.

Ahora, por fin, un Gobierno autonómico, al que se están sumando muchos otros, está impulsando esta iniciativa, más sostenible y más transparente para la ciudadanía. A lo largo de estos años hemos impulsado diversas acciones de recogida de residuos en ciudades, playas y ríos, este último año centradas en el País Valencià. La realidad salta a la vista: el 70 % de los residuos encontrados corresponde a envases de bebidas; miles y miles de latas y botellas, los que más se consumen en el exterior, no acaban en el contenedor amarillo, sino que inundan playas, calles, plazas, papeleras y demás rincones del territorio.

Estos argumentos hacen patente que hablar del sistema de depósito de envases como una operación comercial de venta de máquinas de recogida, es quedarse en la superficie del gran problema ambiental y social asociado a los residuos y, por tanto, a los recursos naturales. De todas formas, con el fin de aclarar cualquier duda, es necesario señalar que con este sistema el comercio podrá elegir libremente si opta por incorporar la tecnología para asegurar el retorno automático de los envases o hacerlo manualmente, y en el caso de acogerse a la primera opción podrá comprar la maquinaria que decida. De hecho, esta nueva actividad es una oportunidad de negocio para empresas valencianas, que tal como ha anunciado la Generalitat, ya están desarrollando las máquinas necesarias si el comercio opta por esta vía.

El sistema de depósito de envases no busca eliminar el contenedor amarillo, sino mejorar los resultados del mismo a través de un incentivo económico sobre las bebidas. El sistema actual lleva más de 18 años funcionando y el problema de estos residuos persiste. Residuos susceptibles de ser reciclados que terminan en nuestro entorno o si no en vertederos o incineradoras. Contamos con el ejemplo de más de 40 regiones en el mundo que han implantado el depósito con resultados eficaces. ¿No merece la pena probarlo antes de desterrarlo como solución?

La ciudadanía será la principal beneficiada, al contrario de lo que exponen los detractores del sistema de depósito. En la actualidad, prácticamente la totalidad de los envases que no van al contenedor amarillo es gestionada por los servicios municipales financiados por la ciudadanía. El resultado son millones de euros invertidos en unos residuos cuyo tratamiento por ley debería ser responsabilidad de las marcas de bebida que ponen sus productos en el mercado. Con el sistema de depósito, la responsabilidad recae en la industria, no en las arcas públicas.

Es de conocimiento público la oferta que Ecoembes realizó a la Administración valenciana: una carta en la que ofrecía doblar el reciclaje en el País Valencià y 17 millones de euros más para sus municipios. No sabemos todavía qué es lo más sorprendente de esta oferta, si el dinero puesto sobre la mesa o la intención de duplicar las cifras de reciclaje, cuando, según sus propios datos, esto supondría reciclar un 140 %. O sus datos no son reales o no le han prestado mucha atención a la propuesta, posiblemente ambas cosas. Pero sigamos: ¿a cambio de qué ofrecía 17 millones? ¿Para mejorar la salud y el entorno de los valencianos, para cumplir con su compromiso medioambiental? No, todo a cambio de renunciar a volver a vender las bebidas con depósito. Curiosos conceptos de colaboración y diálogo.

Desde Amigos de la Tierra y la sociedad civil seguiremos demandando medidas de gestión de residuos basadas en la economía circular, con beneficios para el medio ambiente y el bien común de la ciudadanía. Las multinacionales deberán elegir el camino a tomar frente a sociedades cada vez más maduras que les exigen dar cumplimiento real a su responsabilidad social corporativa y minimizar los impactos ambientales que de por sí generan.

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