29 de junio de 2017
29.06.2017

Las bicis no muerden

29.06.2017 | 02:14
Las bicis no muerden

La que se saltó el stop con su coche fue ella, pero me echó tal bronca que cualquiera habría dicho que el error había sido mío. Para ella lo era, porque yo, señores y señoras, había cometido el pecado de circular ¡en bicicleta!

Me muevo en bici por la ciudad de manera habitual desde hace ya varios años. Tiene muchas ventajas. Haces deporte, ahorras dinero, no contaminas, no ocupas espacio en las calles, no haces ruido, te pone de buen humor, aparcas con facilidad...

Algunos de estos beneficios los disfruta solo el ciclista (ejercicio saludable, ahorro de tiempo, buen humor), pero otros son para todos. Si voy en bici en lugar de coger mi coche, no emito gases, evito otra fuente de ruido más y no contribuyo a formar atascos ni al problema del aparcamiento.
Sin embargo, y pese a que todo esto es obvio, y también pese a que la mayoría ha montado alguna vez en bicicleta, tuvo una en su infancia o sigue la vuelta ciclista cuando la ponen por la tele, hay gente que nos odia. Lo noto.

Hay calles de un solo carril que tienen pintada en la calzada pictogramas que indican que son de prioridad para las bicis. Suelo elegirlas para mis trayectos, pero nunca las tengo todas conmigo porque, si bien hay muchos automovilistas que asumen con deportividad la presencia de ciclistas, otros se toman tu existencia como una afrenta.

Se pegan a ti, que vas delante y con pequeños acelerones ponen en evidencia lo mucho que les cuesta mantener la porquería de velocidad que llevas tú. Este tipo de enemigo de la bici procura pegarse a tu rueda trasera para que notes su aliento de humo en el cogote y tengas muy claro que estás de más.

Pese a estas vicisitudes y a algún comentario despectivo que escuchas al pasar, yo sigo con mi bici, convencida de que es un ingrediente de un futuro mejor. No somos las hermanitas de la caridad, pero ni echamos humo ni hacemos ruido.

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