29 de junio de 2017
29.06.2017
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Una razonable inquietud

29.06.2017 | 04:15

El pavoroso incendio de la torre Grenfell, en Londres, en el que fallecieron 79 personas, ha despertado una razonable inquietud entre los españoles que residen en edificios que se han sometido a operaciones de recubrimiento de fachada. Y más, cuando las autoridades británicas han comprobado que unos 600 edificios en toda Inglaterra han sido recubiertos con materiales similares al que permitió que el fuego se propagase con gran rapidez.

Las operaciones para cubrir fachadas se han convertido en habituales en nuestras ciudades, y han supuesto una buena actividad para numerosas empresas de construcción en plena caída del sector. Varios son los motivos para efectuar estas reformas: desde la seguridad, en fachadas muy antiguas en las que pueden producirse revestimientos; hasta las energéticas, ya que se consigue una mayor eficiencia y un ahorro en calefacción. También pesa el factor estético, ya que el revestimento permite cambiar la imagen de construcciones que se han quedado anticuadas.

Pero también suponen un importante desembolso para los vecinos, por lo que en muchas ocasiones optan por las soluciones más baratas o que mejor se ajusten a su bolsillo. En el trágico caso De la Torre Grenfell hemos sabido que la empresa que efectuó la reforma utilizó un material más barato, porque así lo habían acordado los vecinos, y que no era ignífugo. Se trataba de un aislante a base de polietileno, uno de los plásticos más comunes y altamente inflamable.

Este tipo de material está prohibido en edificios de una gran altura, como el siniestrado en Londres, en toda Europa y en Estados Unidos, precisamente por su gran capacidad para propagar el fuego. Pero lo hemos sabido ahora. Tanto la empresa constructora como la suministradora del material fueron conscientes, mentras se efectuaba la reforma de la torre Grenfell del riesgo que suponía, como así lo acreditan los correos electrónicos que se enviaron durante la actuación.

En España, según empresas dedicadas a revestimientos de fachadas, ese material no está autorizado y existen criterios de seguridad obligatorios a la hora de afrontar una reforma de tal calibre. Pero eso también era así en el Reino Unido y aun así el triste accidente se produjo.

Ante esta situación, las empresas que han llevado a cabo revestimientos en edificios en España, deberían tomar la iniciativa y explicar a sus clientes qué tipo de material utilizaron. Existen vídeos en internet que muestran otros incendios de edificios en Europa en los que se emplearon materiales plásticos y que favorecieron la propagación de fuegos. Por tanto, la inquietud de los vecinos es justificada. No fiemos todo a la normativa, porque el incumplimiento de las recomendaciones en cualquier ámbito siempre es una posibilidad.

Y aunque el recubrimiento de una fachada sea una reforma cara, no debemos buscar únicamente la opción más barata, sino aquella que haga más efectiva la actuación y garantice la seguridad a todos los residentes del edificio.

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