18 de octubre de 2016
18.10.2016
Puerto

El director de la Escuela de Ingenieros defiende el acceso norte y la reversibilidad de la ZAL

Chapapría cree que el puerto debe asumir los costes ambientales y no buscar siempre el proyecto más barato

18.10.2016 | 08:31

El director de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Caminos de la Universitat Politècnica de València, Vicent Esteban Chapapría, intervino ayer en las jornadas de reflexión sobre la fachada marítima organizadas por la Plataforma El Litoral per al Poble para abordar la relación actual puerto-ciudad y analizar como se ha resuelto en tras urbes la reurbanización de espacios portuarios en desuso como Copenhague, Oslo o Guayaquil. En la fachada marítima de Valencia, destacó Chapapría, y salvo excepciones como el actual proyecto del Museo Marítimo, existe una «descoordinación importante» a la hora de buscar soluciones para coser la ciudad con el puerto.

El puerto, destacó Chapapría, tiene una «deuda histórica ambiental muy importante» en toda la costa, de Sagunt a Cullera, que en casos como Natzaret debe compensarse con equipamientos. «Ser un organismo autónomo no implica ausencia de responsabilidad», explicó el experto en infraestructuras portuarias quien añadió que «el puerto y los empresarios deben dejar de empeñarse siempre a la solución más barata».

A preguntas de este diario sobre infraestructuras controvertidas como el acceso norte, que el nuevo gobierno municipal quiere dejar fuera de la revisión del plan general de ordenación urbana (PGOU), el catedrático y presidente de la Asociación de Ingenieros de Caminos, Canales y Puertos (Aiccp) aseguró que se trata de una obra necesaria, si bien matizó que hay que estudiar con detalle los tráficos y si va a ser un túnel solo para camiones del puerto. Chapapría explicó que «los túneles son factibles y hay soluciones técnicas para llevarlo a cabo», otra cosa son los costes. En esta línea aseguró que el puerto de Valencia debe dejar de funcionar como un ente aislado y asumir los costes ambientales y sociales de sus proyectos. «Hay que buscar el mínimo impacto aunque sea más caro».

En relación a la Zona de Actividades Logísticas, Chapapría considera que se puede revertir al menos en parte a la ciudad „como en su día propuso el alcalde, Joan Ribó„. De esta manera sería posible «restituir la historia negra que supuso la destrucción de la huerta como consecuencia de la construcción de estas instalaciones.

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