08 de febrero de 2018
08.02.2018

Vinos climáticamente neutros

Las bodegas que elaboran vinos con esta expresión adquieren compromisos tendentes a contribuir a mejorar las condiciones de vida, contaminar menos y compensar efectos. El objetivo es reducir el impacto ecológico de las emisiones y traducción en el territorio vitícola protegiendo el viñedo, utilizando modelos energéticos sostenibles y renovables y salvaguardando el territorio

07.02.2018 | 21:04

Quizás 2017 haya sido un año climáticamente complicado y duro para la viña y no es excepción. Heladas, granizos, sequía, calores rigurosos y accidentes varios han marcado el ciclo varietal y la uva ha sufrido las consecuencias de un cambio que crónicamente se incorpora a su vida en las zonas productoras.

Se viene hablando de tipos de vinos climáticamente neutros, como concepto y respuesta global, al efecto generado por el cultivo, transformación, conservación, comercialización y distribución de los vinos y los niveles de emisión de CO2 generados y esfuerzos desarrollados por mitigarlos.

¿Existen vinos climáticamente neutros? ¿qué razones posee esa neutralidad? ¿a qué criterios científicos atiende? ¿Influirá en el concepto de vino y cómo se reflejará en la sociedad? ¿Puede influir en el comercio y consumo de vino?. Preguntas actuales con respuestas adecuadas para cada una de ellas ante las realidades sectoriales.

Conforme las evidencias del Cambio Climático se observan, conocen, estudian y valoran, se presentan adaptaciones y respuestas que son trasladadas al sector y a los consumidores, generando estrategias que determinan líneas de trabajo, aplicadas en modelos empresariales. Si que existen vinos climáticamente neutros que robustecen y consolidan el concepto de Vino.

Todos aquellos relacionados con el sector vitivinícola conocen que la cadena de valor del sistema viña y vino, desde el campo a la mesa, genera emisiones de CO2 que influyen en el balance del planeta y contribuyen al llamado efecto invernadero, todo ello aportan razones para avanzar hacia esa neutralidad.

Las bodegas que elaboran vinos con esta expresión adquieren compromisos tendentes a contribuir a mejorar las condiciones de vida, contaminar menos y compensar efectos. El objetivo es reducir el impacto ecológico de las emisiones y traducción en el territorio vitícola, protegiendo el viñedo, utilizando modelos energéticos sostenibles y renovables y salvaguardando el territorio.

Un viñedo estándar emite cada año cantidad de TMs de CO2 (2,5/3 T CO2 eq/Ha) a la atmósfera, una embotelladora lanza 1,7 kilos por cada 380.000 botellas y entre todas las fases del proceso, los niveles de contaminación son altos, ratios que deben de ser compensados en el desarrollo de la actividad de otra forma e implantación de medidas compensatorias capaces de reducir y reutilizar emisiones. El viñedo también actúa como sumidero de CO2.

Se han puesto en marcha técnicas y modelos de gestión en todo el proceso, que aportan fórmulas para mejor conocer la toma de decisiones y posibles actuaciones: Huella del carbono, huella del agua, equivalentes energéticos, modelos de aislamiento y gestión de la empresa que sin lugar a dudas influirán en el cultivo, en las elaboraciones o en la comercialización.

Es importante trasmitir que las medidas que deriven de la adaptación al cambio climático y la aplicación de una filosofía de vinos en estas condiciones, no son impedimentos (libre comercio, competencia leal, etc), son decisiones que tienden a mejorar el ambiente del planeta y que técnicamente son incubadoras donde determinados proyectos innovadores cuajen y respondan a los desafíos que la sociedad tiene planteados, permitiendo avanzar.

Por lógica, es importante compensar esas emisiones con actividades apropiadas o sustituir por otros modelos energéticos que permitan equilibrar. Hay empresas que están desarrollando proyectos en otras zonas tendentes a sustituir sus fuentes de energía por energía limpia o actuando a pie de campo gestionando el viñedo de otras formas, mejorando el proceso o diseñando instalaciones con bajo nivel de contaminación.

Los grados de educación, conocimiento y compromiso de la empresa con la sociedad no son los mismos en las diferentes culturas, y la sensibilidad cambia de unas regiones a otras, pero se tiende a valorar compromisos con soluciones eficientes. Casos, que en 2017, no son un hecho aislado, toman cuerpo, generalizan actuaciones y obligaciones.

La tendencia no se parará y crecerá, bien por impulso de la ciencia, por exigencias de mercado y el consumo, por convencimiento, conveniencia o evitar catástrofes. Mejor hacerlo por decisión propia, con medidas oportunas y en su momento, pues en competitividad nadie regalará nada y menos un lugar en el mercado enarbolando banderas medio ambientales. Se presentarán nuevos vinos, con expresiones nuevas y certificaciones adecuadas a las exigencias sociales del momento que tenderán a consolidar su posición en el mercado.

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