09 de marzo de 2010
09.03.2010
Levante-emv

"Mi suerte ya estaba echada desde que escuché al diputado Caturla"

09.03.2010 | 01:00

Román de la Calle

Principales extractos de la carta que el ya ex director del MuVim remitió al "Ilmo Sr Salvador Enguix", diputado de Cultura, para trasladarle los motivos de su dimisión

Hace unas fechas, mantuvimos una sincera y fluida conversación referente a la posibilidad de prolongar un año más mi dedicación al MuVIM, como director del mismo. La verdad es que la experiencia de estos seis años, dirigiendo dicho centro, ha sido un periodo fértil, de intensa labor en equipo. Confieso que ha sido inmejorable (...) Cuando tomé posesión de dicho cargo, en el año 2004, no sin condiciones por mi parte, solicité al entonces Diputado de Cultura, don Vicente Ferrer, tres cosas muy concretas: Interés institucional por nuestros proyectos, respaldo económico y político a los mismos y confianza en nuestras gestiones. La contrapartida, por su parte, consistía en exigir mi plena responsabilidad y la máxima dedicación al museo. (...) Hemos recibido hasta siete galardones y reconocimientos de diferentes niveles y modalidades (...) Sin embargo, en medio de tantos reconocimientos a compartir, ni siquiera en la más complicada y retorcida de las pesadillas, hubiera podido pensar que -a fecha de hoy- iba a encontrarme redactando esta carta de dimisión de mi cargo (...)

Pacto de caballeros. (...) Desde hace tres años, venimos colaborando, en el museo, con la Unión de Periodistas Valencianos, en el proyecto "Fragmentos de un año". Nos llegó, dicha propuesta (...) mediante sugerencia del entonces Diputado de Cultura don Vicente Ferrer, motivada, según supimos, por el entonces Conseller de Relaciones Institucionales y Comunicación de la Generalitat don Esteban González Pons. Quisiera puntualizar que la idea nos fue sugerida, nunca impuesta. Y, tras dialogar, llegamos al acuerdo de ceder anualmente un espacio del MuVIM a la Unión de Periodistas para que expusieran esa visión-resumen del año transcurrido en la Comunidad Valenciana, a través de una selección de fotografías, siempre ya publicadas en los medios de comunicación, dentro del correspondiente periodo anual (...) Considero, de hecho, que pretender separar el arte y la cultura de la política, como si fueran compartimentos estancos en la existencia humana, nunca es viable, ya que somos, ante todo, personas. Otra cosa es querer politizar la cultura o desear despolitizarla, como ha sucedido en esta ocasión. Nunca antes me hubiera imaginado que iba a ocurrir precisamente esto en el MuVIM, tan de improviso. Puedes creerme. Ni siquiera llegó a establecerse -en ese momento, frente a las obras expuestas- un determinado diálogo, entre los protagonistas de tan delicada situación. Más bien, todo derivó rápidamente en una acción de fuerza verbal, que se resumiría, luego, en una orden recibida por teléfono. Concretamente esto sucedía media hora después de darse por finalizada la propia inauguración, cuando aún quedaban visitantes rezagados, con su copa inaugural en la mano, en el espacio interior MuVIM, y yo ya me dirigía, con mi esposa, hacia casa.

Ya no hubo vuelta atrás. Para mí fue una noche durísima -vivida en silencio, sólo con el escueto, pero fundamental apoyo familiar- la que medió entre la velada inaugural de las exposiciones en el MuVIM y la mañana del día siguiente, sabiendo ya la decisión tomada en las esferas superiores de la diputación. Por eso, aún con cierto atisbo de esperanza, te llamé a primera hora de la mañana, desde el museo, para preguntarte, una vez más, aunque fuese de manera redundante, por el tema de las concretas fotos a retirar/censurar de la muestra. La respuesta, lo recordarás, perfectamente, fue muy clara y contundente, por tu parte. Incluso solicité, por favor, tu presencia en el museo, para ejecutar tus órdenes. Llegaste luego, hablamos y te confirmé las dificultades que iban a producirse, en el caso de ejecutarse la intervención. Pero no había vuelta a tras. Sabía que la Unión de Periodistas Valencianos no iba a permitir esa purgación parcial, que se exigía unilateralmente a la muestra. La verdad es que yo mismo, de hallarme en su lugar, no lo aceptaría, sin más, tampoco. Por eso quise ratificar lo que sucedería, al comunicarle la orden recibida, desde la Diputación, al presidente de la Unión de Periodistas. Efectivamente -corroboraron, de inmediato- se llevarían la muestra entera de fotografías para exponerla en otro lugar. Era lo más lógico, a todas luces, desde su óptica, y lo más adecuado incluso -reflexioné, por mi parte-para el museo. No hubiéramos podido sufrir aquellos huecos, rememorando ausencias, en el montaje de la sala, como testimonio, durante dos meses, de lo sucedido. Sin duda, ya disponen, los periodistas, de otro tema bien candente, para ser aprovechado y propuesto -en imágenes- para "Fragmentos de un año, 2010".

Asamblea de personal. Hacia el final de aquella intensa mañana, del día 5 de marzo, me pareció decisivo e inexcusable reunir a todo el personal del MuVIM, para informarles, como equipo, de lo sucedido (...) No les comuniqué, ni dejé entrever esta decisión, que ahora te comunico: mi dimisión sin vuelta de hoja. Comencé, algo emotivamente, lo reconozco, recordándoles los éxitos obtenidos en este sexenio liberal (...) Había que estar ciegos, debían carecer de prudencia y estar sobrados de fuerza ciega para querer apagar una colilla, que se había encendido sin prácticamente consecuencias aún, con un torpedo de grueso calibre. Eso sí, arropado de equívoca dignidad y siempre de desmesurado poder.
El MuVIM iba a verse asociado nacionalmente, a través de todos los medios de comunicación, con el tema de la censura. Era de lamentar profundamente, al menos por mi parte, que precisamente el Museo de la Ilustración y de la Modernidad quedase salpicado, así, sin necesidad real, en la memoria de tantos lectores y de los numerosos oyentes, que iban a seguir, sorprendidos e indignados, el proceso. Eso era y es efectivamente lo peor. No se lo merece el MuVIM, ni el proyecto, ni nosotros, ni las fotos expuestas. Era como si se hubiera buscado secretamente la ocasión y precisamente ésta hubiese sido calculada como la más idónea. Fue entonces cuando me encontré realmente mal, hablando a mis colegas del equipo y debí marcharme rápidamente a casa, con su ayuda. Ellos se quedaron reunidos y debatiendo. Les recordé que la asamblea había terminado. Salí emocionado. (...) ¿Dónde puede terminar la censura y comenzar la represalia? Mi suerte ya estaba echada -lo sabía, con meridiana claridad- desde que escuché,-a tu lado, Diputado Enguix, aguantando a pie firme y observándote enmudecer- las intervenciones, en cadena, del diputado Máximo Caturla. Era la primera vez que venía a las inauguraciones del museo. ¿Azar o cálculo?

Asamblea de personal. Sobre todo fui consciente del desenlace inmediato que me afectaba de lleno, cuando me llamaste media hora después al móvil, para indicarme que la muestra debía revisarse y expurgarse. "Han de retirarse ciertas fotos" fueron exactamente tus palabras (...) No puedo evitar, al escribir estas líneas, recordar el susurro de J. P. Sartre tras de mí. (...) La cultura de la razón y de la libertad, que hemos pretendido hacer escuchar a nuestros conciudadanos, cuando visitan el MuVIM, como centro dedicado a la Ilustración, no pueden quedarse sólo dentro de nuestras paredes museísticas. También deben proyectarse fuera, hacerse historia real y vivida. (...)
Por eso soy yo, como director y responsable del MuVIM, el que dimite. Primero por coherencia con esa misma responsabilidad, pero, sobre todo, por no poder/querer ser partícipe de ninguna mengua de libertad de expresión en el marco de trabajo que me ha sido encomendado. (...) No puedo dejar de revivir, en estos momentos coyunturalmente tensos, pero que se me hacen eternos, compungido y triste, ante el ordenador -como si se tratara, repito, de un mal sueño, que no es real o que en todo caso no debería serlo- las palabras de mi maestro, el profesor José María Valverde (...) "Nulla aesthetica sine etica" (...) Ciertamente, la aplicación de la ética a nuestras vidas, la prefiero ejercitar siempre con las debidas formas (...). Por eso he querido escribirte esta carta, Diputado Salvador Enguix, sin prisa, con pausa y sosiego. (...) Tanto monta: "Nulla aesthetica sine ethica" pero a su vez también a la inversa. "Nulla ethica sine aesthetica". (...) Cuando la Unión de Periodistas Valencianos reinaugure, en otro lugar, lo antes posible, su muestra "Fragmentos de un año, 2009", espero poder asistir, con tranquilidad e interés, al evento. (...) En verdad, no deja de ser cierto que la fotografía ha sido y es una de las partes clave del programa del MuVIM y seguirá siéndolo, sin duda, siempre a favor de nuestro público, aún más ahora.

Orden bajo presión. Te agradezco que en tus recientes declaraciones a la prensa, amigo Salvador Enguix, asumieras, tú en exclusiva, la responsabilidad de la retirada, ya histórica, de las fotos. Tú recibiste la orden y tú la transmitiste, bajo una presión ingente. Por eso, hablar de pacto censor entre nosotros, como se ha intentado hacer creer institucionalmente, por parte de la propia Diputación, para instrumentalizarme, no tiene sentido alguno y me ha ofendido en lo más profundo. Ha sido, si cabe, la gota de agua que me ha colmado. (...). También de ésta, que se ha convertido en desmesuradamente polémica (...) La libertad de expresión nunca se había transgredido, hasta ahora, en el MuVIM, a pesar de algunas interferencias externas (siempre contadas, bien es cierto), soportadas con aconsejable estoicismo en nuestras programaciones, como bien sabes y también has sufrido. Pero esto ha sido muy diferente. Sólo desearía que el MuVIM y su equipo, si ellos así lo consideran, continuaran con la misma fuerza y novedad de miras, para seguir manteniéndolo como un museo diferente a los de su entorno, con indiscutible potencialidad y futuro, más allá de otras situaciones claramente en repliegue (...)
Te ruego, Diputado, transmitas al Presidente de la Diputación, Excmo. Sr. Alfonso Rus, el contenido de esta carta de dimisión, junto con mis saludos. Atentamente.

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