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Entrevista

Antonio Estañ: "Si Errejón no ha ido contra el código ético no se le puede expulsar"

El secretario general de Podemos admite que la salida del exdiputado fue una sorpresa y descarta que cargos valencianos sigan su ejemplo

Antonio Estañ en València durante la entrevista. fernando bustamante

¿Se esperaba el movimiento de Íñigo Errejón?

En los términos en los que ha sido, no. Somos partidarios de que cada territorio plantee las fórmulas políticas que considere más útiles, pero que sea una decisión colectiva y reflexionada en los órganos. En absoluto esperaba algo así y enturbia la propia propuesta política. Nos pilló por sorpresa.

¿Aprobaría ese movimiento en términos municipales?

En la forma, no. En la cuestión política, no entiendo por qué cuesta tanto llegar a acuerdos, sobre todo con actores que se saben fundamentales como Carmena y Podemos, quien ha sido un actor fundamental. Me sorprende. Creo que a la organización, y a mí a título personal, nos gustaría llegar a acuerdos y mantener lealtad al proyecto y a una forma de tomar decisiones.

¿Es partidario de mantenerle en Podemos o de expulsarle?

Es una situación que ocurre dentro de Madrid. Respeto la autonomía y deben decidirlo allí. Si no ha ido en contra del código ético, como en cualquier caso, no se le puede expulsar. Espero que no se hable en estos términos y se pueda reconducir la situación: es lo más responsable y útil para los madrileños.

¿Cree que habrá salidas en València de los «errejonistas»?

Hemos insistido en que diversas lógicas a nivel estatal no tenían su reflejo en los territorios. Hay un debate de ideas en el congreso estatal y otro propio sobre cómo somos más útiles en el País Valenciano. Yo descarto que haya un seguidismo simplemente por unas etiquetas que no han sido reales. Espero que no haya ninguna voladura de puentes y si se da, una cosa es Madrid y otra el País Valenciano.Esta situación no es agradable ni bien recibida, ni por los votantes ni por los militantes. Acabamos un proceso de candidaturas municipales con pocos medios y mucho trabajo y esto no contribuye a que se haga en las mejores condiciones. Pedimos responsabilidad para que se solucione cuanto antes en Madrid.

Lo que plantean en Madrid, ¿no le recuerda al pacto de A la Valenciana en el Congreso?

Claro, pero eran diferentes proyectos que tomaron una decisión, sin sorpresas y sin llevarlo por cauces informarles. No se quién ni dónde se toma la decisión en el caso de Errejón.

¿Repetiría ese pacto hoy?

En la visión de Podemos siempre está incorporar a gente. A la Valenciana igual tenía alguna carencia sobre cómo construir un sujeto político más solido y dar coherencia y cohesión. Eso explica que se rompiera con la salida de Compromís. Aquí hicimos la invitación y no se quiso repetir; si a nivel autonómico no se ha querido, plantearlo a nivel estatal con los problemas que ha habido, no lo veo. Yo cambiaría el sistema de cómo se hizo el pacto, pero no parece que los otros actores estén por la labor.

¿Ahora se hace más necesario el pacto electoral con EUPV?

Queremos confluir con EUPV porque compartimos gran parte de la propuesta política. La cuestión táctica es cómo aprovechar los máximos votos posibles y cómo incorporar a más gente para avanzar.

¿Ha habido nuevos contactos?

Esperamos que esta semana podamos volver a hablar. Llegamos a un punto que era bueno parar. Demuestra que queremos llegar a un acuerdo pese a la dificultad.

¿Cómo interpreta la postura de Compromís de hacer oposición con los presupuestos generales para 2019?

Tiene un alto componente electoral, pero es cierto que el PSPV ha rebajado la exigencia de cambiar de sistema de financiación. Nunca han mostrado un interés real en comenzar a negociarlo. Entiendo que Compromís juega el papel que quiere en clave electoral porque en situaciones similares no se ha exigido tanto como ahora.

¿A día de hoy diría que el Botànic está a pleno rendimiento?

Para nosotros, mientras se cumpla el pacto, estará a prueba de bombas. A veces se juega con el «no me critiquéis porque ponemos en peligro la estabilidad». No; cumple y la estabilidad está garantizada. Se pide pragmatismo, pero hacer lo mínimo para no meter la pata se penaliza electoralmente. Si hacemos un pacto de no agresión pero no avanzamos en medidas, no vale la pena.

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