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Análisis

Arrinconados hacia la derecha

Los últimos barómetros detectan un viraje de la sociedad valenciana hacia posiciones conservadoras, si bien la mayoría sigue en el centroizquierda - El desplazamiento es resultado del auge de los discursos identitarios y la consiguiente polarización

Arrinconados hacia la derecha

Arrinconados hacia la derecha

¿La derecha es más derecha ahora o es simplemente una operación cosmética, un abandono de la tradicional retórica moderada de la derecha de siempre para retener a un electorado en fuga? Politólogos y sociólogos tienen opiniones variadas, pero realmente los estudios detectan una inclinación de la sociedad valenciana (y española) hacia la derecha, a costa, claro, de las preferencias centristas, que a pesar de todo continúan siendo las dominantes en la sociedad.

Veamos las cifras: el último barómetro realizado por la Generalitat a finales de 2017 y hecho público a principios de 2018 señala que el 28,6 % de los valencianos (la mayoría) se sitúa en el estricto centro como preferencia ideológica y que son más los que se sitúan a la izquierda de ese punto que los que se declaran a la derecha. En definitiva, en una escala donde el 1 sería la extrema izquierda y 10 el polo opuesto, los valencianos estarían en el 4,8. Casi en el centro.

Hace tres años, en abril de 2015, cuando el Consell, de distinto color político, realizó el barómetro anterior de opinión, el porcentaje del centrismo se situaba tres puntos por encima (31,7 %) y la media ideológica era del 4,6. Por tanto, de los datos empíricos se puede extraer que hay menos valencianos en el centro y que ideológicamente estos se han desplazado ligeramente hacia la derecha. Sin llegar, no obstante, a situarse mayoritariamente en el flanco de las posiciones conservadoras.

Si retrocedemos la mirada hasta el inicio de la serie de estudios de la Generalitat (abril de 2004), lo que encontramos es que el viraje de la sociedad hacia el centro ha sido más que evidente. Entonces, en el centro estricto (el 5 en la escala de 1 a 10) solo se posicionaba el 17,7 %, once puntos menos que ahora. Había más gente que se autosituaba tanto a la izquierda como a la derecha que ahora,ún a pesar de la fuga de los años más recientes.

¿Ha sido ese centro hacia el que ha ido caminando la sociedad abandonado por los partidos? Cualquiera diría que sí, a la vista de los mensajes de campaña lanzados en los últimos meses por los partidos que en teoría se disputan este territorio político, en especial los del centroderecha (PP y Ciudadanos). Sin embargo, los expertos aportan precisiones interesantes al respecto.

Clara Portela, profesora de Ciencia Política de la Universitat de València, destaca como singularidad que la actual proliferación de partidos a la derecha «no es una reacción en primera instancia a la acción de la izquierda, sino primordialmente al secesionismo» catalán y a la que consideran «deficiente gestión por parte de los partidos tradicionales, primero PP y ahora PSOE».

Desde este enfoque, los partidos tradicionales, «arrinconados», modifican su actitud para frenar la fuga de electores. Así, la aparición de Vox habría impulsado al PP a «adoptar una retórica menos moderada de lo habitual», afirma Portela. Estaríamos, por tanto, ante la impresión de que la derecha es ahora más derecha, cuando en su opinión lo que hay fundamentalmente es una mayor variedad de opciones de derecha.

El sociólogo Rafael Castelló, por su parte, empieza por marcar distancias conla idea de centro. Al fin y al cabo, explica, el centro define una posición geométrica en función de los extremos, pero no tiene contenido político. O sea, que el concepto es simplemente «muy cómodo como indefinición».

Lo que pasa ahora, continúa el profesor de la Universitat, es que en situaciones de crisis la indefinición és más difícil y la posición central tiende a vaciarse, aunque continúa siendo la mayoritaria. «Lo más preocupante», advierte Castelló, es que el centro (geométrico) «se está intentando desplazar hacia la derecha», un movimiento que lleva a «normalizar» posiciones que hace unos años eran «claramente de derecha o, incluso, de extrema derecha».

Movimiento de Ciudadanos

Los datos más recientes del CIS constatan ese desplazamiento hacia la derecha de los partidos tradicionales del centro. Lo explica la politóloga Aida Vizcaíno. Ciudadanos ha pasado de tener una ubicación ideológica del 6,7 (el 5 sería el centro) a un 7,2 en el barómetro de noviembre de 2018.

Es decir, se «ha derechizado siguiendo la estela del PP y la ultraderecha». Así que, en la situación actual de zozobra política, parece claro que el centro no es percibido como un caladero de votos, en contra de aquel mensaje tradicional de que las elecciones se ganaban desde el centro. Para el centroderecha actual, parece que no sirve. Parece, como apunta Vizcaíno, que «la moderación en la derecha no es un activo y los partidos se mueven casi exclusivamente sobre el eje identitario, de base emocional que, enquistado como está, no hace sino polarizar las posiciones y exige la radicalización de los discursos».

El centro, desde este enfoque, quedaría cada vez más para espacio de esparcimiento del PSOE. El reto, por tanto, para los socialistas valencianos será ganar unas elecciones (en mayo) desde el centro en un momento en que la sociedad, a la vista de los datos, se inclina hacia la derecha.

A favor tiene, como señala el investigador Juan Rodríguez Teruel, que «más de la mitad de la población sigue siendo de centro y centroizquierda», según los barómetros. Lo que ha cambiado, precisa el profesor de la Universitat de València, es el comportamiento de los electores: el voto útil retrocede y la consecuencia es una mayor volatilidad en las urnas, mayor polarización y más fragmentación de la oferta.

Ahora que el centro no arrastra seguidores desde el voto útil, «ser fuerte en el centro no es suficiente». En este sentido, apunta Rodríguez Teruel, «más que desaparición del centro, lo que se está dando es la insuficiencia de este espacio como garantía de victoria electoral». Queda poco para saber el resultado final de la ecuación: el 26 de mayo es el día de la comprobación empírica.

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