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Escenario político

Últimos riesgos poscovid para la nueva política

El auge de un nacionalismo más moderado y social en Euskadi y Galicia y el éxito de la versión suave del PP achican el espacio de Podemos y Cs

Últimos riesgos poscovid para la nueva política

Últimos riesgos poscovid para la nueva política

Las primeras elecciones pandémicas celebradas la pasada semana en Euskadi y Galicia dejaron pocas sorpresas. Ganaron los de siempre: Íñigo Urkullu y Alberto Núñez Feijóo respectivamente. Pero los equilibrios se reajustaron entre el resto de fuerzas, dejando lecturas políticas que podrían repercutir tanto al escenario de la Comunitat Valenciana como en el estatal. Pese a las especificidades de ambos territorios, estos comicios constataron el hundimiento de Podemos y la irrelevancia de Ciudadanos en ambas regiones. A los llamados 'nuevos partidos' tampoco les ha ido mucho mejor recientemente en el Congreso: pasaron de obtener más de ocho millones de votos en las generales de 2016 a poco más de cuatro millones y medio en las últimas, celebradas el 10 de noviembre, aunque a la formación de Pablo Iglesias le valió para entrar en el Gobierno con cuatro ministerios y una vicepresidencia.

En cualquier caso, la coyuntura actual no acompaña a naranjas y morados. Ni la política ni la económica. Si Podemos ha visto cómo los partidos nacionalistas asumían y daban protagonismo a un discurso social que siempre ha sido la bandera de los de Iglesias, el partido de Inés Arrimadas sigue debatiendo su papel nacional y periférico a la estela de un PP que todavía oscila entre el perfil Álvarez de Toledo o el perfil Feijóo. Y de fondo, la crisis sanitaria y sus consecuencias en la economía.

De la fragmentación al refugio

«La crisis de 2008 derivó en la fragmentación de nuestro sistema de partidos, mientras que la de 2020 está produciendo un efecto refugio entre los votantes», asegura Blanca Nicasio, profesora de Ciencias Políticas en la Universidad CEU-Cardenal Herrera. Así, Nicasio interpreta que los resultados vascos y gallegos no son una excepción sino una tendencia y defiende que Podemos «se salvó» en las autonómicas de la C. Valenciana «porque coincidieron con las generales».

Por su parte, Aida Vizcaíno, profesora de Ciencia Política y de la Administración de la Universitat de València, entiende que los resultados de Podemos y Ciudadanos en lo que llama «escenarios excéntricos» en referencia a Euskadi -esta especialmente- y Galicia no son extrapolables al conjunto nacional. Por eso, ve complicado extraer alguna lectura en clave valenciana, una autonomía «no excéntrica» que «suele describir pautas similares a la dinámica estatal», defiende. Según Vizcaíno, Ciudadanos se encuentra en una nueva encrucijada: no ha sabido ocupar el espacio de centro que «dejó el PSOE derivado de su pugna con Podemos» y el posible volantazo de Pablo Casado hacia la moderación tras el éxito de Feijóo «puede complicar la existencia» de la formación naranja.

Desde Ciudadanos, mientras, se reivindican como partido de centro y útil, agitando para ello los pactos alcanzados con el Gobierno central «para todos los ciudadanos» durante la pandemia y descartan que el auge nacionalista pueda llegar a la C. Valenciana. «¿Qué ha hecho Compromís por los valencianos?», se preguntan fuentes de Ciudadanos en la Comunitat. «Las soluciones nunca vendrán del nacionalismo o del populismo, sino del centro. Por eso es importante que Cs crezca», zanja.

La 'podemización' nacionalista

Al margen del líder popular gallego y Urkullu, los otros triunfadores de los comicios de la covid-19 fueron el BNG y EH Bildu. Nicasio apunta varias claves del éxito: un discurso más moderado y próximo, una priorización de la agenda social ante la crisis del coronavirus y la defensa de valores ecologistas. De nuevo, los paralelismos con la Comunitat Valenciana son complejos y la profesora lanza un aviso: «Compromís no debería pensar que automáticamente se beneficiará de la previsible caída de Podemos».

Esta es otra de las incógnitas que las vascas y gallegas dejan tras de sí. ¿Dónde se han ido los más de 300.000 votos perdidos por los morados en ambas regiones? Parece evidente que no los ha capitalizado el PSOE, algo que no sorprende a Vizcaíno: «La alternativa del voto de Podemos no es naturalmente el PSOE. El electorado podemista tiene otra naturaleza ideológica», mantiene. La profesora apunta que la clave de estos partidos nacionalistas reside en encontrar «el equilibrio entre su mitad identitaria y su mitad de partido de izquierdas».

Desde Podemos también comparten la opinión de que el trasvase no es evidente y mantienen que hay que esperar al análisis de las federaciones del partido en Euskadi y Galicia y de la Ejecutiva Estatal, que prevé reunirse en los próximos días. Lo que sí reconocen es que los resultados son la constatación de la falta de implantación territorial de la que viene adoleciendo la formación desde su fundación.

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