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Luis Lozano

"No he sido un poder en la sombra, aunque han escuchado mis consejos"

«El objetivo de la derecha ha sido los servicios públicos y los sindicatos, nos han denostado por ser la última barrera contra el liberalismo»

Lozano, en la sede del sindicato antes de comenzar el congreso de su salida. | GERMÁN CABALLERO

Casi 40 años dan para mucho ¿Cuántos secretos se lleva?

Muy pocos. Esta no es una actividad como la política. Los posibles secretos que pueda tener tienen que ver más como militante del PSPV que como sindicalista.

¿Cómo ha hecho para seguir al frente tanto tiempo?

El trabajo sindical no es una cosa que sea muy apetecible, no te ofrece grandes alegrías, no te da el poder que te da estar en un partido, en un cargo. Y no hay muchos aspirantes. Al principio cuando el boom de la libertad sindical, la gente nos veía casi como héroes y muchos optaron por el sindicato para dar el paso a la política. Yo nunca lo he hecho.

¿Por qué?

Mi forma de entender el socialismo era militando en el sindicato. Es donde más puedo aportar.

¿Cuántas ofertas ha tenido ?

Más que ofertas, insinuaciones, pero la gente que me las plantea sabía que iba a ser muy difícil que yo dejara el sindicato para para dedicarme a la política.

¿Ha sido un poder en la sombra?

No, no creo haber sido un poder en la sombra. Es cierto que he tenido una relación muy estrecha con Ximo Puig y con otros dirigentes, hay una base de confianza, nos conocemos muchos años. Y ser el secretario general de una federación como ésta, que ha aguantado carros y carretas con el PP durante 20 años, te da cierta solvencia y a veces tus consejos son escuchados.

¿Puig tendrá un congreso de confrontación?

Puig ha demostrado que tiene condiciones más que suficientes para seguir al frente de la Generalitat y del partido. No creo que Pedro Sánchez le haga la púa, porque su relación ha mejorado muchísimo.

Volvamos al sindicato, ¿de qué se siente más orgulloso?

Nunca he querido ser un profesional del sindicalismo, me considero un profesional de la enfermería y un apasionado del sindicato. Y nunca me he planteado grandes retos, soy más de pico y pala y de estar encima de todos los problemas. Podría decir decir que cuando llegué éramos 800 afiliados y ahora somos 30.000, una de las mayores tasas de afiliación de España.

Esencialmente, ¿en qué ha cambiado la federación?

Al principio la actividad sindical estaba muy politizada ,salíamos de la dictadura, pero poco a poco hicimos ver que lo importante es estar al lado de los compañeros.

En términos podemistas, ¿se han enmoquetado?

Eso ya lo decía Nicolás Redondo: “menos moqueta y más pisar suelo”. Puede ser un peligro y habrá quien le guste más los despachos de los políticos, pero se equivocará. Otra cosa es mantener la presencia de los sindicatos como nos corresponde por derecho, la actividad institucional y eso no significa que se haya perdido contacto con la gente.

¿El sindicalismo tiene futuro o hay que repensarlo?

Mientras haya explotación, injusticia social, pobreza, paro, etc. el movimiento sindical es absolutamente necesario. Eso sí, tiene que encontrar su lugar y por eso todos los días nos replanteamos nuestra actividad.

¿ Los casos de corrupción han contribuido a deteriorar la imagen de los sindicalismo?

Hubo problemas puntuales con la formación. Toda gran organización que tiene contacto con el dinero, puede provocar corrupción, pero eso, hábilmente manipulado por aquellos que ven en los sindicatos la la última barrera contra la política neoliberal, ha ayudado a expandir una imagen negativa. Ha ocurrido con los liberados sindicales, mostrados con personas que se tocan las narices cuando esa figura tiene la vida muy corta y seguramente dar ese paso le perjudicará en su carrera profesional

Tampoco la figura del funcionario cotiza al alza...

Es que el primer objetivo de la derecha son los sindicalistas y el segundo, los servicios públicos . Es una situación ambivalente: a veces son odiados, despreciados, pero también dependiendo de qué tipo de actividad desarrolla . Si son docentes, sanitarios, si son cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado, no. Y son mayoritarios. El resto del colectivo es muy pequeño y desarrollan una labor muy importante.

¿Cómo recuerda la etapa del PP en la Comunitat?

Decían que iban a cambiar el estado de bienestar por la sociedad de bienestar y eso comportaba, entre otras coas, un nuevo modelo sanitario. En las concesiones empezó el gran pozo de corrupción del PP que se extendió a todos los niveles y que aún no ha acabado.

Llegaron a importantes acuerdos con ellos.

Hubo un momento en que el Gobierno quizá pensó que a lo mejor, sobre la base de un acuerdo, nos despistábamos y dejábamos de marear y de denunciar la corrupción y ese desmantelamiento del Estado de bienestar.

¿Estás satisfecho de cómo la izquierda ha gobernado?

El Botànic actual son tres partidos políticos. Con Podemos apenas hemos tenido contacto. Y luego está Compromís y el PSPV. Se supone que la cohabitación ha sido una buena fórmula, pero crea disfunciones. Cuando hemos tenido problemas ha sido porque la otra parte de nuestro interlocutor ha sido un incapaz. El balance es positivo, alcanzamos un acuerdo de legislatura que se cumplió razonablemente.

Decía el informe de los sabios sobre la Función pública valenciana que era un nido de amiguismo. ¿La nueva ley de función pública es la solución?

Debería. Esa ley ha intentado regalar y acotar todas las situaciones posibles de clientelismo o amiguismo, pero para mí sigue habiendo un problema en el acceso a la función pública, el método de reclutamiento es arcaico y ya no sirve. Debería estar más centrado en las habilidades concretas, no en la repetición memorística de no se cuantísimos temas de la Constitución.

¿Es imprescindible que un médico hable valenciano para ejercer?

En el caso de los médicos, pusimos una salvaguardia para el acceso. Si una persona está muy cualificada para desempeñar el cargo, nosotros decimos que concurse y que si es el mejor en un plazo razonable de un año o dos años adquiera los conocimientos de valenciano suficientes entender a un paciente. Los médicos son gente acostumbrada a estudiar continuamente, muy probablemente hablen más de una lengua, pues no cuesta tanto hablar un poco de valenciano.

La pandemia ha puesto de relieve la importancia de servicios públicos potentes ¿Durará?

Espero que esta situación haya calado en la conciencia de la ciudadanía. Fíjese que la mayoría de los servidores públicos esenciales son sectores feminizados y no es casualidad que estén infravalorados. Pues eso es el patriarcado.

Su sustituta es Mayte Montaner. ¿ Es el momento de que las mujeres conquisten la cúpula sindical?

En la función pública, desde luego. Sería impensable que un colectivo en el que el 70 son mujeres no esté representado. Aquí llevamos mucho tiempo con la paridad en las ejecutivas y hay que adaptar el trabajo sindical a la realidad de la conciliación. Los hombres hemos tenido mucha costumbre de dilatar las reuniones, en plan, nos tomamos un café y nos fumamos siete de cigarros y no es necesario.

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