José Luis Jiménez, uno de los científicos españoles más prestigiosos actualmente, profesor en la Universidad de Colorado (Estados Unidos) y considerado uno de los mayores expertos del mundo en transmisión por aerosoles, ha alertado sobre un grave "problema" que presentan las mascarillas FFP2, ya que podemos contagiarnos de coronavirus aun llevándolas puestas debido a un mal uso que, lamentablemente, está muy generalizado entre la población.

Mascarillas FFP2: gran eficacia de filtrado

Las mascarillas FFP2 son una de las más utilizadas y valoradas por usuarios y especialistas debido a su gran eficacia de filtrado del virus. No en vano, sus ventas se han disparado en los últimos días e incluso su utilización se ha convertido en obligatoria en algunos países europeos como Alemania. Sin embargo, si la mascarilla no se emplea de modo correcto pierde casi por completo (o al menos en un gran porcentaje) su efectividad contra el coronavirus.

Y es que, tal como José Luis Jiménez ha puesto de manifiesto, si las mascarillas FFP2 no se ajustan correctamente a la cara, quedan huecos por los que penetra el aire sin filtrar y, por tanto, aumenta la posibilidad de exposición al virus y, con ello, el peligro de contagio.

Mascarillas FFP2: un prestigioso científico español explica por qué no son seguras contra el coronavirus.

Mascarillas FFP2 y el "problema muy gordo" que pueden acarrear

José Luis Jiménez, quien ha tildado de "muy gordo" el problema de ajuste de las mascarillas FFP2 "para la población en general", ha explicado a través de su perfil en Twitter que, pese a portar este tipo de protección, si quedan pequeños agujeros o ranuras entre la cara y la mascarilla, las probabilidades de entrar en contacto con el virus se multiplican. "Un hueco del 2% del área de la mascarilla FFP2 deja pasar el 50% del aire sin filtrar!!", advierte el investigador español en un interesantísimo y didáctico hilo de Twitter al que puedes acceder bajo estas líneas.

Ante es problema con las mascarillas, el investigador español recomienda utilizar el hierro de ajuste sobre la nariz para sellar la mascarilla todo lo posible e incluso afeitarse la barba, puesto que ésta impide un correcto ajuste de la FFP2 sobre la cara. "Hay que trabajar bastante y ajustarse el hierro de la nariz muy bien para que selle de verdad", incide Jiménez. De hecho, advierte, sólo unos pocos logran ajustarse y colocarse de una manera eficaz la mascarilla FFP2 porque el material del que están hechas, pese a que es muy bueno para lograr un filtrado óptimo, es pésimo para proporcionar un correcto ajuste.

"Si las mascarillas FFP2 se llevan mal, por su forma, pueden crear mas huecos que las de tela buenas, y al final funcionar peor", subraya José Luis Jiménez, quien advierte de que "hacen falta campanas intensivas de educación sobre ajuste, incluido en centros de trabajo, etc".

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Además, insiste en que es necesario "recordar que las mascarillas son imperfectas" y que, aunque reducen contagios, no los suprimen". Sólo son "una de las muchas capas de protección necesarias", por lo que aconseja seguir a rajatabla las recomendaciones más conocidas para control del virus, como la distancia social, la higiene y las actividades al aire libre frente a los espacios cerrados.