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Vértigo en Podem tras la marcha de Iglesias

La caída del líder nacional abre un periodo de reflexión interna en la rama valenciana, mientras crecen las voces que piden un regreso a la transversalidad

Pablo Iglesias, en su último mitin en València, a finales de 2019. | EFE

Pablo Iglesias, en su último mitin en València, a finales de 2019. | EFE

Podemos ha construido su relato identitario a partir de un mito fundacional -el 15M- y de un héroe destinado a asaltar los cielos. Una década después de que los indignados tomaran las plazas, los morados gobiernan en España y en otros territorios como la Comunitat Valenciana, pero la muerte política de Pablo Iglesias tras su derrota en la batalla por Madrid ha provocado una conmoción interna de consecuencias imprevisibles que enfrenta a la organización con sus peores fantasmas.

El trauma del 4M ha abierto un periodo de reflexión y debate a todos los niveles que coge a la federación valenciana en plena fase de consolidación de sus estructuras, con las heridas aún recientes de sus últimas primarias y la amenaza en el horizonte de un nuevo retroceso electoral.

La dirección autonómica que capitanea Pilar Lima confía en participar plenamente en el proceso de relevo de Iglesias, cuya marcha se esperaba tarde o temprano, aunque no de forma tan inmediata. De momento, se ha trasladado un mensaje de tranquilidad a los cuadros intermedios y a las bases. El partido -aseguran fuentes oficiales- trabaja «con solidez», con una hoja ruta política clara que no va a verse alterada y está bien posicionado en el gobierno del Botànic para resistir.

Otras voces internas admiten que será necesario valorar nuevos encajes y reposicionamientos en el tablero. Es palpable el vértigo y la preocupación por el futuro inmediato, sobre todo dada la alta dependencia del hiperliderazgo de Iglesias en la rama valenciana y el papel cohesionador que éste jugaba entre las distintas corrientes. La opción de Ione Belarra liderando el partido y Yolanda Díaz la coalición se observa como una salida plausible, aunque por ahora prima la incertidumbre.

Tampoco pasa desapercibido el buen resultado cosechado por Más Madrid gracias a un discurso transversal que contrasta con la estrategia de la polarización y de la izquierda más clásica a la que ha jugado sin éxito Podemos.

Para el diputado nacional Txema Guijarro, los resultados del 4M son un fracaso sin paliativos e interpelan a las fuerzas situadas a la izquierda del PSOE a caminar unidas y a explorar dinámicas «que permitan sumar y no restar». Profundizar en el intento de retomar las confluencias con Compromís -algo a lo que Lima ya estaba encaminada- podría ser otra derivada de los últimos acontecimientos, que refuerzan la posición de quienes abogan por un regreso a los orígenes del movimiento del 15M.

El riesgo de la «crisis de orfandad»

Antiguos referentes de la formación coinciden en sus análisis sobre la necesidad de transitar ese camino de vuelta. El exs ecretario general de Podem Antonio Montielpronostica un terremoto político interno y advierte de que la «crisis de orfandad» provocada por la marcha del principal icono del partido, junto al clima de confusión, pueden instalar cierto desánimo en las filas de la organización que pase factura a los morados a nivel territorial.

Para contrarrestarlo, el jurista y politólogo cree que la formación debe dejar de «arrinconarse» en la esquina del tablero para buscar un movimiento político y social más amplio y evitar convertirse en un partido tradicional, retomando el espíritu del 15M y la senda de tender puentes y el diálogo con otras fuerzas de su mismo espacio.

Montiel elogia los logros conseguidos por Iglesias -como la ruptura del bipartidismo o el gobierno de coalición-, pero hace hicanpié en que su «personalidad arrolladora» ha terminado devorándolo y ha construido una organización «muy nucleada en torno a él».

Las exdiputadas moradas Ángela Ballester y Fabiola Meco comparten que Más Madrid ha sabido capitalizar a un perfil de votante olvidado por Podemos a través de un discurso en las antípodas de la polarización, verde y pegado a los problemas del territorio. Para Ballester, la marcha de Iglesias tendrá una «repercusión considerable» y provocará que la marca se resienta, dado su papel tan predominante en el organigrama. A juicio de Meco, la pérdida de talento y capital político pasarán factura al proyecto político y amenazan a Podemos si no se construyen nuevos liderazgos potentes a partir de una estrategia menos jerarquizada y más plural.

La politóloga Aida Vizcaíno observa una tendencia a la baja de Podem en la C. Valenciana y sostiene que la formación se ve penalizada porque aún no ha consolidado unas estructuras y liderazgos estables. La analista cree que el partido no está sabiendo rentabilizar su papel en las instituciones y que se ha ido distanciando de su base social original.

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