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Campamentos sin visitas familiares

Recomienda los medios de transporte activo como la bicicleta o andar

Imagen del comedor del campamento La Serrana en la Comunitat Valenciana.  | LEVANTE-EMV

Imagen del comedor del campamento La Serrana en la Comunitat Valenciana. | LEVANTE-EMV

Tras un curso y medio escolar ya no diferente, sino directamente raro, la excepcionalidad se irá también de campamento de verano. Porque la covid no ha terminado con el último timbrazo de campana ni con la entrega de notas, y por mucho que la mascarilla pierda presencia, la normalidad queda todavía lejos. Grupos burbuja, circuitos diferenciados, turnos, aforos o limitación de visitas son algunos de los conceptos que pervivirán en las actividades juveniles que se multiplican con el verano.

Son algunas de las indicaciones que establece el Protocolo de protección y prevención frente a la transmisión y contagio del Sars-Cov-2 para entidades juveniles que desarrollen actividades de ocio educativo y educación no formal desarrollado por la Secretaría Autonómica de Salud Pública y el Institut Valencià de la Joventut (IVAJ). Muchas de ellas son la aplicación de los decretos aprobados en la Interdepartamental del Consell y su concreción en este sector.

Más allá de cómo se pueda llegar a regular la mascarilla (en el documento no se había tenido en cuenta la nueva normativa del Consejo de Ministros), las principales líneas son que continúan los grupos de convivencia estable como moduladores de la estancia. Su máximo está señalado en 26 personas incluido un docente. Estos deberán, además, dividirse en dos subgrupos de 11 menores para realizar las actividades.

Fuera de estas burbujas, donde «se podrá socializar y jugar entre ellas sin mantener la distancia interpersonal» (aunque sí que se recomienda), «se deberá evitar la interacción con otros grupos sin distancia de 1,5 metros y limitar al máximo el número de contactos». También para dormir, tanto en tiendas de campaña como en habitaciones, donde el aforo, además, será del 50 %.

La intención es evitar los posibles contagios en caso de que alguna persona se infecte con el virus así como facilitar la trazabilidad. En este sentido, el protocolo establece que en el momento en que alguna persona presente síntomas deberá ser aislado hasta que se confirme o se descarte con una prueba diagnóstica. Mientras tanto y hasta que no se ratifique el positivo a partir de una PCR o antígeno el resto de contactos estrechos no guardarán cuarentena.

La burbuja no solo será entre integrantes de las propias actividades respecto a otros grupos sino que también se pretende generar un cordón de seguridad respecto a los contactos exteriores. El texto señala que se deberá «reducir el número de visitas de personas externas al centro» así como prohíbe que se realicen «actividades de puertas abiertas o días de la familia». Mamá y papá no podrán entrar salvo aquellas «estrictamente imprescindibles».

Pero no solo eso, el protocolo del IVAJ y Sanidad apunta a que se eviten «gestos de afecto o cortesía social con niños y personas jóvenes que supongan contacto físico». «Incluso darse la mano», añade. Abrazos o besos deberán ser aplazados un tiempo más, al menos de manera oficial, una medida que en los centros de mayores genera mucha polémica al tener a sus residentes vacunados.

El resto de medidas van en la línea habitual de aconsejar actividades al aire libre así como pedir que se establezcan circuitos de entrada y salida a los espacios cerrados, ventilación, sitios fijos en los comedores y los transportes. Además, respecto a este último, indica que se hagan andando o en bicicleta para lo que recomienda a los ayuntamientos generar «rutas seguras».

Ayudas a granjas escuelas

Por su parte, desde el PP reclamaron al Consell que incluya las granjas escuela como sector vulnerable por la covid y que apruebe ayudas directas. «Pese a que han cerrado durante meses, han tenido que seguir haciendo frente a los gastos de mantenimiento que son elevados», expresó la diputada autonómica Elisa Díaz.

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