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"Esta censura rezuma nostalgia por el pasado"

Rubén Serrano, uno de los autores, señala que los títulos prohibidos son un «mensaje de esperanza»

"Esta censura rezuma nostalgia por el pasado"

«Molesto y muy enojado», pero al mismo tiempo «orgulloso porque si a alguien molesta lo que hacemos es que estamos en el buen camino literario». Así se expresaba ayer a Levante-EMV, el escritor y periodista Rubén Serrano. Es uno de los autores cuya obra, No estamos tan bien, figura en el listado de 32 libros que la jueza de Castelló ha ordenado retirar de 11 institutos. «Esta censura y prohibición -explicaba- rezuma nostalgia por un tiempo pasado y demuestra el estado arcaico del nivel democrático en el que aún vivimos».

Para Serrano, estas obras «lanzan un mensaje de esperanza y eliminar eso, supone una reacción de las instituciones más arcaicas, una reacción también frente una sociedad feminista, antirracista y tolerante». Además, su libro No estamos tan bien cobra más actualidad si cabe con el auto decretado por la autoridad judicial. «Es un libro de investigación y periodismo sobre qué supone ser una persona LGBTI con más de 60 entrevistas que exponen las violencias que sufren aún cada día, en su casa, en la escuela o en el trabajo».

Este compendio periodístico «denuncia la violencia que sufrimos» y ha sido objeto también de una forma «de violencia» ahora con esta prohibición judicial, relata el autor. El escritor está muy afectado en el plano personal porque entiende que estos 32 títulos censurados son especialmente útiles para chicos y chicas que están estudiando en los institutos y que están descubriendo su sexualidad.

«A mis 14 años -recordaba- me ha encantado leer un libro de maricones, lesbianas o trans porque eso me daba esperanza». Además, rememora con pena «esos años de pasillos en el instituto al grito de maricón, con muchísima vergüenza y con mucho miedo, y sin valor para decirle a ningún compañero que me gustan los tíos».

Sin duda, el mensaje de No estamos tan bien cobra más fuerza que nunca. Si el mundo LGTBI estuviera normalizado, nadie prohibiría libros de esta temática.

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