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"Reconocemos el gesto, pero nos hubiese gustado un perdón más firme"

«ETA perdió muchas ocasiones para negociar», dice el exdiputado del PNV Andoni Monforte

Homenaje a las víctimas del atentado de ETA de 1991 en Mutxamel. | LEVANTE-EMV

La voz de los familiares de los dos atentados de ETA en la provincia de Alicante (Santa Pola y Mutxamel) y de aquellos vascos que se trasladaron a vivir a la Comunitat Valenciana, por diversos motivos durante los años de terrorismo, se hizo ayer más fuerte por razones obvias. Levante-EMV recoge testimonios imprescindibles para conocer qué significa el perdón del coordinador general de EH Bildu, Arnaldo Otegi, 10 años después del final de la banda terrorista.

Para Toñi Santiago, la madre de Silvia Martínez, la niña de 6 años de Santa Pola asesinada por ETA el 4 de agosto de 2002 en el atentado al cuartel de la Guardia Civil, es imposible perdonar a los terroristas que «han causado tanto dolor y sufrimiento». La víctima ha publicado un vídeo demoledor dirigido a Otegi tras decir públicamente que sentían dolor por el daño causado y que «nunca debió haberse producido».

La madre de la pequeña recuerda a Otegi en su grabación los nombres de 22 niños que mataron los terroristas. «Quien no engrosa esta lista también tienen nombre y son tus vástagos ¿verdad?, a estos no, a los hijos de guardias civiles sí, a los hijos de españoles también. A estos niños no les puedes pedir perdón porque están muertos y no te pueden perdonar».

Asegura que «no hay perdón de Dios «y que ella no le podrá perdonar jamás ni a él ni a aquellos que «llevaron a cabo una masacre contra niños, guardias civiles y españoles de bien por no pensar como tú». Santiago recuerda que su hija vivía en el cuartel de la Guardia Civil porque estaba en su casa y rechaza que se intente justificar que fuera un daño colateral.

«Ha ganado la democracia»

«Eres un terrorista y lo seguirás siendo siempre», le dice Santiago a Otegi, quien añade que «no sé si hay un Dios pero si existe, que te perdone él, pero yo no». También le manda un mensaje a la «izquierda más rancia y a los de la extrema izquierda que piden por la memoria histórica». Les traslada que «a mí me importa vuestros muertos lo mismo que a ellos la mía».

Por su parte, Elena Reig, casada con el hermano de Víctor Manuel Puertas Viera, un joven policía local interino que falleció en un atentado con coche bomba el 16 de septiembre de 1991 en Mutxamel, recalca que «hay que estar contentos de estos 10 años del fin de ETA sin un solo asesinato. Es un hecho que nos tiene que satisfacer y alegrar a toda la ciudadanía, porque hemos acabado con ETA y ha ganado la democracia». «Reconocer el sufrimiento de las víctimas es un paso importante. Hay que mirarlo con buenos ojos y todo lo que sea un reconocimiento del dolor de las víctimas ya es algo y hay que reconocer este gesto». Pero añade que «nos habría gustado un perdón más firme», en relación a las palabras de Otegi.

El papel de los empresarios

«Los empresarios, junto a los políticos del PSOE y el PP, fueron las grandes víctimas de ETA». Lo dice con conocimiento de causa Andoni Monforte (Mallavia, 1946), exconsejero de Sanidad del Gobierno vasco y exdiputado del PNV.

Monforte se vino a vivir a València cuando dejó su actividad política, en ese momento como viceconsejero de Industria, para trabajar en Valenciana de Cementos. No fue un exiliado del País Vasco a la fuerza, dice, pero sufrió los años de plomo como si lo fuese. «En toda esta historia, el papel que jugamos los empresarios vascos fue fundamental. Había que ser un héroe para no pagar el impuesto revolucionario y, pese a ETA, mantuvieron la fuerza de la economía vasca. A veces nos preguntamos qué hubiese sido de la economía vasca si no hubiese existido el terrorismo», explica a Levante-EMV.

«Los empresarios que se quedaron y tiraron del carro lo pasaron fatal. ETA mató a muchos empresarios. No olvidemos que en sus estertores, sus últimas víctimas fueron empresarios. Y casi todos esos empresarios eran del entorno del PNV», recuerda.

«ETA perdió todas las posibilidades de negociar que le ofrecieron, desde Argel, pasando por Aznar y Zapatero. La pena es que la paz llegó muy tarde porque ETA desperdició todas las ocasiones y la primera fue en el 78. Hoy la normalidad es sorprendente comparada con Cataluña», apostilla.

La Comunitat Valenciana cuenta con una numerosa presencia de ciudadanos vascos, muchos llegados durante los años más duros del terrorismo de ETA con asesinatos casi a diario. Hay mucha concentración en La Marina, en la costa alicantina, así como en la provincia de Castelló.

Los términos municipales de Peñíscola y Benicarló cuentan con grandes colonias de ciudadanos procedentes del País Vasco. La mayoría de ellos llegaron al norte de la Comunitat Valenciana hace entre tres y cuatro décadas debido a la amplia oferta laboral en los sectores turísticos hoteleros y de restauración. Todos ellos celebraron y celebran el fin del terrorismo en su tierra natal.

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