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Vicent Soler

"Necesitamos los mil millones y hemos ido por la vía de los hechos"

"La alternativa a la nueva partida reivindicativa era maltratar a la ciudadanía" - "Gracias al escudo social y los fondos europeos hemos hecho políticas económicas imprencindibles"

Vicent Soler admite que una de sus principales preocupaciones es la gestión de los fondos europeos.

Esta semana culmina un proceso largo y difícil para el Botànic por la elaboración de las cuentas de 2022, un vía crucis para Hacienda y, en especial, para su titular, que por primera vez, no ha estado en la primera línea de la negociación.

¿Cómo se siente?

Muy contento y orgulloso de un presupuesto que responde a los criterios botánicos, como los otros seis. La metodología ha sido diferente, pero al final es un presupuesto del Consell, que se votará con consenso.

Son los primeros que no se han aprobado en tiempo y forma. ¿Incumplir el plazo era un mal menor evitable?

Bueno, es un hecho. Se han elaborado de forma diferente y, quizá, por ser la primera vez, ha pasado lo que ha pasado. El año que viene lo haremos en el tiempo que toca.

Dígame un pro y un contra de la comisión política.

Todo lo que sea participativo es positivo, pero también pueden hacer más lento el procedimiento, pero lo pagamos muy a gusto.

¿La comisión política ha llegado para quedarse o o prefiere volver al sistema de antes?

Debemos perfeccionar cada año la manera de trabajar y podemos combinar cosas.

¿Quién ha ganado en la negociación, Compromís o el PSPV?

Creo que hemos ganado todos, además por goleada. Estamos ante una situación inédita. Llevamos siete años haciendo las cosas con acuerdo, con diálogo, que es lo más importante y con gobiernos plurales mucho más.

¿Se ha sentido apartado o ninguneado en este proceso?

En absoluto. Todo lo contrario. Me debo al Gobierno y estoy a su servicio, lo que decida, bien está.

¿Serán los últimos presupuestos de esta legislatura?

No. Las tensiones en la elaboración de los presupuestos se dan siempre y en todos los gobiernos. Lo que hay que aprender es a fomentar las sinergias y ser eficaces en el diálogo. En todo caso, hay que ir fuertes al debate parlamentario y lo estamos.

Estos presupuestos llevan la sorpresa de una nueva partida de mil millones sin reflejo en los presupuestos del Estado. ¿Cuándo decidieron incluirla?

Cuando vemos que el gasto per cápita, por mucho que crezca, no llega a la media. Esta es la gran injusticia. No hay ningún motivo para que los valencianos y las valencianas, no tengan los servicios públicos básicos que merecen. El problema no es de gasto, es de ingresos y por lo tanto, ¿cuál era la alternativa? ¿maltratar a los valencianos? Seguimos sin converger, pero en los próximos años, si continuamos forzando la máquina para crecer en el gasto social, tocaremos madre.

¿Es casualidad que la cifra de mil millones coincida con la que pedía Compromís cuando se negociaban los presupuestos?

Bueno, yo no estuve en ese momento. Lo que sí digo es que son mil millones que necesitamos para acercar el gasto per cápita a la media. La Constitución, el artículo 15, no se cumple y nosotros, por la vía de los hechos, por la vía del gasto, hemos intentado paliar los efectos sobre la ciudadanía de la falta de ingresos.

¿Ha sacrificado la ortodoxia por la paz botánica?

En los manuales financieros está clarísimo que tiene que haber equilibrio entre el debe y el haber. Somos una Administración Pública y dependemos de otros. Y cuando ves que el sistema no te da los medios suficientes para cumplir con tus obligaciones con la ciudadanía, el manual hay que adecuarlo. La economía no es una ciencia positiva en el sentido estricto, está el contexto, y el nuestro está afectado por una situación estructural de infrafinanciación y por la adecuación a una nueva normalidad que precisa de los servicios públicos. Gracias al escudo social y a los fondos europeos hemos podido hacer políticas económicas imprescindibles y que con nuestros propios fondos no hubiesen sido posibles.

Andalucía también tiene una partida similar. ¿Se habían puesto de acuerdo?

No, no lo hemos hablado.

En todo caso, el Ministerio de Hacienda no está muy contento con esta partida…

Insisto en el contexto. No hemos bajado el esfuerzo fiscal y tenemos toda la autoridad para poner encima de la mesa la reclamación. Dije que iría a la mesa de negociación con los deberes hechos y hemos cumplido, por eso tenemos esa gran fuerza negociadora. No hemos caído en la superchería de bajar impuestos, porque eso sí que contradice las reivindicaciones.

¿Podría entenderse como una especie de rebeldía frente al ministerio que eliminó el fondo covid?

En absoluto. Hemos mantenido al personal sociosanitario y educativo y queremos asegurarnos de que el final de la pandemia será gestionado con los parámetros de seguridad adecuados y que se consolidará el escudo social.

¿Se lo explicará a la ministra?

Bueno, el jueves la veo en Santiago de Compostela y estoy deseando hablar de estos temas. Queremos desdramatizar un tema que se asienta sobre la lógica de la justicia y la Constitución. No queremos que nadie pierda.

¿Qué pasará si los ingresos previstos no llegan?

Nuestra voluntad es que haya una partida, no sé si lo conseguiremos, pero está claro que necesitamos esos recursos. Y lo preferimos en forma de fondo que de préstamo, pero lo que no podemos es no disponer de esos recursos. Sería castigar a 5 millones de personas que necesitan unos servicios públicos a la altura de las circunstancias.

Siguen suspendidas las reglas fiscales, pero volverán…

Y me preocupa porque esto es un rompecabezas que se juega en Europa y en España. Hemos de saber qué esfuerzo tenemos que hacer todos para que el dinero se utilice adecuadamente donde es necesario.

¿Teme alguna sanción?

Un presupuesto es un ejercicio de previsión. Aquí hay muchos más actores. Vamos a trabajar para que no tenga ninguna consecuencia, pero, naturalmente, no tenemos el mando en plaza.

¿Qué expectativa tiene el Consell respecto a la ejecución de los fondos europeos?

Nos obsesiona el tema. Hemos cambiado la normativa para facilitar la gestión y también para facilitar la contratación temporal de personas para la gestión. Es decir, hemos puesto las condiciones. Estamos muy preocupados porque queremos hacerlo bien.

¿Es casualidad que Alicante, plaza fuerte del popular Carlos Mazón haya resultado agraciada en el reparto inversor? ¿El reparto está equilibrado territorialmente?

Es un tema objetivo, no tiene nada que ver ni con unos ni con otros. Es decir, sencillamente este gobierno es de todos los valencianos. Y si vemos que en un espacio de nuestra comunidad existen más insuficiencias, actuamos. Intentamos estar cercanos al criterio poblacional, pero cuando hablamos de inversiones, puede ser que un año no se dé.

¿El Botànic sigue unido por amor o por necesidad?

El arte de la política es la empatía, respetando la diferencia. El Gobierno del Botànic ha construido empatías básicas y, además, es un tema que tiene que ver con la búsqueda de alternativas progresistas a una sociedad que lo necesitaba, como el aire para respirar, después de 20 años de calamidades de todo tipo y condición, comenzando por la corrupción, pero también por la mala gestión.

¿Contempla un adelanto electoral?

No veo razón alguna. Hay un presupuesto que es lo más importante en la vida política del año.

¿Y una remodelación del Gobierno?

Eso lo decide el presidente. Si lo hace, lo hará siempre pensando en los intereses generales.

¿Le gustaría terminar la legislatura como conseller?

Me siento tan privilegiado de ser miembro del Consell que no tengo más que palabras de agradecimiento al presidente. Hay un tema que está ahí esperándonos a la vuelta de la esquina, que es la financiación, que no depende ni de este conseller ni de este gobierno.

¿Siendo realista, cree que la nueva financiación llegará antes de acabar la legislatura?

Sí. Queremos desdramatizar el tema. Nuestro diagnóstico es que todos estamos infrafinanciados y algunos más que otros y hemos de buscar fórmulas para que todos mejoren y los que estamos mal podamos converger con la media. Es bastante sencillo, creo que hay miedos sin fundamentos.

La Generalitat ha mantenido contactos con otras comunidades que están en el mismo bando, ¿lo difícil es sumar al resto?

Estamos en contra de los frentes porque no buscan solución. Lo que hay que hacer es dialogar mucho. En Santiago voy a encontrarme con responsables que piensan de otra manera y quiero hablar con ellos, porque lo peor es no hablar. Soy optimista en la medida en que podamos alcanzar diálogos multilaterales. Lo que queremos que se entienda es que el dinero no es de nadie, es del contribuyente.

¿Confía en la palabra de Pedro Sánchez ?

Confío mucho en Pedro Sánchez y muchísimo en María Jesús Montero. Sé que no ha podido reformar el sistema de financiación antes porque ha habido una pandemia horrible, pero se arbitrado fondos extraordinarios. Una decisión política tremenda que cambia las pautas de relación entre las administraciones, supone dar recursos a aquellas administraciones que se encargan de la cobertura social. Eso es revolucionario. Por eso creo que, este mes, cuando presente el esqueleto, la ministra irá por esa vía, por el criterio de población ajustada.

El día 20 hay una manifestación para reclamar el cambio del modelo ¿Es oportuna?

Cualquier acción que hagamos es buena. Las acciones de despacho son muy importantes, gotita a gotita, hemos conseguido que el concepto de población ajustada se vaya imponiendo como un criterio mayoritario. Eso es trabajo que no se hace en la calle, pero que si hay que salir, se sale. Nuestra situación es injusta y una anomalía democrática.

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