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Ana Domínguez: "La oportunidad de ser espejo para otras mujeres jóvenes no la podía rechazar"

Asegura que el PSPV no puede permitirse dudas con la ley trans ante los discursos de odio y el repunte de las agresiones tránsfobas

Ana Domínguez, retratada en el despacho que ha ocupado los últimos años en la sede del PSPV.

Vicesecretaria de Igualdad y portavoz del PSPV. Nació en Carrascosa de Haro, un pueblo de 70 habitantes de Cuenca, en 1994. Es economista, lleva menos de siete años en València y ha crecido políticamente al lado de Arcadi España elaborando programas y ponencias. Puig la aupó hace una semana como número tres del partido

El rostro de mujer realizado por ella que lleva en el antebrazo le recuerda que su profesión frustrada es la pintura. Llegó a València para acabar Económicas de un pueblo despoblado de Cuenca y va lanzada hoy en el PSPV. Es asesora en la Conselleria de Política Territorial y vicesecretaria general del partido. La tantearon antes incluso desde Madrid para hacer carrera en el partido en España, pero consideró que no era el «momento vital».

¿Cómo se definiría antes, activista joven o feminista?

Es imposible que me diga socialista si no soy feminista antes.

¿Ha notado el machismo por el cargo, ser joven y mujer?

Un partido es un reflejo de la sociedad. En el mío no habrá los mismos tintes de machismo que en otros que no son progresistas, pero claro que hay machismo,. Es algo que tenemos que erradicar. Por eso ha sido la decisión del president de que Igualdad sea una vicesecretaria y una portavocía. Garantiza que todos los mensajes pasen por los filtros de la igualdad y la juventud.

¿Eso es porque el partido necesita una renovación de rostro y de proyecto?

Es que sería una anomalía democrática que no se apostara por mujeres. ¿Si somos más del 50 %, por qué no tenemos ese peso en la política? ¿Y si los proyectos no se renovarán, qué sentido tendría un congreso?

¿Da vértigo pasar de la base a un puesto a la altura del número dos del partido?

Vértigo da cualquier responsabilidad nueva. Siempre he pensado que necesitábamos mujeres y, por lo tanto, la oportunidad de ser el espejo de otras mujeres jóvenes que vengan detrás no la podía rechazar.

¿No lo dudó cuando se lo propuso Ximo Puig?

Sí que dudé. Además, a nosotras nos pesa mucho ese síndrome de la impostora que nos hace atascarnos todo el rato porque desde niñas se nos enseña a no destacar. Así que lo asumo como una cuestión de responsabilidad conmigo misma, mi generación y las mujeres de mi organización.

Hay una corriente de opinión, incluso en el mundo feminista, que dice que la abolición de la prostitución no es un objetivo realista. ¿Cómo piensan llevarla a la práctica?

La realidad es que la prostitución está absolutamente vinculada a la trata. Las víctimas de esta podrían ser más de 300.000 personas en nuestro país y, sin embargo, las denuncias de violencia de explotación sexual no llegan a 3.000. Eso quiere decir que las herramientas que tenemos no son suficientes y que no es no es suficiente con la regulación. Para la abolición hace falta un plan de acción conjunto. Evidentemente, hace falta una ley estatal para que se haga con garantías y hace falta muchísima pedagogía. No va a ser sencillo, pero es uno de los mayores retos que tenemos.

El rostro de mujer realizado por ella que lleva tatuado en el antebrazo Germán Caballero

¿Lo han hablado con los socios, porque también hay dudas?

Aquí lo que tenemos que hacer es involucrar a todos los colectivos que llevan mucho tiempo trabajando en esto. Tiene que ser fruto de diálogo social y de cada vez más colectivos se sumen.

¿Le preocupa la frustración que puede provocar una medida así si la aplicación es lenta?

Cualquier cosa será mejor que lo que tenemos.

¿Le gusta la ley trans del Gobierno de España?

Sí. Lo que tenemos que tener claro es que tanto las mujeres como el colectivo lgtbi son víctimas del machismo. Por lo tanto, estamos absolutamente en la misma dirección y tenemos que favorecer la colaboración y el diálogo entre el movimiento feminista y el lgtbi.

A buena parte del feminismo clásico no le satisfizo la ley y es un sector con peso en su partido. ¿No comparte esa posición?

En el 40 congreso del PSOE ha habido un debate continuo en torno a este aspecto y hemos dicho que respetamos la ley trans. Ya estamos viendo lo que pasa con los discursos de odio de la extrema derecha. Hemos visto un repunte enorme de las agresiones tránsfobas. No podemos permitirnos ninguna duda.

¿Le ha llegado la ola interna que no veía con buenos ojos que alguien muy veterana en el partido en el área de igualdad se quedara sin esta área?

Todo lo contrario. Lo comentaba el otro día con Rosa [Peris, exsecretaria de Igualdad]: da igual quién sea la cara visible porque nos necesitamos tanto todas. La perspectiva intergeneracional que se ha intentado reflejar en el 14 congreso del PSPV es la que quiero que se refleje en el área de igualdad.

¿Es consciente de que entra la carrera de la sucesión de Puig?

¡Qué va! Todos los socialistas valencianos sabemos que el único heredero ahora del president es el president. Tiene una figura de tanto consenso y genera tanta comodidad que su sucesión no es algo ahora encima de la mesa.

¿La etiqueta de protegida de Arcadi España le molesta?

No, porque no lo soy. Soy una persona que trabaja con él muy a gusto. Se fía de mi criterio y me ha tratado en condición de igual.

¿Un referente político?

Muchos. Entré en la agrupación de Pelayo (la sede de Joves Socialistes en València), que es mi casa y donde he visto a personas que ahora mismo tienen puestos de responsabilidad y han sabido reflejar aquello que trabajábamos. Por ejemplo, Sandra Gómez en el Ayuntamiento de València, o José Muñoz, o Borja Sanjuán. Cuando entré, José todavía era el secretario general de Joves. Ahora, el caso de Víctor Camino me parece algo muy relevante de lo que tenemos que estar orgullosos. Es una cuestión de trabajo, de saber hacer y de generar consensos de la que estoy superorgullosa.

Ana Domínguez, durante la entrevista Germán Caballero

¿Le atrae el movimiento ecofeminista de Yolanda Díaz, Ada Colau y Oltra?

Muchas personas piensan que el feminismo simplemente habla de igualdad, pero el feminismo habla de todas las personas. El feminismo es ecologista per se. El feminismo lo abarca todo. Una referente ecologista muy joven, Greta, decía que lo radical no es ser feminista, sino no serlo.

Mónica Oltra es la máxima responsable de Igualdad en el Consell. ¿Qué le dirá si se reúne con ella, le sugeriría cambios?

Lo que haría es ofrecerle mi colaboración todo el rato, porque el sectarismo es incompatible con los retos que tenemos. No hay otra manera de afrontarlos que teniendo visión de conjunto y llegar a grandes acuerdos.

¿Qué es prioritario para usted, la derogación de la reforma laboral o la abolición de la prostitución?

La derogación de la reforma laboral es algo que lleva pendiente desde hace muchísimo tiempo y que ha hecho mucho daño también especialmente a las personas jóvenes. Por lo tanto, superprioritario. Y la prostitución lleva siendo prioritario abolirla desde que existe.

¿Le interesa el poder?

No. Otra cosa es liderar proyectos y cambiar cosas. Y nadie puede hacerlo si no es con liderazgos compartidos. El poder en sí solo no hace nada.

¿Y ser una joven de izquierdas y estar en el PSOE no es un tanto incongruente? ¿La juventud no pide más radicalidad?

Tiene todo el sentido del mundo. Soy del PSOE desde que soy pequeñita. Vengo de un pueblo de 70 habitantes y de una familia superhumilde. He estudiado gracias a becas y soy consciente de que todas esas cosas las ha impulsado el Partido Socialista. Una puede estar más o menos de acuerdo con determinados postulados en momentos dados, pero siempre me he sentido a gusto en el PSOE.

¿La perspectiva de un gobierno PP-PSOE en algún momento, ante la presión de la extrema derecha, sería viable?

Tal como está la derecha en este momento no creo que pudiera ser siquiera una alternativa. El PP no busca llegar a ningún acuerdo y son ellos mismos quienes se ven en un futuro gobernando con Vox, lo están haciendo ahora mismo en todas partes donde pueden.

¿Qué recuerda del gobierno de Zaplana?

No vivía aquí, pero la imagen que teníamos en el resto de España de la Comunidad Valenciana era una caricatura. Ahora la sociedad valenciana ha pasado página. ¿Qué habría pasado si hubiéramos llegado a una pandemia mundial sin confiar en las instituciones públicas, en el sistema de Salud?

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