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Feminismos

"La cautividad conyugal es violencia machista y existe aquí, en Europa"

Shirin Musa, activista por los derechos de las mujeres, denuncia las violencias que sufren las europeas con dos culturas: «Hay que actuar, poner soluciones y aprobar leyes». -Su caso consiguió que la ley neerlandesa cambiara el Código Penal e incluyera como matrimonio forzado la obligación de permanecer en él

Shirin Musa, presidenta de la asociación Femmes for Freedom y activista contra la cautividad conyugal JM López

Cuando pidió ayuda para salir de una situación de «injusticia y cárcel matrimonial» a Shirin Musa le dijeron que no había solución. Que la justicia no podía interferir en asuntos religiosos. Que «aceptara» su condición de mujer. Que nada se podía hacer. Pero ella no paró. Lo intentó una y otra vez hasta que lo consiguió.

Shirin Musa es ya la primera mujer de una comunidad musulmana que se ha liberado de un matrimonio islámico a través de un divorcio religioso bajo la ley holandesa.

La cautividad conyugal es obligar a las mujeres a permanecer casadas, negándoles así el derecho a un divorcio religioso

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Ella se casó dos veces. De manera civil y de manera religiosa. Cuando se divorció, no hubo problema en hacerlo en el registro civil pero la ley paquistaní no se lo permitía sin la cooperación del marido. No la tuvo. Y eso le causó soledad y desesperación absoluta por todas las consecuencias que vinieron: estigma social, imposibilidad de volver a Pakistán (donde impera la ley religiosa pakistaní y donde ella seguía casada, por lo que si rehacía su vida la podían juzgar por adulterio, uno de los delitos de honor) y de rehacer su vida.

Él sí se volvió a casar «y pudo por ser hombre pero yo vivía en un estigma social y no podía continuar mi vida de una manera normal, sin miedo, ni empezar una nueva relación por si me juzgaban por adulterio, era considerada una criminal en Pakistán y podría acabar en la cárcel o muerta, como las dos hermanas de Pakistán». «En la cautividad conyugal sufres tú y tu familia, porque cuando perteneces a una comunidad cultural, la sombra y el estigma recae también en tu familia, no solo en ti». 

Obligar a permanecer casada

Musa es también la fundadora de la organización holandesa de derechos de las mujeres Femmes for Freedom que ha conseguido el derecho fundamental al divorcio para las mujeres holandesas en un matrimonio islámico. El Parlamento neerlandés amplió la definición de matrimonio forzado no centrado únicamente en obligar a las mujeres a contraer matrimonio, sino también en obligarlas a permanecer casadas, negándoles así el derecho a un divorcio religioso, lo que tiene un nombre: cautividad conyugal.

Shirin Musa, presidenta de la asociación Femmes for Freedom y activista contra la cautividad conyugal. JM López

Un concepto incluido ahora en el Código Penal neerlandés, que ya es el primer país del mundo que integra el cautiverio conyugal en su norma de matrimonio forzado. Ahora, Shirin Musa, activista y primera mujer con la que se aplicó la norma, recorre España para visibilizar esta violencia, dar a conocer un concepto que afecta a «muchísimas mujeres en toda Europa con orígenes migrantes» y tratar que el sistema judicial incorpore la cautividad conyugal como una forma de violencia y la multe, tal como ha ocurrido en Países Bajos.

Esta tarde ha dado una conferencia en La Nau de la Universitat de València que llevaba por título «Las mujeres olvidadas de Europa» y Levante-EMV charla con ella aprovechando la visita al cap i casal. Obligar a una persona a permanecer en un matrimonio es «vulnerar los derechos humanos» y por eso «es tan importante destacar que esto existe y cuáles son sus consecuencias, que perpetúan la desigualdad de género», explica la activista.

«Aspiramos a que lo que hemos conseguido en Países Bajos sea la solución en muchos países de Europa»

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«Cautividad conyugal no significa que estuviera físicamente encerrada. Mujeres musulmanas como yo nos tenemos que casar dos veces y divorciar dos veces. Los países musulmanes, excepto Turquía, no reconocen el matrimonio secular, solo el religioso y para divorciarte en muchos países necesitan la cooperación del marido, como en Pakistán».

Otras violencias contra las mujeres

Shirin Musa apunta que la violencia que sufren las mujeres con dos culturas u origen extranjero, no solo es el cautiverio conyugal, sino que en Europa hay casos de mutilación femenina, matrimonio forzoso o abandono de jóvenes en el país de origen. Por eso pide prevención a través de la formación a profesionales (docentes, sociales y médicos) así como protocolos para detectar posibles víctimas. En el caso del abandono en el país de origen, explica un caso en el que Femmes for Freedom tuvo que actuar rápido. Una chica de 16 años, nacida y criada en Países Bajos pero de origen somalí que fue enviada a Somalia por su madre por la sospecha de haber perdido su virginidad y casada de forma forzosa con un hombre que le doblaba la edad. "Nos llamó desesperadamente para que la sacáramos de allí, ya que nadie la quería ayudar y amenazaba con suicidarse". "se sentía violada. "'Estoy casada en contra de mi voluntad y eso es una violación diaria para mí' nos dijo". Esta es una de las muchas situaciones que tienen lugar y para las que muchas veces no hay protocolo de actuación. "Hace falta formar a todos los agentes sociales para que sepan cómo actuar y ayudar a estas mujeres", dice Musa.

Pero este es un término bien desconocido, a pesar de que es un problema que sufren muchas mujeres con diferentes culturas residentes (y también nacidas) en Europa. ¿Por qué?. Para Musa, uno de los factores es que «no es fácil reconocerse como víctima y contar tu historia. Es un asunto privado y las mujeres prefieren seguir con su vida, pero es un problema que existe».

Shirin Musa, presidenta de la asociación Femmes for Freedom y activista contra la cautividad conyugal. JM López

Cuando da charlas o conferencias, Musa cuenta que se le acercan mujeres que reconocen esa violencia en su familia o en conocidas, por lo que ve necesario «adaptar la ley o si no se puede crear una norma, reconocer esta injusticia». Aunque no hay registros de la violencia relacionada con el honor (como es la cautividad conyugal o los matrimonios forzados), es una situación que pasa en muchos países de Europa y está oculto. 

«Lo que hemos conseguido en Países Bajos aspiramos a que sea la solución para Europa». Una nueva definición de matrimonio forzado, que no solo reconozca el inicio no deseado de un enlace, sino también la continuación. 

«Invisibles y olvidadas»

«Las mujeres con dos culturas, migrantes o refugiadas, no tenemos que ser tratadas como ciudadanas de tercera. Somos mujeres europeas pero olvidadas, invisibles y nuestros problemas también lo son. Queremos reivindicarlos y ponerles solución». ¿Es por una cuestión de racismo?, pregunta este diario. «Más bien de clasismo, de quien está invitada a la mesa». «Las feministas han luchado históricamente por formar parte de esa mesa pública, nosotras no hemos tenido ese sitio, pero ha de haber una inclusión real para poner sobre la mesa los problemas de las mujeres de origen extranjero en los países europeos».

"Todas somos europeas, por lo que las violencias específicas que sufrimos las mujeres migrantes no son problemas de extranjeros, sino problemas de Europa"

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Dice Shirin Musa que el mundo se empeña en clasificar a la gente en «cajas». «Las migrantes, las refugiadas, las autóctonas...todas somos europeas, por lo que las violencias específicas que sufrimos las mujeres migrantes no son problemas de extranjeros, sino problemas de Europa». Aboga por «trabajar juntos desde la política, la justicia, la sociedad civil para erradicarlos». Además del cautiverio conyugal, también se dan otras violencias como las situaciones de control de la virginidad o mutilación genial femenina.

«Estamos luchando para ser capitanas de nuestra vida y tomar nuestras decisiones con seguridad y dignidad»

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«Hay que formar a profesionales y sociedad para que estas mujeres sepan dónde acudir y los profesionales sepan qué protocolos seguir para ayudarlas». «Estamos luchando para ser capitanas de nuestra vida y tomar nuestras decisiones con seguridad y dignidad».

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