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Andalucía abre el ciclo electoral y marca el tono de la campaña valenciana

Una victoria de Moreno Bonilla sin Vox reforzaría a Mazón, pero si los ultras repiten en la Junta los expertos prevén una polarización del clima

Ximo Puig y Juanma Moreno Bonilla, en la sede del Gobierno andaluz para abordar la infrafinanciación de ambas autonomías. | EFE

A menos de un año para las elecciones autonómicas en la Comunitat Valenciana, los inminentes comicios andaluces se presentan como un campo de pruebas para medir la pujanza de la derecha en España y en la Comunitat Valenciana. La campaña que abre un nuevo y decisivo ciclo electoral en España ya está en marcha y del resultado que arrojen las urnas, magnificado por el hecho de ser una autonomía de gran peso poblacional y que vota en solitario, se podrán extraer las primeras derivadas en clave valenciana.

¿Nos encontramos a las puertas del anunciado viraje del electorado hacia la derecha? ¿Está el PP en disposición de gobernar sin Vox? ¿Saldrá reforzada la vía moderada de Moreno Bonilla o se impondrá el modelo Díaz Ayuso? ¿Cómo afectaría la entrada de los ultras en la Junta al discurso de Mazón? ¿La financiación, agravio compartido por andaluces y valencianos, formará parte del debate preelectoral?

Todo son interrogantes todavía, pero varios expertos señalan a preguntas de este diario que lo que es seguro es que el tono de la campaña valenciana, especialmente desde el flanco derecho, se empieza a modular en Andalucía. Si el PP de Juanma Moreno Bonilla logra contener a Vox y gobernar en solitario supondría un espaldarazo a la vía más moderada que promulgan el andaluz y el líder del PPCV, Carlos Mazón, y que entronca con la que vende el líder nacional, Alberto Núñez Feijóo.

Pero si necesitan dar poder a la ultraderecha para formar gobierno —algo que ninguno de los politólogos consultados duda que ocurrirá si las matemáticas obligan al PP— se produciría un «aumento del ruido» que podría llevar al líder de los populares valencianos a elevar el tono de su discurso en algunos temas específicamente valencianos.

Según Aida Vizcaíno, profesora de Ciencia Política en la Universitat de València, una victoria de Moreno Bonilla en solitario «reforzaría» el perfil de Mazón como «barón periférico moderado y no ayusista» y también a María José Catalá en València. Por el contrario, si los ultras entran en la Junta, «subirá la intensidad y la crispación insustancial», lo que en opinión de la politóloga empujará a Mazón a agitar «temas identitarios específicamente valencianos» como el agua o la lengua, pues Vox centra su discurso en clave nacional.

Blanca Nicasio, coordinadora de Ciencias Políticas en el CEU, coincide en que la mejor estrategia de Mazón ante un pacto PP-Vox en Andalucía pasaría por «mantener un discurso propio» que marque distancias con la «agenda» ultra, y vuelve a situar como ejemplos agua y lengua, añadiendo la financiación como otro posible frente de ataque ante los nulos avances en esta materia del Botànic.

Nicasio entiende que pese a que el objetivo del PP valenciano en ese escenario será «ir hacia la moderación» y aprovechar la victoria que parece indiscutible para «elevar de nuevo al PP a ser alternativa de Gobierno» tras la travesía por el desierto de la era Casado, la izquierda «lo intentará acercar a Vox» como ya sucediera en el ciclo electoral de 2019.

El politólogo Francesc Miralles no ve sin embargo tan clara la entrada de Vox en el Gobierno andaluz. «Creo que el PP se salvará solo», dice. Sostiene su argumento en la «debilidad de la izquierda», que nada tiene que ver con la realidad valenciana, donde la relación en el Botànic es «más fluida», señala. Así, indica que Moreno Bonilla «solo tiene que esperar y recoger» y de ahí la «campaña gris» y de «perfil bajo» que está planteando el PP andaluz, arrinconando a Díaz Ayuso.

En ese sentido, Miralles apunta a la «centralidad» y la «poca animadversión» que genera el líder popular andaluz, lo que le vale para poder atraer al votante socialista «de toda la vida», y lo asemeja al perfil «blanco» de Ximo Puig y del Botànic.

Por eso, entiende la estrategia del PSPV de separar en esta ocasión autonómicas y generales, borrando así el riesgo de recibir el castigo del «votante antisánchez», mucho más movilizado por el ámbito nacional que autonómico.

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