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Feminismos

"No hay nada más revolucionario que una mujer que se quiere"

La escritora Coral Herrera propone el «amor compañero», uno que se basa en el apoyo mutuo y se aleja de los mitos románticos como el príncipe azul o «el amor de una vida», que son «ideas patriarcales que naturalizan el sufrimiento»

Coral Herrera antes de la conferencia sobre «herramientas para quererse bien» que impartió en la Facultad de Psicología de la Universitat de València (UV). Daniel Tortajada

Coral Herrera dice que cuando era más joven tenía muchas contradicciones a la hora de gestionar sus relaciones amorosas. Su mente era feminista pero su corazón patriarcal, por todo lo aprendido desde niña. Por eso empezó a estudiar la construcción del amor romántico y sus implicaciones en la realidad de las mujeres en la sociedad y en la cultura y tras años en esa pesquisa tiene una máxima.

«No hemos venido a este mundo ni para esperar ni para sufrir, lo romántico es político y conocernos a nosotras mismas es una de las herramientas para liberar al amor del machismo y de su carga patriarcal» representada "a través de mitos y creencias que nos hacen pensar que sufrir y aguantar por amor es lo que toca". Nada más lejos de la realidad.

La doctora en Humanidades, experta en teoría de género y autora de varios libros como Mujeres que ya no sufren por amor o El contrato amoroso asegura que "otras formas de amar son posibles". Una dinámica en la que las relaciones amorosas emerjan desde la igualdad, desde el apoyo, la solidaridad, la honestidad y la empatía.

"Conocernos a nosotras mismas es una de las herramientas para liberar al amor de su carga patriarcal"

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De eso habló hace unos días en la Facultad de Psicología de la Universitat de València (UV) que acogió una charla de Herrera organizada por Psicólogas y Psicólogos sin Fronteras titulada «Amar es cuidar: herramientas para quererse bien» y en el marco de una exposición de la entidad nacida en València hace casi 30 años.

"Si liberamos al amor, podemos liberarnos todas y relacionarnos desde una perspectiva más realista, con los pies en la tierra y de querernos tal y como somos, para poder construir relaciones bonitas, de amor compañero que podamos disfrutar. Sufrir menos y disfrutar más".

Coral Herrera en la conferencia organizada por Psicólogas sin Fronteras en València. Daniel Tortajada

Es lo que ella llama «el amor compañero» y es algo difícil de alcanzar dentro de una estructura patriarcal «desigual» que todas las personas «sufrimos y ejercemos» desde «nuestra posición en la jerarquía social». Pero es posible. Los mitos del amor romántico, la media naranja que aguarda en algún lugar del mundo y la relación perfecta para toda la vida "son una farsa".

 "La media naranja es un mito inalcanzable que nos hace ir buscando el amor total y absoluto porque es lo que nos han vendido, pero lo único que podemos hacer es querernos tal y como somos. Es difícil porque pensamos que encontraremos a un ser perfecto que se complemente con nosotras a la perfección, como una cremallera y esa persona no existe", explica la experta. El matrimonio para toda la vida, añade, "no tiene nada que ver con el amor, porque no hay un amor de nuestra vida, podemos amar a varias personas a la vez y amarlas consecutivamente".

"Cuando una toma conciencia de lo que necesita y lo que desea puede poner los límites y vivir el romanticismo sin mitos"

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 ¿Cuántas mujeres tienen que haber en este momento sufriendo por amor en el mundo? ¿Cuánto tiempo y energía dedican a pensar en su príncipe azul, en su media naranja, en su futura familia feliz? Para Coral Herrera, todas esas «trampas» y esos «mitos románticos» son una «auténtica estafa» y propone, para quererse bien, comenzar por auto conocerse.

«No hay nada mas revolucionario que una mujer que se quiere», dijo al tiempo que hizo referencia a la necesidad de autoconocerse y autocriticarse para liberarse. "Cuando una toma conciencia de lo que necesita, lo que desea y lo que no, es entonces -dijo Herrera- cuando puede poner los límites y vivir el romanticismo alejada de los mitos. Porque el amor perfecto no existe". Sí las circunstancias. Sí las opresiones del sistema. También «la explotación» del capitalismo, que es "más laboral para los hombres y más emocional para las mujeres". «Es imposible construir relaciones iguales y sanas si no se dan las condiciones para querernos bien». 

Cuidados mutuos

El tiempo es una de las condiciones: «tendremos que tener el mismo tiempo libre hombres y mujeres, sino eso incidirá en la salud a todos los niveles». Habla de las mujeres cansadas. De las agotadas. De la triple jornada laboral de empleo, cuidados y crianza que se carga sobre los lomos femeninos. «Ahora nos empezamos a dar cuenta de la importancia de repartir tareas». Porque los cuidados, dice, «cuando no son mutuos, son explotación»

"Sufrir y aguantar en nombre del amor es algo que impone el patriarcado y que el sistema ve como normal e inevitable"

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Hay que autocuidarse, autoconocerse y autocriticarse para vivir bien. La alternativa son las pastillas para llegar a todo, la culpa cuando se antepone el bienestar propio al ajeno y la «lucha por amor» que «doblega y somete». «Hacer todo por amor, pensar que la felicidad absoluta te la dará una persona o sufrir y aguantar en nombre del amor es algo que impone el patriarcado y que el sistema ve como normal e inevitable».  

«La capacidad de las mujeres para sufrir por amor es cultural, no natural», clarifica Herrera. Contra eso, queda ser conscientes de que el amor romántico apela, también al «ego». «Nunca había sentido por alguien lo que siento por ti». Acto seguido caemos rendidas. «Utilizamos la figura masculina (o femenina en relaciones homosexuales) para querernos a nosotras mismas. Para sentirnos auténticas, únicas», dice Herrera. Luego queda entregarse al amor. Que es, también, una droga. Dice Herrera que lo que no puede una es lanzarse de un paracaídas sin protección. «Tenemos que auto protegernos y no perder el sentido común cuando nos enamoramos». 

Coral Herrera en la Universitat de València (UV) Daniel Tortajada

«No podemos dejar que la droga del amor nos haga olvidarnos de nuestro autocuidado y de nosotras mismas». Habla la experta de la necesidad «de ser responsables de nuestra felicidad y nuestros deseos sin autoengañarnos» y también de despojarnos de la (mala) práctica de «depositar toda la responsabilidad de nuestra felicidad en otra persona». En términos generales Coral Herrera habló de (auto)cuidarse «nos jugamos mucho en el amor y no podemos ir desnudas, tenemos que asumir que nos tenemos que cuidar y que el amor romántico es peligroso si sirve para someternos y si nos hace sufrir».

Las claves del «amor compañero»

 De eso conversó con las presentes y también de la jerarquización de la pareja en la escala de prioridades. «Creo que el amor es una energía en la que vivimos y lo más absurdo es centrarlo en una persona». Para desmitificar y destronar el amor romántico, detalla, es importante «sentir amor en todo lo que haces, que sea una forma de estar en el mundo». Herrera hace una propuesta y es, a través de la deconstrucción patriarcal, construir relaciones de amor «compañero».

«Es uno que está basado en los valores contrarios al amor romántico —individualismo, posesión, dependencia a mutua, ejercicio de poder— es decir, el trabajo en equipo, el apoyo mutuo, la solidaridad y la empatía, la honestidad, la libertad y se construye desde una estructura de igualdad, no desde una estructura de dominación y sumisión basado en los valores del compañerismo, apoyo mutuo y solidaridad».

Coral Herrera acaba su intervención entre aplausos. Las presentes le agradecen su presencia y que comparta sus saberes. Ella dice que lo más importante, en última instancia, es no olvidarnos de que "tenemos derecho a vivir bien, a tener relaciones hermosas y a trabajarnos y conocernos para sufrir menos y disfrutar más del amor".

Polémica por lo "queer" en Twitter

La escritora fue protagonista esta semana de una polémica en el entorno de Twitter al mencionar en un tuit que lo "queer" (un término que se refiere a las personas que no son normativas) era antifeminista. Un mensaje que, según explicó, quería condenar al colectivo de personas que defiende la explotación reproductiva (gestación subrogada) y la explotación de las mujeres y menoscabo de sus derechos.

Ante ese comentario, hubo cientos de comentarios acusándola de "transfoba" lo que le llevó a eliminar el tuit por haber recibido amenazas de muerte y haberlas denunciado posteriormente, según explicó en otra publicación.

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