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Ministra de Ciencia e Innovación

Diana Morant: "El gran legado a las generaciones futuras es un país rico en energías limpias"

La ciencia, dice, es la clave para almacenar la energía que «producimos de más ya»

Diana Morant German Caballero

Lleva 13 meses de ministra. Empieza a acostumbrarse a hablar más en castellano que en valenciano. Pero recuerda pronto sus raíces. Morant no se quita la sonrisa esta tarde, en la sede de la Delegación del Gobierno en la C. Valenciana, ante una larga mesa de reuniones. Hace menos de 24 horas que el Congreso aprobó la ley de Ciencia, su gran proyecto en este tiempo, y a pesar de los contratiempos en el tramo final, acabó bien para ella. «España es hoy un país mejor, sin duda», dice, tras la ley y años de haber fallado a la ciencia. Entre sus planes inmediatos, uno de atracción de talento fugado. «No tenemos cálculos exactos de cuántos científicos se fueron, pero sí sabemos que 11.000 plazas se destruyeron». Otra línea maestra de su gestión (y del Gobierno, sentencia) es la desconcentración: «España se hace mejor desde toda España».

¿Recuerda por qué entró en política?

Porque recibí una invitación del que era alcalde de mi ciudad, impregnada por los valores socialistas. Y porque provengo de una familia humilde, en la que no hubiesen sido capaces de dar las oportunidades a sus hijas que ellos no tuvieron si no hubiera sido por el sistema de bienestar que se creó con los gobiernos socialistas. Pensé que era una oportunidad de devolver a la sociedad lo que me había dado y de favorecer que ese acuerdo generacional se siguiera cumpliendo.

¿Se ha acordado muchas veces de su origen humilde en los despachos del ministerio?

No lo olvido porque soy la misma persona. Mi madre me dijo ‘Hija, tu abuelo era chófer y ahora tú tienes chófer’. En casa de mi abuela no había ducha. Mi madre creció sin ella. Y recuerdo que de pequeña abría el armario de la cocina de mi abuela y no había nada, o abría mi armario de la ropa y cada temporada tenía un vaquero y dos sudaderas. No puedo olvidar porque ha sido mi vida y hay mucha gente que tiene esa vida. La política es para la gente humilde que no tiene nada más que el sistema.

¿Tiene la sensación de que la ciencia empieza a perder protagonismo en la medida que la pandemia empieza a ser pasado?

Para nada. En las últimas encuestas del CIS la ciudadanía sigue reclamando mayor inversión en ciencia. La pandemia fue un golpe tan duro que evidenció ese papel que nos salva la vida. Pero la erupción del volcán y los incendios también. Se han quemado 290.000 hectáreas en lo que llevamos de año y el año pasado se quemaron 60.000. Claramente el cambio climático nos está situando en un escenario distinto y la ciencia está incluida en esa lucha.

¿Y tenemos que acostumbrarnos a convivir con estos grandes incendios que están pasando últimamente, porque el cambio climático no es reversible de un año para otro?

Lo que estamos descubriendo es que los incendios ya no son sólo de verano. Y nosotros, que tenemos el mejor sistema para la extinción de incendios de toda Europa, hemos descubierto que no es suficiente. Todo lo que estaba escrito hay que reescribirlo. Los negacionistas de la ciencia dicen que la agenda 2030 y contra el cambio climático es nuestra religión, pero es ciencia, y puede matarnos en un incendio o con un virus. Hay que reescribir la norma de los montes para trabajarlos mejor y los protocolos de coordinación para que no vuelva a suceder lo que vimos en Castilla y León, donde no tenían todavía a las brigadas.

¿Volvemos a no llegar a tiempo ahora en la crisis energética, porque volvemos a ser deficitarios y a necesitar importarla?

Podíamos haber estado mejor preparados si el PP no hubiese puesto un impuesto al sol que detuvo el despliegue de las renovables, pero a día de hoy somos el país mejor posicionado. Nuestro país ya produce más energía de la que consume. El gran reto, que pasa también por la ciencia, es cómo almacenamos esa energía que producimos de más. Y es también ver cómo el hidrógeno verde, que es la fuente del futuro, lo podemos producir no consumiendo gas, sino energías limpias. Ahí está ahora enfocada la ciencia. Ese es el gran legado a nuestras generaciones futuras, que España sea un país rico en producción de energías limpias y en exportarlas.

¿Es optimista con respecto a ese futuro?

Absolutamente, porque ya consumimos muy poco gas con respecto a otros países.

P

ero luego entran intereses geopolíticos y económicos.

Más que intereses es chantaje. Europa ha querido plantar cara a Putin en esta guerra injusta con Ucrania y nos está chantajeando a través de la energía y del gas. Pero Europa camina claramente hacia un nuevo modelo energético que pasa por las limpias. Otra cosa es la inmediatez.

Tampoco hubiéramos ido tan rápido en la transformación energética sin la guerra, ¿no?

Seguramente. Pero nosotros como país ya estábamos desplegando las renovables como nunca. Ahora tenemos que seguir con esa hoja de ruta y no dejarnos marear por el ruido. A Alemania le gustaría tener la posición de España en cuanto a energía.

¿A pesar de ello, son inevitables ahora las medidas de ahorro energético?

Europa está afrontando un reto que no esperaba, pero España ha conseguido dos excepciones que hablan de que estamos en una situación buena: la que hace que el precio de la luz sea entre dos y tres veces inferior a nuestros países vecinos y la que dice que solo tenemos que aplicar el 7 % de rebaja del consumo, la mitad que el resto. En solo un mes hemos reducido un 8 % el consumo. Hosteleros y comerciantes han cumplido, no por obligación, y el único que está intentando bloquear las medidas es el PP. Seguramente responde a algún interés.

¿Aunque estemos en una situación mejor que el resto de Europa, el mensaje del Gobierno de cara al otoño y el invierno es que nos espera un tiempo duro y que pueden haber más restricciones?

El mensaje es de tranquilidad, pero de prudencia. El sistema económico español está aguantando, también en términos de empleo. Al Gobierno no se le escapan las dificultades de las familias y continuamente ponemos medidas para sofocarlas. Una de las medidas que también discute el PP es el nuevo impuesto que vamos a poner a las eléctricas y las entidades bancarias, porque no puede ser que el esfuerzo colectivo recaiga siempre en las mismas espaldas.

¿Que las grandes compañías energéticas estén aumentando beneficios en este contexto no es justificable?

Ni justificable ni decente. Y por eso el impuesto para volver a redistribuir eso que llaman beneficios caídos del cielo. Pero no caen del cielo, sino del bolsillo de los ciudadanos.

El Estado también ha aumentado la recaudación por la inflación y el aumento de precios. ¿Es posible una bajada de impuestos o es inviable para la izquierda?

El Gobierno ha devuelto esa recaudación a los ciudadanos no en forma de bajada de impuestos, sino con las medidas para los sectores específicos. El exceso de recaudación que ha supuesto la inflación son justo los 15.000 millones que el Gobierno ha movilizado en ayudas. Somos el país de la UE que más dinero ha movilizado con respecto a su PIB. El mensaje de Feijóo es perverso, porque la rebaja de impuestos no afecta a todos por igual. Sin embargo, subir las becas, el transporte gratuito, topar el precio del butano o bajar el impuesto de la electricidad sí que repercute directamente en todas las familias y sobre todo en las más vulnerables.

¿Hay una voluntad de viraje a la izquierda del Gobierno? Lo digo por ese impuesto a las grandes compañías energéticas y el viaje a América de Pedro Sánchez.

El PSOE nació de la izquierda, es nuestro ADN y seguimos en el mismo lugar, en el lado de las políticas progresistas y acompañando a los más vulnerables y a las clases medias y trabajadoras.

¿La consigna es ser más duros ahora con Alberto Núñes Feijóo, reflejar que es peor que Casado a pesar de las apariencias?

No, lo que pasa es que el señor Feijóo hace dos meses hablaba de bajar las temperaturas de los termostatos y ahora le parece una barbaridad.

Dice Feijóo que una coalición PSOE-PP resolvería muchos problemas en España. ¿Lo cree así?

Pero luego vota en contra de todo lo que propone el PSOE. ¿Qué tipo de coalición está proponiendo? O miente cuando habla o se enmienda a sí mismo a la hora de votar.

¿La polarización es inevitable? Dirá que la culpa es del PP, pero el PP dice que este gobierno no les llama y no dialoga. ¿Hay alguna posibilidad de diálogo real y efectivo?

El PP miente cuando dice que el Gobierno no dialoga con ellos. El señor Feijóo ha estado sentado con el presidente y tienen un documento de acuerdos mínimos que no quieren cumplir. El PP ha recibido las mismas llamadas que el resto de grupos y está devolviendo del Senado al Congreso todas las leyes que puede para ver si las boicotea, como la de Ciencia. Por tanto, está haciendo una política marrullera, no ha dado por buena esta legislatura desde su inicio. Ha deslegitimado al Gobierno y nos ha instalado en una permanente sensación de campaña electoral.

¿El gobierno de coalición funciona mejor con la composición actual, con Yolanda Díaz de vicepresidenta y sin Pablo Iglesias?

Es una opinión que no puedo dar porque no estuve con Iglesias, pero le contestaría que funciona igual. Es la primera experiencia de gobierno de coalición en España y se ha demostrado eficaz en las peores condiciones: con una pandemia y una guerra.

¿Ahora que empieza a conocer Madrid, por qué atrae tanta atención Isabel Díaz Ayuso?

Bueno, es lo más parecido a Donald Trump que tenemos en España. En pandemia creyó que el enemigo era el Gobierno, cuando era un virus. Tiene el protagonismo chirriante de la polémica y el ruido. Es su estilo y ahora está liderando el del PP.

«Reformar la financiación será posible o no de la mano de la política. No es cuestión del Gobierno»


¿Por qué no hay avances determinantes en la reforma del sistema de financiación autonómica? Es verdad que nunca había habido tantos recursos como ahora, ¿pero el Gobierno está poniendo todo de su parte para que esa reforma sea posible?

La reforma del sistema de financiación autonómico es necesaria y de justicia.

¿Pero es posible, porque el sistema lleva caducado desde 2014 y no se observan avances determinantes?

Será posible o no de la mano de la política. No es una cuestión del Gobierno. Por primera vez se ha hecho una propuesta a la que las distintas comunidades han informado, pero el sistema de financiación solo cambiará si hay una verdadera voluntad que se refleja después en una votación en el Congreso. ¿Están los partidos preparados para ese cambio en el sistema de financiación? Pues no sé responder, pero el Ejecutivo está haciendo su trabajo, que es plantear propuestas.

Parciales, porque no hay una propuesta completa de nuevo modelo.

Es la propuesta inicial del Gobierno, que está recogiendo las distintas observaciones de las comunidades. Pero si lo que observa es que no hay una voluntad de cambiar el modelo, pues el Gobierno no es el que lo puede cambiar, aunque nuestra voluntad sea esa.

¿Ser candidata a la alcaldía de València es una opción para usted?

No lo es.

¿Tan segura lo dice? La política a veces da giros extraños.

Es que ya no sé cómo contestar a esta pregunta que nace de la nada. Nos vemos obligados a veces a hablar de temas que no están en nuestras cabezas. El presidente me ha dado la gran oportunidad de mi vida al elegirme ministra de Ciencia y ahí es donde me van a encontrar en este próximo año y medio.

¿Entonces su opción política más próxima sería encabezar la lista por Valencia al Congreso de los Diputados en 2023?

Vuelve a ser una pregunta de bola de cristal. No le puedo contestar. No tengo ningún plan.

¿Y cree que el PSPV ha de empezar a preparar el escenario posterior a Ximo Puig?

Lo que está preparando es el escenario de Puig president de nuevo de la Generalitat, que es lo que nos interesa a todos como valencianos. 

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