El pueblo de Anna se volcó este martes para rendir un cálido y concurrido homenaje a uno de sus vecinos más ilustres y queridos. El nombre del cura Julio Ciges Marín ya luce en una calle colindante a la Iglesia de la Inmaculada Concepción, donde antes de descubrirse la placa en su honor se ofició una emotiva misa de acción de gracias por la larga y fructífera trayectoria de Ciges como sacerdote en parroquias de barrios obreros de València y al lado de las personas más empobrecidas y con menos recursos.

Durante su medio siglo como párroco, el annero ha prestado su servicio pastoral en las iglesias de San Marcelino, Xirivella y en la parroquia María Inmacualda de Vera de la Malva-Rosa, en esta última prácticamente a lo largo de tres décadas.

Pero la labor de Ciges ha ido mucho más allá: es un referente dentro del movimiento que apuesta por la renovación evangélica de la Iglesia valenciana para avanzar hacia una sociedad más justa e igualitaria que no deje de lado a los que más sufren. No en vano, fue el promotor del Fòrum Cristianisme i món d'avui y ha sido miembro y coordinador del Grup Cristià del Dissabte, un histórico colectivo religioso que ha destacado por su línea progresista y abierta y por la difusión de la lengua y la cultura valencianas dentro de la tradicionalmente conservadora archidiócesis de Valencia.

Licenciado en Psicología, Ciges también ha sido consiliario en los movimientos apostólicos de la Hermandad Obrera de Acción Católica (HOAC) y la Juventud Obrera Cristiana (JOC), ha escrito numerosos textos y ha publicado recientemente un libro bajo el título 'Iglesia y misión', que refleja su contribución a la preparación del Sínodo 2023.

Durante el tributo que este martes recibió en su pueblo natal con motivo de su despedida del sacerdocio -a sus 75 años y aquejado de una enfermedad- el párroco recibió infinidad de elogios por la entrega, la dedicación y la generosidad con la que ha desempeñado su misión en todo este tiempo.

Arropado por numerosos vecinos, familiares y otros párrocos cercanos, Ciges se mostró a su vez muy contento y agradecido por el "amor, la pasión, el acompañamiento y el afecto" que se le han profesado. "No tengo miedo a morirme", señaló al tomar la palabra en una abarrotada iglesia de Anna, desde donde reivindicó al Cristo de la Providencia y la Inmaculada Concepción como sus "dos grandes valores" en la vida. "Os quiero de verdad y para siempre", dijo dirigiéndose al público congregado.

"Hacen falta muchos Julios en esta sociedad"

Tras la intervención del presbítero, la alcaldesa de Anna procedió a imponerle una insignia con el escudo del municipio. Pilar Sarrión subrayó que Julio Ciges "ha trabajado dando su vida desde la Fe que compartimos creyentes y no creyentes", llevando por bandera los valores de la "libertad, la justicia y la igualdad".

La del sacerdote, incidió la alcaldesa, ha sido "una vida de respeto, de predicar con el ejemplo, de no vivir del postureo y de ser uno más, de creer y hablar desde la fe, la unidad y la generosidad". "Hacen falta muchos Julios en esta sociedad, muchas personas así que viven por y para los demás y que dan valor a los valores porque los practican", enfatizó.

En nombre de los vecinos de la localidad, Sarrión agradeció a Ciges la ayuda que durante tantos años ha prestado "a todos sin ninguna distinción" y bajo una forma de hacer "humilde" y "campechana". "Todas las personas son importantes a los ojos de Dios, pero tú eres muy importante a los ojos de tus vecinos: gracias por todo y por tanto", terminó su parlamento la alcaldesa.

La comunidad religiosa de la parroquia María Inmaculada de Vera también brindó a Julio Ciges un homenaje hace escasos días con motivo del adiós del sacerdote, del que destacaron su "quehacer diario como pastor de todos los vecinos del barrio de la Malva-rosa sin exclusión".