Bèlgida modifica el plan urbano para evitar el cierre de empresas sin legalizar

La Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio aprueba definitivamente el cambio normativo propuesto por el ayuntamiento para permitir el uso industrial y productivo de unas naves, activas desde hace más de 20 años, construidas en suelo no urbanizable

Una nave industrial y al fondo el núcleo urbano de Bèlgida.

Una nave industrial y al fondo el núcleo urbano de Bèlgida. / Google Maps

Evitar el cierre de industrias que pudiera dejar tocada o hundida la actividad económica, y con ello el empleo, en Bèlgida, una localidad que no llega a los 700 habitantes. Con este objetivo, el ayuntamiento que preside Diego Ibáñez ha llevado a cabo una modificación del Plan General que permita la actividad de cinco naves industriales, implantadas en la localidad desde hace más de 20 años, en suelo no urbanizable. La modificación del PGOU permite regularizar la situación urbanística de estas naves, construidas fuera de ordenación, al posibilitar el uso industrial y productivo en el suelo sobre el que se asientan. La modificación ha sido aprobada definitivamente por la Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Infraestructuras y Territorio, tras cumplir toda la tramitación en un proceso iniciado hace cinco años, en 2019.

La modificación de la normativa urbanística plantea la ampliación de los usos compatibles y aprovechamientos admisibles en el suelo no urbanizable y en el suelo urbanizable sin ordenación pormenorizada para permitir los usos industriales, productivos, terciarios o de servicios. Aunque la modificación, según remarca el documento aprobado por la conselleria, solo afecta a las cinco parcelas donde se encuentran están naves, para posibilitar su “mantenimiento, funcionamiento y posible ampliación de las actividades consolidadas existentes en dichas clases de suelo”. El documento aprobado deja claro que esta regulación “solo se aplica a las edificaciones existentes antes de la entrada en vigor del Plan General de Ordenación Urbana, y se concreta que solo afecta a las cinco parcelas anteriormente relacionadas”, detalla la modificación. Las cinco naves llevan implantadas desde hace más de 20 años. Tres de ellas fueron construidas en el año 1980, otra en 1981 y la más “nueva” se construyó en el año 2002. Las cinco se construyeron antes de la entrada en vigor del Plan General de Ordenación Urbana de Bèlgida, aprobado definitivamente en 2011.

Así, estas cinco naves, que actualmente carecen de licencia de actividad, con la modificación aprobada podrán solicitarla para regularizar su situación. Además, con el cambio urbanístico aprobado, también podrán llevar a cabo la adecuación, reforma y una ampliación de hasta el 20% de la edificación existente actualmente, para no frenar el desarrollo y crecimiento de la actividad industrial.

El alcalde de Bèlgida, Diego Ibáñez, puntualizaba a este diario que la modificación afectará finalmente a tres naves industriales, ya que otras dos, más próximas a la Ermita de Sant Antoni Abat, inmueble patrimonial protegido como Bien de Relevancia Local, han quedado fuera, debido a los requerimientos realizados por Patrimoni de la conselleria, al apreciar que estas dos naves se encontraban dentro de la zona de afectación de la Ermita. Aunque Ibáñez afirmaba que “estas dos naves que han quedado finalmente fuera de la modificación están sin uso, no tienen actividad. Las otras tres incluidas dentro del ámbito afectado por el cambio urbanístico sí que están operativas”. Una de ellas ahora está sin actividad, después de que un incendio arrasara hace un mes con las instalaciones de la nave, donde operaba una fábrica textil. El alcalde de Bèlgida explica que “estamos trabajando con el propietario de la empresa para ver cómo se reconstruye”. Ibáñez confía en que los propietarios decidan continuar con la actividad en la localidad, con una nueva construcción, y que no trasladen la fábrica a otra localidad. “La modificación del Plan General aprobada ahora permite que pueda levantarse otra nave en la misma parcela, algo que sin este cambio urbanístico no habría sido posible. Por ello estamos mirando con el propietario cómo hacerlo y desde el ayuntamiento le hemos ofrecido nuestro apoyo”, manifiesta el primer edil.

Diego Ibáñez también ponía de manifiesto el “beneficio” de esta modificación del PGOU para regularizar estas naves industriales. “Es clave y esencial para que se queden en el pueblo y mantengan la actividad y con ello los puestos de trabajo que dan. Es básico para mantener esta actividad económica en el pueblo”, remarcaba el alcalde. El municipio, con poco más de 630 habitantes, necesita mantener la actividad económica existente para evitar la despoblación.