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Crónica musical

Luna y la intensidad del artesano

Britta Phillips y Dean Wareham en la Rambleta.

Britta Phillips y Dean Wareham en la Rambleta. susana godoy

Usted, como el 99,9 % de la población mundial, nunca ha visto en directo a la Velvet Underground. No se preocupe, no pasa nada, que se separaron allá por la década de los 70 y el mundo ha seguido girando. Quizá tampoco ha visto a Lou Reed, ni a los Television, ni a los Talking Heads, ni a los Modern Lovers. A lo mejor, por no ver, ni siquiera ha visto en directo a los norteamericanos Luna, y eso que vinieron el pasado jueves a tocar a La Rambleta (en el ciclo Popular Songs que organiza Tranquilo Música), hace dos años hicieron lo propio en el mismo espacio y antes han estado en València un puñado de veces más.

Pues es una lástima que no vinieran al último concierto de Luna porque les hubiera dado una idea (suponemos) de cómo habría sido ver en vivo a los otros que hemos dicho antes. Luna, como aquellos, transmiten amor por las guitarras tan bien afiladas que apenas te duelen cuando te las clavan, cariño por las melodías bonitas, intensidad de artesano concentrado en su trabajo, y un sonar tan... tan... Diría que tan de Nueva York, pero seguro que alguien me recuerda que Dean Wareham es de Nueva Zelanda y Britta Phillips de Boyne City, Michigan, así que paso.

El de Luna del jueves no fue un recital fácil. No esperen que les relate una conexión brutal hacia ese público valenciano y cuarentón (o más) que profesa devoción incansable por la banda. Ni uno de estos conciertos épicos en el que los protagonistas salen varias veces al escenario con cara de estar tan agradecidos que no pueden negar nada. Pero da igual, fue un concierto de Luna, en el que -además de versiones como las de Willie Alexander, Mink Deville o Mercuri Rev que forman su disco de regreso a un estudio-, suenan canciones como «23 minutes in Brussels», «Friendly advice», «Sideshow» o, claro, «Chinatown». Canciones tan buenas y convincentes que te acabas creyendo que en ese momento no hay mejor lugar en el mundo. Yo no le pido más a un concierto.

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