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Danza

"Seremos pura música y danza"

La coreógrafa estrena en Sagunt a Escena "InCovidsació en Do Major", un espectáculo de danza improvisada sobre el aislamiento por la covid-19

Sol Picó con varias bailarinas en La Granja de Burjassot.

Sol Picó con varias bailarinas en La Granja de Burjassot. germán caballero

A Sol Picó (Alcoi, 1967) le pilló la pandemia del coronavirus a tres días de estrenar Malditas plumas en el Teatre Nacional de Catalunya, y a un par de semanas de llevar Dance with frogs al Teatro Español de Madrid. Además, si no hubiera sido por el confinamiento hubiera preparado con su bailarines Animal de séquia -su obra sobre la tradición y el folclore valenciano estrenada el pasado año en el Principal de Alicante-, para llevarla a Sagunt a Escena.

No ha habido ensayos ni habrá Animal de séquia en Sagunt, pero Sol Picó sí estará mañana en el festival de artes escénicas para abrir la programación del teatro romano. Y lo hará con InCovidsació en Do Major, una obra, como ella misma cuenta, creada «ex profeso para los tiempos en los que vivimos».

«Juanvi (Martínez Luciano, director de Sagunt a Escena) nos propuso crear algo específico para el espacio -explica la coreógrafa y Premio Nacional de Danza-. Entonces con Chapi decidimos probar una idea que está todavía en nuestras cabezas y nuestros vídeos y haremos unas improvisaciones sobre unas piezas que Chapi ha propuesto sobre el minimalismo y la individualidad, y un poco en la esencia de lo que vivimos, el no poderse tocar, el no poderse abrazar, crear una secuencia de temas que trabajan sobre esta idea».

Varios detalles antes de continuar. Chapi es Jesús Salvador Chapi, músico percusionista de Rafelbunyol, compositor, arreglista, impulsor de Amores Grup Percusión y autor de la música de Animals de Séquia, con la que el año pasado ganó el galardón a la mejor composición en los Premios de las Artes Escénicas Valencianas. «Encontrarme con este gran músico, gran maestro y gran persona ha sido un regalo para mí, un tesoro -asegura Picó-. Coincidimos en la manera de crear,de trabajar, de llevar el grupo, de tirarnos a la piscina».

Chapi dirigirá a los músicos de l'Ensemble d'Arts para que interpreten piezas suyas, del valenciano Carles Salvador y de los minimalistas norteamericanos Terry Riley y Steve Reich para que Sol Picó y los bailarines que trabajaban con ella en Animal de séquia (Lorenza di Calogero, Alba Cerdeiriña, Albert García Saurí, Rocío Gisbert, Irene Maestre , Luis Martínez Gea, Rubén Peinado y Alicia Reig) «improvisen».

«Durante estas semanas hemos trabajado telemáticamente -explica Picó-. Durante el confinamiento a los bailarines de Séquia les di unas pautas a partir de la música y fuimos haciendo vídeos. Y hoy (por ayer, primer ensayo sobre el escenario del Romano) es el día en el que lo ponemos todo junto y vemos cómo lo funciona». Por eso, en InCovidsació en Do Majo», según explica la coreógrafa, «seremos música y danza en estado puro, en estado vivo, sin escenografía, solo sacar al espacio el máximo partido».

Otra figura clave en el espectáculo que se estrena mañana es Carles Dénia, el guitarrista y cantaor de Gandia que también formaba parte de Animals de séquia y que aparece en la segunda parte «InCovidsació» mano a mano con Picó. «Es una parte más tierna, más personal, de encuentro entre Carles y yo en la que improvisaremos a partir de esa misma idea: Cómo nos ha afectado el hecho de no podernos tocar, cómo es intentamos juntarnos y no poder, cómo afecta todo eso a las relaciones vitales». «Carles es un músico maravilloso, bailar su música, con su guitarra y su voz, me llena de felicidad», añade.

Después de bailar en 36 países, coreografiar 34 espectáculos y ganar una treintena de premios, Picó reconoce que la tensión del estreno siempre está ahí, y más cuando se trata de una obra basada en la improvisación. «La tensión es importante por el hecho de preparar una cosa que no sabemos qué resultado tendrá, pero por otra parte es una manera de colocar la música y la danza en su punto más primitivo, desde un minimalismo poderoso. Los bailarines tendrán que esforzarse mucho para llegar al público y compartir lo que sienten».

Y lo que sienten es esa frustración de lo intocable y la euforia por tocar. «Creo que lo bonito es poder bailarlo todo, lo bueno y lo malo. La danza tiene, como la música, el poder de trasmitir felicidad y alegría. Pero también puede transmitir otros sentimientos. La danza sirve para ofrecer el abanico de sentimientos de la vida y en la vida hay momento duros que se han de saber bailar».

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