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Paula Bonet libera 'La anguila'

La Nau editará un catálogo de la exposición que se inaugurará el 30 de marzo con textos de Nell Leyshon, Laura Freixas o Cristina Morales

Paula Bonet desde su casa en el barrio de Russafa.

Paula Bonet desde su casa en el barrio de Russafa.

El debut literario de Paula Bonet es un relato desgarrador sobre el cuerpo, la memoria y los hombres. Ayer salió a la venta La anguila (Anagrama) y hoy la valenciana presentará su obra a través de la red. La novela toma el nombre de un animal incomprendido, escurridizo, húmedo, pero también sabroso. Este animal concentra gran parte del peso simbólico de la nueva obra de Bonet. La anguila, como proyecto artístico y literario, emergió de las cartas de amor de los abuelos de Paula. En ellas, un joven Alfonso le dice a Juanita que sin ella este mundo sería un «nido de víboras». 

La anguila simboliza la herencia de Bonet, lo visceral, su infancia entre mujeres con delantal, Vila-real. Pero también su instinto de supervivencia, macerado en su juventud a causa del abuso infligido por algunos hombres. Escurridiza, como este animal, Bonet se mueve como anguila en el agua entre la realidad a la ficción. La voz de su protagonista es ella, aunque Bonet decide marcar una fina línea entre la realidad y aquello imaginado. 

Su protagonista es víctima de tres hombres abusivos. El primero, apodado el Sinnombre, es una persona que mina su autoestima, colérica y que llega a la agresión física. El segundo, es el Hombrecito, un profesor universitario que le dobla la edad y que utiliza su relación de poder para domesticarla. El tercero, es un Premio Nacional de Poesía relacionado con València que la viola cuando está borracha. 

Gran parte de la trama se desarrolla en territorio valenciano, donde estudió, vivió y trabajó Bonet durante muchos años. Aunque también está presente Santiago de Chile, la ciudad más venerada por la artista, donde se mudó gracias a una beca cuando estudiaba, y a la que ha vuelto infinidad de veces desde entonces. América Latina trastocó el mundo de Bonet y encendió el germen de la literatura en ella, el verdadero motor de su trabajo. De ahí, algunas de sus obras, como Tirant lo Blanc (2016) o Por el olvido (2018), inspirado en Bolaño (2018). La valenciana ha trabajado en la novela durante más de 2 años, y no solo ha sido un trabajo literário, sino también pictórico. En paralelo a la escritura, Bonet ha pintado compulsivamente a esta anguila. El resultado son 184 piezas artísticas que tomarán la Sala Academia de La Nau de la Universitat de València el próximo 30 de marzo. La novela de Bonet se abrirá en canal con «Esto es un cuadro, no una opinión», la exposición comisariada por Cristina Chumillas que ocupará 300m2 de La Nau. 

La muestra se dividirá en tres partes: «La herencia», «La carne» y «La pintura». «Cada una de esas secciones narra una historia y un momento determinado, pero las tres conviven en una conexión inevitable, fundamentalmente las dos primeras, donde los hechos imponen su peso. En ambas nos traslada a experiencias personales a través de imágenes de un expresionismo muy tenebroso, casi abstracto, en lienzos que van de los grandes formatos a las composiciones a base de pequeñas obras, y que convierten este relato íntimo no en un análisis de interpretación literal, sino en una reflexión sobre la realidad. Un relato que continuará y que, como la anguila, desovará en la parte final», explica Chumillas.

La Nau editará un catálogo de la exposición con textos de Nell Leyshon, Laura Freixas, Cristina Morales y Patricia Escalona. 

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