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"En el Estado no hay reconocimiento a la cultura musical"

«El presente de la música experimental valenciana es más interesante que su pasado» «Lo ideal para Ensems sería tener una programación regular durante todo el año»

El director del festival de música Ensems.

El director del festival de música Ensems.

Ensems es desde hace ya 43 años la cita más importante de la música experimental y de nueva creación en el sur de Europa. El problema es que poca gente lo sabe. Desde hace cuatro años el músico Voro García trabaja como director del certamen en que éste gane en popularidad y repercusión, porque de lo otro, de calidad, el Ensems va servido. Hoy inicia una nueva edición que se desarrollará en dos partes (mayo y septiembre) y que quiere hacer reflexionar a través de la música sobre las «islas» (espacios) y los «archipiélagos» (sinergias) de creación que han surgido con la pandemia. «Tenemos una de las programaciones más internacionales de los últimos años», afirma.

¿Se corresponde la presencia de músicos extranjeros con la repercusión internacional?

No como yo quisiera. En los últimos años hemos tenido más visibilidad, ha funcionado bien el boca a boca gracias a los grupos más jóvenes. Y el hecho de haber abierto el abanico al arte sonoro o a la improvisación ha atraído a más programadores. Que el año pasado Ensems sí se celebrara mientras caían casi todos los festivales nos puso más en el mapa europeo. Pero a nivel local, autonómico y estatal eso no tuvo la repercusión que debería. Quizá hasta ahora no nos hemos sabido vender.

¿Está en el ADN del Ensems no ser un festival popular?

No debería. Evidentemente no hacemos música para un público acostumbrado a la programación de los grandes auditorios. Y tenemos la obligación de ofrecer nuevas propuestas. Lo fácil sería dar a la gente lo que pide. Si le gustan los espaguetis, espaguetis. Pero no es esa nuestra misión. De ahí que este año sea importante lo que está en torno al proyecto pedagógico, no centrándonos solo en el sector profesional para romper la imagen de que nuestros espectáculos no son para todos los públicos.

¿Qué pensarían los fundadores al ver a las orquestas y las bandas en el festival?

Llorenç Barber, que es el fundador, decía que una de las experiencias más gratificantes del año pasado fue la de la Banda Municipal de València. Y eso que él siempre ha hablado de estas formaciones como «las últimas del romanticismo». Que haya un abanico tan ecléctico de posibilidades es una de las esencias que ha de conservar Ensems.

¿Se atrae así al público?

A un público más ortodoxo, que es el que tiene más prejuicios. El ser humano es curioso por naturaleza y si no tienes una formación musical «académica» no tienes esos prejuicios. Siempre es un reto ofrecerle ciertas cosas al público más ortodoxo y al final te encuentras sorpresas increíbles.

¿Es Les Arts la ansiada sede definitiva de Ensems?

Al menos es la solución hasta 2024, que es algo que ya hemos cerrado. Les Arts nos está abriendo las puertas como nunca se había hecho, y de eso hay que darle las gracias al director Jesús Iglesias.

El director del festival Ensems, Voro García. J. M. LÓPEZ

¿Debería Ensems pasar de festival a circuito?

Ojalá. Si eso ocurriera el objetivo estaría cumplido. El sentido actual de Ensems es cubrir una programación que no se cubre de otra forma. Pero lo ideal sería una programación regular durante todo el año que terminara como una especie de feria de la música de nueva creación.

¿No es contradictoria la necesidad de tener una sede estable y abrir el festival a Alicante y Castelló?

Por una parte, puede ser. Por presupuesto no estaban las cosas para ir a Alicante y Castelló. Si hemos ido es porque el ADDA de Alicante y la Banda de Castelló han posibilitado la colaboración. Pero siendo un festival del IVC no sería correcto que toda la inversión se quedase solo en València.

¿Goza de buena salud la música experimental valenciana?

Tenemos un presente mucho más interesante que el pasado. Ahora hay una calidad a nivel instrumental y de creación muy alto por parte de gente que está saliendo de los conservatorios. Tenemos a David Moliner, a Josep Planells que es importante, pero los que vienen detrás no les van a la zaga.

¿Pero son francotiradores musicales o tienen el suficiente apoyo de las instituciones?

Son francotiradores. Y más que apoyo de las instituciones, deberían tener un reconocimiento social. En el Estado no hay reconocimiento a la cultura musical, y mucho menos a la más arriesgada. Deberíamos empezar por ocupar un espacio principal en la educación, que es algo que en otros países sí ocurre. Vivir solo de la creación está complicado si no te dedicas a hacer música para videojuegos.

¿Videojuegos?

Es la vía más rápida para ganar dinero como compositor, siempre que sepas clavar la cabeza. Si quieres trabajar para industria cinematográfica tienes que irte a Los Ángeles o Londres, pero o estas becado o necesitas una cantidad de pasta impresionante. Aquí no hay una industria para eso.

¿Berkley ha dado el impulso a los nuevos compositores en València?

En una parte sí. Ha cubierto un espacio que no teníamos, aunque igual ese espacio podrían haberlo cubierto otros. Lo que pasa es que Berkley tiene marca y, a lo mejor Sedajazz, no.

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