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'Bogotá', de 'La casa de papel': "España haya sido el último país en subirse al carro de la serie"

«Nadie hubiese imaginado que una serie española llegara a ser la más vista del mundo», asegura el actor, que acaba de rodar la última entrega

El actor durante una de las escenas de «Un obús en el corazón», pieza que se representa esta semana en la Sala Off. | LEVANTE-EMV

De padre armenio y madre española, Hovik Keuchkerian nació en Beirut (Líbano) para luego trasladarse a España con su familia. Después de trabajar en series como «Hispania» o «Isabel», llegó a sus manos la obra «Un obús en el corazón», del autor libanés Wajdi Mouawad. Lleva siete años interpretando a su protagonista sobre las tablas, Wahab, que obligado a abandonar su país, como él, mantiene un monólogo intenso ante el público sobre la pérdida. Se podrá ver en la Sala Off.

Pese a estar en medio de una pandemia, no ha dejado de trabajar.

Sí, la verdad es que soy una de esas pocas personas afortunadas.

¿Cómo llega esta obra a sus manos?

De la mano del director valenciano Santiago Sánchez. Fue a finales de 2013 cuando me contactó. Yo no había hecho teatro nunca y él estaba buscando actor bastante tiempo. Cuando nos conocimos fue amor a primera vista. La obra me pareció una auténtica barbaridad. Me la leí tres veces en una noche. La estrenamos en Avilés en el año 2014. Como dice Santiago, esta es una «obra-mochila», que la llevas contigo toda la vida.

La línea que separa a Hovik de Wahab debe ser muy fina.

La línea ha desaparecido. Nada me separa ya del personaje. Somos la misma persona. Al principio, hice un trabajo muy intenso para separarme del personaje, sobre todo, porque lo que yo llevaba haciendo por aquel entonces eran monólogos de comedia. Ahora, en cambio, el personaje camina conmigo.

¿El texto ha ido modificándose con el tiempo?

A nivel técnico es el mismo, pero ha cambiado en expresividad, porque hay un anclaje potente.

Hay un gran paralelismo entre la vida del autor y la suya. Wajdi Mouawad nació en el Líbano, como usted, y tuvo que huir a Europa. ¿Tuvo que echar mano de experiencias personales para trabajarse el personaje?

Los dos salimos del país en el mismo año, en 1975. Él con 7 años y yo con 3. No recuerdo prácticamente nada del país. Hablé con mi madre, mis primos y mis tíos. Hay momentos en la obra que están marcados por la Guerra del Líbano. Sin embargo, lo único que me preocupaba, más allá del contexto, era saber transmitir a nivel interpretativo toda la intensidad del texto.

¿Ha visitado el Líbano con posterioridad?

No, y me gustaría mucho ir. Mis tierras son España y Armenia, de donde es parte de mi familia. Siempre he dicho que tengo la sensación que me va a salir un proyecto en Beirut y eso sería muy bonito.

Ya se ha marcado el tanto de trabajar en Armenia con la película «Amerikanatsi».

La pandemia me pilló en el rodaje, en pleno marzo. En mayo conseguí volver al rodaje, que finalizó el pasado mes de junio. Actualmente, están terminando el montaje. Es una película independiente, coproducida entre Armenia y Estados Unidos.

El año pasado hizo un vídeo denunciando la situación del país durante el conflicto con Azerbaiyán. Se convirtió en viral. ¿Ha tenido repercusiones en su carrera?

Tuvo consecuencias en determinados sectores. En la parte turca no agradó. Me expuse totalmente. Lo consideré necesario porque al fin y al cabo soy un personaje público. Esta guerra ha sido devastadora. Armenia necesita dar el salto a Europa más pronto que tarde. Es nuestro único apoyo y nuestra tabla de salvación. La situación de Armenia es más precaria que nuestra Transición. Es complicado.

Hace poco más de una semana que ha finalizado el rodaje de la última temporada de «La casa de papel». ¿Qué ha significado la serie para su carrera?

Todo. Ha sido un viaje increíble. Manda cojones que España haya sido el último país en subirse al carro de «La casa de papel» (ríe). Medio mundo estaba viendo la serie, mientras aquí no nos enterábamos. La serie más vista del mundo es española, eso no nos lo hubiésemos imaginado nunca. Participar en ella me ha dado un gran empujón profesional.

¿Está trabajando en algún proyecto actualmente?

Llevo tres años sin parar de trabajar. Así que ahora lo que más quiero en el mundo es parar y cuidarme. Vivir por inercia es muy mala señal. No me estaba cuidando nada y estaba bebiendo de manera insana (ríe). Solo llevo dos semanas «detox» y ya me encuentro mejor que en los últimos cinco años.

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