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Un personaje real de Bernat i Baldoví

El libro es una completa guía de los artistas más relevantes y de los locales más famosos de la València de los setenta

Toni Campos, La Margot, 
con el libro de su vida en la
mano. f.bustamante | F.BUSTAMANTE

Toni Campos, La Margot, con el libro de su vida en la mano. f.bustamante | F.BUSTAMANTE

La Margot fue de las primeras ‘drag queen’ valencianas, cuando ni se soñaba que el fenómeno ‘drag’ acabaría siendo un concurso televisivo de máxima audiencia. El libro ‘La Margot. Un paseo por el transformismo valenciano’ de Juan Barba y Rafael Solaz (Samaruc) es la biografía autorizada de Toni Campos, y al mismo tiempo una completa guía de artistas y locales de la València de los setenta.

«Estoy contento, pero desanimado por todo lo que ha pasado, la muerte de amigos y familiares, y ‘perquè estic molt major i tinc moltes tecles’», dice Campos. El año pasado actuó en el IVAM, en la inauguración de la exposición ‘Contracultura’, pero la última vez que se subió a un escenario como profesional fue hace tres en la Sala Russafa.

Campos, natural de Bétera, vino a València tras la ‘mili’ para ser peluquero, pero terminó de camarero en el famoso club de alterne La Cabaña. Estamos en 1977, y el modisto Juan Izquierdo, también de Bétera, propone que el nuevo local La Cetra de sus amigas Las Latinas (Asunción Cuñat, Xon, y Conchín Almeida) se dedique al transformismo. «En plan de broma me pintaron y vistieron de Sara Montiel y subiendo al escenario me caí. Entonces suelto: ‘me cague en la mare que ho ha parit, qui me mana posar-me en este jaleo’». Pero actuó a lo Sara Montiel y cuando terminó la gente empezó a decir: «es un tío, que hable». «Soy un tío, he sido albañil, butanero y repartidor de hielo en Bétera. Si alguien se está burlando de mi no lo consiento».

«Se lo tomaron como parte del espectáculo», matiza Solaz. Campos contó entonces la anécdota de la ‘mili’, cuando hizo explotar casualmente una granada cerca de su sargento el mismo día que Carmen Polo de Franco inauguraba la Feria de Muestras, con el entonces Príncipe Juan Carlos y doña Sofía. Había nacido La Margot. «Porque yo soy Margot / la que estará siempre aquí, / porque llegué con mi humor / de Bétera a París». Cobraba 1000 pesetas (6 euros) por actuación.

Rafael Solaz, Toni Campos y Juan Barba.

‘Catedral’ del transformismo

Juan Barba cuenta que la idea principal era hacer la biografía de La Margot, «pero luego vimos que también era interesante hablar de la gente del transformismo». Además de Margot, el libro recoge las biografías «de los personajes más relevantes del escenario de aquella época», como Encarnita Duclown, La Champán o Sareta-Sareta.

Fue en La Cetra, aquel local de la calle Triador, en el barrio de Velluters, donde se estableció la ‘catedral’ del activo movimiento artístico en València. «El transformismo ha evolucionado mucho, ahora se llama ‘drag’, pero hay una especie de admiración entre la nueva generación y sus predecesores, les llaman las madres», según Barba.

«Toni podría ser un personaje de Bernat i Baldoví,» dice Solaz, que asegura que «representa la esencia de la gente luchadora por la libertad». El libro recuerda cuando Campos fue detenido por escándalo público y atentado a la moralidad.

«Siempre he tenido claro que mi escape era el escenario, ahí me liberaba y sacaba la mujer que representaba, pero nunca he renegado de mi identidad. Nací y moriré varón», recalca Toni Campos con los ojos húmedos.

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