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Jacobo Christensen y Cristóbal Soler crean una orquesta de cámara de músicos jóvenes

El Olympia acogió el lunes la presentación de la Nostrum Mare Camerata, con músicos de entre 20 y 25 años

Concierto

La orquesta Nostrum Mare Camerata, creada y dirigida por el violinista valenciano Jacobo Christensen, de 21 años de edad, se presentó el lunes pasado en el Teatro Olympia de València con un concierto inaugural ante un público que llenaba el recinto y que aplaudió con entusiasmo hasta conseguir escuchar tres piezas fuera de programa.

Los 22 integrantes de la orquesta, que está auspiciada por el valenciano Cristóbal Soler como director honorífico, son todos ellos jóvenes músicos de entre 20 y 25 años de edad. Cristóbal Soler ha sido director del Teatro de la Zarzuela de Madrid y actualmente dirige la Semana de Música Religiosa de Cuenca y el Festival CullerArts de Cullera.

El programa ofrecido el lunes, con obras de Barber, Mozart, Offenbach, Delibes y Bartók, fue dirigido en su primera parte por Cristóbal Soler, quien cedió después la batuta a Christensen, que se hizo cargo de dirigir las obras de la segunda parte y los bises.

El programa se inició con el melancólico ‘Adagio para cuerdas’ de Samuel Barber. Con el ‘Concierto para violín y orquesta número 5’ de Wolfgang Amadeus Mozart se sumaron a los arcos dos trompas y dos oboes, y Jacobo Christensen ejecutó con brillantez la parte solista, en la que ofreció unas cadencias compuestas por él mismo.

La sorpresa de la sesión se produjo al llegar la «Barcarola» de ‘Los cuentos de Hoffmann’, de Offenbach, y el «Dúo de las flores» de ‘Lakmé’, de Delibes, ya que Marina Cuesta, Blanca Ruiz y Carmen Lázaro abandonaron respectivamente el violonchelo, el contrabajo y la viola que tocaban en ese momento para cantar como sopranos las dos primeras y mezzosoprano la tercera.

Tras las dos piezas líricas, las cantantes regresaron a sus atriles con el fin de interpretar las muy bellas e intensas, aunque breves, ‘Danzas populares rumanas’, de Béla Bartók. El público aplaudió con insistencia hasta que las cantantes volvieron a abandonar sus respectivos atriles para cantar «Pur ti miro», de Claudio Monteverdi.

No fue suficiente, porque a continuación los reiterados aplausos consiguieron una segunda propina. Fue el «Vals en forma de jazz», del compositor Jesús Debón, quien se encontraba en la sala y subió al escenario, a instancias de Christensen, a corresponder a las ovaciones. Comoquiera que los aplausos no cesaban, Christensen anunció como último bis la repetición de «Maruntel», la última de las ‘Danzas rumanas’ de Béla Bartók que habían sido interpretadas como última obra del programa anunciado.

La nueva orquesta, de cuya producción se encarga la cantante y profesora Gloria Fabuel, «representa a una nueva generación de músicos con voz propia, capaces de ofrecer caminos musicales menor transitados y más acordes a la sociedad de hoy en día, desde la excelencia y la superación musical», en palabras de Cristóbal Soler.

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