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Crítica

Rescate imposible

Había expectación por escuchar este conjunto y su «legado oculto». La Ilustración europea dejó también sus frutos en interesantes partituras. Sumergirse en el «out-let» musical de tantos archivos o bibliotecas es un recurso loable siempre que lo elegido tenga la entidad suficiente. No es fácil acertar.

Desafortunadamente, a la ilusión siguió el desencanto. No siempre lo escondido o desconocido justifica su rescate. Los casos de los cuartetos escuchados del catalán José Teixidor o del toledano Manuel Canales fueron buena muestra de esas piezas endebles pero que no suscitan interés ni emoción más allá del rumor de la primera escucha.

Las cuerdas del Ensemble Trifolium deben haber tenido noches mejores. Se les oyó desajustados e imprecisos, como insumisos entre sí y con apuros, sonando mas a una lectura de ensayo que a un concierto con público.

En la segunda parte, con obras de Boccherini y de Haydn y por la propia factura de las piezas, los músicos mostraron otra actitud aunque menos pródigos en su interpretación que lo deseable. Boccherini vivió 25 años en Madrid y eso le permitió empaparse de bailes, marchas y melodías populares de aquellos años imprimiendo un estilo de gracia y galantería tan propios en los divertimenti de la Corte. Su Tirana y su Fandango lo atestiguan. El compositor murió en Madrid, pero en 1927 Mussolini reclamó sus restos para darles descanso definitivo en Lucca, su ciudad natal. Por último, el Cuarteto op.74, nº 2 en Fa mayor, de Haydn, careció del brillo, precisión y armónicos que otras veces hemos escuchado. Agradecieron los aplausos con un bis que siguió por los mismos derroteros.

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