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Cantaor de Huelva

Arcángel: "La pureza en el flamenco casi ya no existe"

El artista asegura que la pureza "pertenece a los cantaores antiguos" y que hoy en día cotiza al alza "la personalidad" entre los flamencos

El cantaor flamenco, Arcángel Levante-EMV

Francisco José -su nombre de pila- atiende la llamada después de comprar en el mercado tradicional de Huelva, donde vive: “Allí reconozco mi niñez, lo que he sido en mi vida”. Esa esencia es la que pone al servicio de su voz fatigada y única para “emocionarse y poder emocionar”. Se confiesa admirador de Frank Sinatra, Pavarotti y Miguel Hernández: “Tres artistas valientes y reivindicativos”.

Arcángel, acompañado a la guitarra por Salvador Gutiérrez y los coros y las palmas de los hermanos Gamero, actúa mañana en el Teatre Martín i Soler del Palau de les Arts para inaugurar la programación de “Les Arts es flamenco” en 2022.

¿Qué actuación realizará mañana en Les Arts?

Un recorrido por los palos fundamentales del flamenco cantados a través de mi modo de entender el cante y sin perder el respeto de su tradición.

¿Cuál es su modo de entender el flamenco?

Con libertad expresiva. Es decir, la libertad plena y exclusiva en el cante radica en hacerlo como lo sientes, pero con un conocimiento, con un rigor. En el arte, como en toda la vida, hay que tener unos valores para, a partir de ahí, desarrollarte como artista y persona.

¿Cuál es ese rigor del que habla?

Conocer la tradición del cante, la base de todo. Para mí, los flamencos que mayor libertad expresiva han tenido son Caracol, Marchena, Lebrijano, Camarón y Morente.

¿Qué aprendió de ellos?

Lebrijano, Camarón y Morente son los traductores de los códigos flamencos más antiguos y encriptados. Ellos hicieron que el flamenco fuera actual. Caracol fue uno de los más libres y Marchena demostró que el flamenco no es cantar agrio.

Emociona escucharles.

Sí, porque ellos se emocionaban cantando y yo también intento emocionarme cantando. No quiero decir que se regocijaban en lo que hacían, si no que tenían la capacidad de generar dentro de sí una reacción que transmitían a los demás.

¿Tenían pureza?

Eran honestos, muy auténticos a la hora de cantar. La pureza en el flamenco casi ya no existe, como no existe la pureza en la sociedad.

¿Por qué no existe la pureza?

La esencia del ser humano es pura pero, al mezclarse con el mundo, deja de serlo porque las personas se globalizan, crecen y hasta se pueden contaminar en ese periodo de madurez. Lo mismo ocurre con el flamenco. Perder la pureza no es malo. La propia adaptación del flamenco, afortunadamente, ha provocado que cada uno cante y sienta de una manera muy diferente. Por ejemplo, si cojo un cante de Camarón y o uno de Marchena, como lo canto a mi forma, no soy puro con ellos, pero sí soy auténtico conmigo mismo porque muestro mi verdadera personalidad.

Entonces, ¿hace dónde ha evolucionado el cante?

Hacía esa autenticidad. La pureza fue lo primero en el cante de los antiguos, ahora existe la verdad. A las estructuras más conservadoras les costaba reconocer la personalidad propia en los artistas porque lo que valía era repetir exactamente el cante de los antiguos. Ahora cada vez pasa menos. Ahora si no hay autenticidad en tu voz, difícilmente puedas provocar ese impacto de la emoción en el público.

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