13 de agosto de 2012
13.08.2012
FÚTBOL. Athletic de Bilbao

Llorente hace oficial su intención de dejar el Athletic de Bilbao

El delantero, de 27 años, comunica al club su decisión de no renovar su contrato, que expira en junio del 2013

13.08.2012 | 15:58
Llorente hace oficial su intención de dejar el Athletic de Bilbao

El delantero Fernando Llorente ha comunicado al Athletic su decisión de no renovar su contrato con el Athletic de Bilbao, que expira en junio del 2013, aunque el club sigue remitiéndose a la cantidad que fija su cláusula de rescisión, 36 millones de euros, para su salida.

Así lo ha anunciado hoy en una rueda de prensa el presidente del club, Josu Urrutia. El presidente ha explicado que hace diez días, el viernes 3, los representantes del jugador comunicaron la decisión de no renovar, no por razones económicas sino por "una suma de cuestiones, y lo que más pesaba era poder optar a jugar otros campeonatos. Yo les transmití mi decepción", ha dicho Urrutia.

El presidente se ha remitido la cláusula de rescisión y ha dicho que la salida de Llorente es una enorme decepción y ha dicho que "no me consuela que me den doce, catorce o dieciséis millones" por el jugador.

Urrutia ha recordado que llevan hablando de la renovación más de un año. Con un contrato que acaba en junio del 2013, Llorente, según cifras no confirmadas, habría pedido 5,5 millones de euros netos por renovar, un millón más de lo que le ofrece la directiva.

En el Athletic desde los 11 años

Llorente, de 27 años, riojano de Rincón de Soto, fue captado para el Athletic por Amorrortu y llegó a Lezama entre lágrimas de niño, cuando con sólo once años se tuvo que separar de sus padres para abrirse camino en Bilbao.

Desde entonces, ha permanecido en el Athletic. El 16 de enero de 2005 Ernesto Valverde le hizo debutar en un partido contra el Espanyol y tres días después hizo su primer "hat trick" (tres goles), al Lanzarote en partido de la Copa.

Sin embargo, le costó mucho asentarse. En su primer año completo con el primer equipo, el entonces entrenador, Javier Clemente, no le apreciaba. Demasiado frío y blando para el volcánico técnico de Baracaldo.

Tras un par de temporadas de transición, en la que sólo metió dos goles en cada una, tuvo que ser Joaquín Caparrós el que apostara por él y despejara las dudas de si servía o no.

Todavía se recuerdan las palabras de Caparrós a Aitor Ocio, el entonces "jefe" de la defensa rojiblanca, diciéndole que no tuviera piedad con Llorente en los entrenamientos, para que curtiera el carácter bonachón del gigante.

La receta sirvió, y Llorente se convirtió en el máximo goleador del equipo desde entonces, en la 2007-08, hasta hoy. Su 1,94 y su potencia hacen que por arriba sea el mejor goleador de España, lo que acompaña con un juego de pies bastante aceptable.

Sus tantos le llevaron a la selección absoluta en noviembre de 2008, donde debutó en un amistoso frente a Chile. Campeón del mundo en Sudáfrica y de Europa este año, aunque en esta última Eurocopa no ha jugado un minuto.

Han sido sus 29 goles de la última temporada los que paradójicamente le han llevado al cisma con el club y con la afición. Con un contrato que acaba en junio del 2013, Llorente ha pedido 5,5 millones de euros netos por renovar, un millón más de lo que le ofrece la directiva.

Las conversaciones se han roto -en este caso, parece que la afición está con la directiva en su posición de no ceder- y Llorente ya ha dicho que no renueva.

Pero no sólo por dinero se marcha Llorente, porque las cuestiones personales y deportivas tienen al menos la misma importancia: los pitos y cánticos de "Llorente, estamos en crisis" que una parte de la grada de San Mamés le dedicó al jugador en el partido de hace diez días frente al Slaven son la culminación de una relación fría del público con el jugador.

Quizás, porque como Clemente, los prefiere más raciales, la grada ha racaneado a Llorente el aplauso, mientras se ha hartado de corear gritos de "Toquero, lehendakari" a su brioso compañero de delantera. Pocas veces se ha oído un "Llorente, Llorente" en San Mamés, y lo que puede oír si se queda un año sin renovar es de todo menos guapo.

El delantero también busca dar un salto cualitativo en su carrera y enrolarse en un equipo que le permita disputar la Liga de Campeones, y si es en Inglaterra, donde ya ha dicho que le gustaría jugar, mejor.

De momento, el club se ha obstinado en no venderle, y remitir al que quiera comprarle a la cláusula de rescisión, de 36 millones. Con ello se arriesga a que se vaya gratis y deja en manos del entrenador, Marcelo Bielsa, si le alinea o no en la temporada que empieza ahora.

Urrutia ha negado hoy que hayan llegado ofertas por el jugador, pero a partir de hoy se llenarán páginas y páginas con las ofertas por el jugador en lo que promete ser el culebrón del verano y quizás del otoño.

Compartir en Twitter
Compartir en Facebook

Buscador de deportes

Enlaces recomendados: Premios Cine